Audi celebra en casa el medio siglo de su motor de cinco cilindros

  • El Audi Museum Mobile acoge la exposición '1-2-4-5-3: 50 años de motores de cinco cilindros de Audi' hasta febrero de 2027.
  • La muestra reúne 13 vehículos, dos prototipos y una motocicleta histórica, con arte pop inspirado en Roy Lichtenstein.
  • El motor de cinco cilindros debutó en 1976 con el Audi 100 y ha sido clave en competición, incluyendo el Audi Quattro.
  • Audi ha anunciado el fin de producción de este propulsor tras cinco décadas, afectado por las normativas de emisiones.

El Audi Museum Mobile, ubicado en el Audi Forum de Ingolstadt, Alemania, ha abierto sus puertas a una exposición muy especial que repasa medio siglo de uno de los motores más emblemáticos de la marca de los cuatro aros: el cinco cilindros. Bajo el título ‘1-2-4-5-3: 50 años de motores de cinco cilindros de Audi’, la muestra reúne una selección de trece coches, dos de ellos conceptos, y una motocicleta, ofreciendo un recorrido completo por la historia de este propulsor. La exposición estará abierta hasta el 28 de febrero de 2027.

El motor de cinco cilindros ha dejado una huella imborrable en la trayectoria de Audi, no solo por su particular sonido, sino también por sus éxitos deportivos. Desde su debut en el Audi 100 de 1976 hasta su reciente despedida de la producción, este bloque ha sido sinónimo de innovación y prestaciones. Ahora, con la producción ya cesada por las normativas de emisiones, la exposición en Ingolstadt se convierte en un homenaje perfecto para recordar su legado.

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Un motor nacido de un bloque de cuatro cilindros

La historia del cinco cilindros de Audi se remonta a agosto de 1976, cuando la segunda generación del Audi 100 lo estrenó como el primer motor de gasolina con esta configuración en un coche de producción. Los ingenieros partieron del conocido bloque de cuatro cilindros EA 827, utilizado en el Audi 80 desde 1972, para desarrollar el nuevo EA 828. Se mantuvieron muchas piezas originales, como la distancia entre cilindros, el diámetro o la distribución de válvulas, pero se alargó el cigüeñal y se aumentó la carrera hasta los 86,4 mm. El resultado fue un propulsor de 2.144 centímetros cúbicos que rendía 136 CV, suficiente para impulsar al 100 5E hasta los 190 km/h.

Uno de los rasgos más distintivos de este motor es su orden de encendido 1-2-4-5-3, que genera un sonido grave y deportivo, imposible de confundir. Esa secuencia, con intervalos de 144 grados, se eligió para conseguir un funcionamiento muy suave. Además, la inyección de combustible mejoraba la eficiencia y la entrega de potencia, sentando las bases de una familia que crecería con el tiempo.

Una exposición para la historia

La muestra comisariada por Stefan Felber, historiador de Audi Tradition, no solo reúne los modelos clásicos como el Audi 100 5E, el 200 5T o el 100 TDI, sino también auténticas joyas deportivas. Los visitantes pueden contemplar el S2 Coupé, el Avant RS2, el RS 3 y el TT RS, junto a la versión de competición TT Motorsport. También hay dos conceptos llamativos: el RS Q3 y el GT50, este último con un estilo retro-futurista que no deja indiferente. La exposición se completa con una motocicleta Megola de los años 20, que ya utilizaba un motor radial de cinco cilindros en la rueda delantera.

El arte también tiene su hueco en esta muestra. Inspirado en el estilo del artista pop estadounidense Roy Lichtenstein, el departamento de diseño de Audi y sus agencias han creado una serie de obras coloridas que envuelven los vehículos, alejándose de la sobriedad habitual de este tipo de exposiciones. Un contrapunto visual que hace el recorrido más ameno y que refuerza la idea de que el cinco cilindros es mucho más que una simple mecánica.

Éxitos en competición y legado

El cinco cilindros no solo brilló en la calle, sino también en la competición. Su consagración llegó en el Mundial de Rallys de 1982, cuando Michèle Mouton y Walter Röhrl lograron victorias con el Audi Quattro, un coche que combinaba tracción total y un motor turbo de cinco cilindros. Aquel bloque evolucionó hasta superar los 550 CV en las últimas versiones del Grupo B, y después conquistó Pikes Peak en tres ocasiones consecutivas. La marca también triunfó en circuitos americanos con el Audi 200 quattro y el Audi 90, demostrando la versatilidad de este propulsor.

En el ámbito de los modelos de producción, el RS2 Avant, desarrollado junto a Porsche en 1994, marcó un hito al ofrecer 315 CV con su cinco cilindros turbo, convirtiéndose en el familiar más rápido del momento. Sin embargo, a finales de los 90, la llegada de los motores V6 fue apartando al cinco cilindros de las gamas más convencionales, aunque siguió vivo en modelos como el TT RS y el RS 3 hasta hace poco.

El cinco cilindros de Audi ha sido mucho más que un motor; es una seña de identidad que ha definido a la marca durante décadas. Con esta exposición, Ingolstadt rinde tributo a una mecánica que marcó un antes y un después, y que ahora se despide entre aplausos.


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