El piloto español Álex Palou ha vuelto a hacer historia en la IndyCar. Este domingo, en el óvalo de Milwaukee, el catalán se proclamó campeón de la categoría por quinta vez en su carrera, logrando además su cuarto título consecutivo. Un hito que no se veía desde la época de Sébastien Bourdais, que encadenó cuatro coronas entre 2004 y 2007.
Palou, nacido en Sant Antoni de Vilamajor en 1997, llegaba a la cita de Milwaukee con una ventaja de 91 puntos sobre su principal rival, Kyle Kirkwood. Suficiente para afrontar la doble carrera del fin de semana con tranquilidad, pero no exento de tensión. La lluvia del sábado obligó a suspender la primera prueba, que se completó el domingo, y el español supo gestionar los riesgos para certificar el título con una décima posición en la segunda carrera.
Un campeonato forjado en la regularidad
Con este título, Palou iguala el récord de cuatro campeonatos consecutivos de Bourdais y se sitúa como el tercer piloto con más coronas en la historia de la IndyCar, con cinco, a una de Scott Dixon y a dos de A.J. Foyt. El español, que compite para Chip Ganassi Racing, ha demostrado una vez más su capacidad para mantener la calma bajo presión.
La primera carrera del fin de semana, que se había iniciado el sábado, fue interrumpida por la lluvia tras 90 vueltas. Pato O’Ward lideraba en ese momento, con Palou en decimocuarta posición. El domingo, la prueba se reanudó y O’Ward acabó llevándose la victoria, mientras Palou terminó quinto. En la segunda carrera, el mexicano volvió a imponerse, logrando un doblete, y Palou cruzó la meta en décima posición, suficiente para asegurar el título.
Las cuentas y la estrategia
Palou necesitaba terminar entre los veinte primeros para ser campeón matemáticamente, y lo logró sin necesidad de arriesgar. El español gestionó la carrera con inteligencia, evitando incidentes y manteniéndose en posiciones seguras. Su ventaja final sobre Kirkwood, que terminó séptimo en la segunda carrera, se amplió hasta los 100 puntos, dejando el campeonato sentenciado a falta de una prueba.
La lluvia fue la gran protagonista del fin de semana. El sábado, la clasificación se vio alterada por una penalización a Palou por cambios no aprobados en el motor, lo que le obligó a salir undécimo en la primera carrera. Sin embargo, el español supo sobreponerse y demostró por qué es el piloto más dominante de la categoría en los últimos años.
Declaraciones del campeón
Tras cruzar la meta, Palou no pudo ocultar su emoción. «Increíble, no sé qué decir. Estoy muy orgulloso de este equipo», declaró el piloto catalán. «Hoy fue un día muy complicado para nosotros, pero se siente fenomenal, otro campeonato, y preparados para el siguiente», añadió.
El piloto de Sant Antoni de Vilamajor también tuvo palabras para su familia y para el equipo, destacando el trabajo colectivo. Palou se mostró ambicioso de cara al futuro, dejando claro que quiere seguir sumando títulos y acercarse a las leyendas de la categoría.
Con este quinto título, Álex Palou se consolida como uno de los grandes nombres de la IndyCar. Su dominio en los últimos seis años, con cinco coronas, es comparable al de las mayores leyendas del automovilismo estadounidense. El español ya piensa en el próximo reto, y no es descabellado pensar que puede superar los siete títulos de A.J. Foyt si mantiene este nivel. Por ahora, Milwaukee ha sido testigo de un nuevo capítulo de una carrera excepcional.