La DGT cambia los semáforos: adiós al ámbar intermitente cuando el peatón tiene verde

  • Desde el 1 de octubre de 2026, el ámbar intermitente para vehículos no podrá coincidir con el verde peatonal en pasos regulados por semáforo.
  • El cambio, recogido en el Real Decreto 518/2026, busca eliminar mensajes contradictorios y proteger a los peatones.
  • Los ayuntamientos deberán adaptar la programación de los semáforos afectados, aunque no desaparece el ámbar intermitente en otros contextos.
  • La medida se enmarca en una reforma más amplia del Reglamento General de Circulación para mejorar la seguridad vial urbana.

semáforos

La Dirección General de Tráfico ha confirmado una modificación en el funcionamiento de los semáforos que afectará a conductores y peatones a partir del próximo otoño. La nueva normativa, incluida en el Real Decreto 518/2026, establece que la luz ámbar intermitente para los vehículos no podrá coincidir con la luz verde fija para los peatones en los pasos regulados por semáforo. Esta medida, que entrará en vigor el 1 de octubre de 2026, pretende acabar con una situación que durante décadas ha generado dudas y, en algunos casos, accidentes.

La reforma, impulsada por el Ministerio del Interior, modifica el Reglamento General de Circulación para reforzar la protección de los usuarios más vulnerables de la vía, especialmente los peatones. Hasta ahora, era habitual que un conductor se encontrara con un semáforo en ámbar intermitente mientras los peatones tenían luz verde para cruzar. Esta combinación, aunque legalmente daba prioridad al peatón, podía interpretarse de manera diferente por cada parte, creando situaciones de riesgo en cruces y giros.

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Qué cambia exactamente en los semáforos

La principal novedad es que, a partir de la fecha señalada, cuando el peatón tenga su semáforo en verde, el vehículo deberá ver siempre una luz roja fija. Es decir, se elimina la fase en la que el ámbar intermitente para coches coincidía con el verde peatonal. Además, la norma especifica que el ámbar intermitente deberá estar precedido por una luz roja no intermitente, lo que obligará a reprogramar muchos cruces urbanos.

No obstante, conviene aclarar que el ámbar intermitente no desaparece de todos los semáforos. Seguirá utilizándose en otros puntos donde no haya conflicto con pasos de peatones, y su significado continuará siendo el mismo: extremar la precaución y ceder el paso si es necesario. Lo que se prohíbe es su coincidencia con el verde peatonal en pasos regulados, una medida que busca eliminar los mensajes contradictorios y reforzar el conocimiento de las señales de tráfico.

Por qué se toma esta decisión

La DGT llevaba años advirtiendo de los riesgos de esta doble señalización. En 2022 ya alertaba de los “mensajes contradictorios” que se producían cuando el verde peatonal coincidía con el ámbar intermitente para vehículos. La nueva regulación pone fin a esa ambigüedad, estableciendo que si el peatón puede pasar, el coche se detiene. Esto reduce la carga de interpretación para el conductor y da más seguridad al peatón, que ya no tendrá que comprobar si el vehículo que se aproxima ha entendido correctamente la situación.

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La medida se enmarca en una reforma más amplia del Reglamento General de Circulación, que también aborda otros aspectos de la movilidad urbana. Según datos de la DGT, los atropellos a peatones representan el 42% de los fallecidos en accidentes de tráfico en ciudades españolas, con 206 víctimas mortales en el último año. Por eso, cualquier paso adelante en la clarificación de las normas es clave para reducir esa cifra.

Quién debe adaptar los semáforos

La responsabilidad recae en los titulares de las vías, es decir, los ayuntamientos. Deberán revisar la programación de los semáforos afectados y modificarla para que cumplan con la nueva normativa. No será necesario cambiar físicamente los dispositivos, sino actualizar el software que controla las luces. Además, ninguna ordenanza municipal podrá contradecir el Reglamento General de Circulación, por lo que la medida se aplicará en todo el territorio nacional.

La fecha límite es el 1 de octubre de 2026, aunque se espera que muchos municipios comiencen a adaptar sus cruces antes de esa fecha. Los conductores notarán el cambio en aquellos semáforos donde antes veían un ámbar intermitente mientras los peatones cruzaban; ahora, en esas situaciones, verán un rojo fijo que les obligará a detenerse por completo.

Un cambio con historia

El primer semáforo de España se instaló en Madrid en 1926, en la Gran Vía, y funcionaba de forma manual. Desde entonces, estos dispositivos han evolucionado poco, pero la introducción del ámbar intermitente fue uno de los cambios más significativos. Ahora, casi un siglo después, la normativa vuelve a modificarse para adaptarse a las necesidades de seguridad vial actuales. La reforma no solo afecta a los semáforos, sino que refleja un cambio de filosofía: la circulación ya no se diseña solo para mantener los coches en movimiento, sino para proteger a los más vulnerables.

En definitiva, a partir del 1 de octubre de 2026, los semáforos españoles dejarán de enviar señales contradictorias en los pasos de peatones. Los conductores tendrán más claro cuándo deben detenerse, y los peatones podrán cruzar con mayor confianza. Aunque el ámbar intermitente seguirá existiendo, su uso se limitará a situaciones donde no genere dudas. Esta es una de esas reformas que, sin cambiar el aspecto de los semáforos, cambia por completo la forma en que entendemos la prioridad en las calles.

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