Citroën firma su primera victoria en Fórmula E con Nick Cassidy como protagonista

  • Nick Cassidy remonta desde la 13.ª plaza y logra el primer triunfo de Citroën en Fórmula E en el ePrix de Ciudad de México.
  • Edoardo Mortara y Oliver Rowland completan un podio decidido por menos de un segundo entre los cinco primeros.
  • Gestión del Modo Ataque, Safety Car y energía marcan una carrera caótica con protagonismo inicial de Porsche y DS Penske.
  • Pepe Martí remonta desde el último puesto hasta el séptimo y estrena su casillero de puntos en el campeonato eléctrico.

El ePrix de Ciudad de México se convirtió en el escenario de una jornada histórica para la categoría eléctrica. En una carrera llena de incidentes, estrategias cruzadas y cambios constantes de líder, Citroën logró su primera victoria en el Campeonato del Mundo de Fórmula E de la mano de Nick Cassidy, en apenas la segunda participación oficial del fabricante francés en la serie.

El neozelandés, que arrancó desde la 13.ª posición de la parrilla, se sacó de la manga una actuación tan fría como calculadora. Apoyado en una gestión milimétrica del Modo Ataque y de la energía, fue escalando en el pelotón hasta imponerse por un margen mínimo sobre Edoardo Mortara y el vigente campeón, Oliver Rowland. Todo ello en una prueba que, además, dejó una actuación muy destacada del español Pepe Martí, capaz de pasar del último lugar a los puntos.

Remontada de campeón: la primera victoria de Citroën en la categoría eléctrica

La carrera mexicana pasó a la historia porque Nick Cassidy brindó a Citroën su primer triunfo en Fórmula E. No fue una victoria cómoda ni mucho menos: tuvo que remontar 12 posiciones en un trazado, el del Autódromo Hermanos Rodríguez, donde la colocación en pista suele ser determinante y adelantar no siempre es sencillo.

Cassidy volvió a hacer gala de su reputación como especialista en el uso del Attack Mode. En una cita en plena era GEN3, el piloto de Citroën eligió con absoluta precisión los momentos para activar sus impulsos extra de potencia, primero para meterse en la lucha por el podio y después para firmar el adelantamiento definitivo por el liderato en la fase final, cuando el pelotón ya corría con dos vueltas adicionales respecto a la distancia prevista.

En las últimas vueltas, Cassidy se defendió sin disponer ya de Modo Ataque ante la presión asfixiante de Mortara, que todavía conservaba tiempo de potencia extra, y con Rowland pegado a ambos, especialmente en el paso por el Foro Sol. Pese a todo, el neozelandés no dejó ningún hueco, controló el ritmo al milímetro y cruzó la meta para sellar su cuarta victoria en cinco carreras y el primer éxito de Citroën en la Fórmula E.

Salida caótica: error de Buemi y baile de líderes

La prueba comenzó con Sébastien Buemi desde la pole, rompiendo una larga sequía en clasificaciones, pero su situación privilegiada se vino abajo en segundos. Taylor Barnard, con el DS Penske, arrancó mejor, llegó emparejado a la primera curva y forzó al suizo a estirar demasiado la frenada. Buemi se fue largo por la escapatoria, cayendo hasta el fondo del pelotón y perdiendo toda la renta ganada el sábado.

Ese error inicial abrió la puerta a Barnard, que asumió el liderato y se permitió soñar con convertirse en el ganador más joven de la historia del campeonato. Sin embargo, pronto apareció en escena Edoardo Mortara con el Mahindra, atacando primero a Barnard y, a continuación, entrando en un intenso duelo con los Porsche de Pascal Wehrlein y Nico Müller, que también se sumaron a la pelea en la cabeza.

Wehrlein, eliminado prematuramente en la clasificación, fue el primero de los favoritos en jugársela con el Modo Ataque desde posiciones retrasadas. El alemán activó el extra de potencia muy pronto, escaló a toda velocidad hasta el top 5 y no tardó en colocarse líder, llegando a firmar un doblete provisional para Porsche junto a Müller.

El dominio de la marca alemana no fue, sin embargo, definitivo. En un tramo central plagado de adelantamientos, con la eliminación de la chicane incrementando las opciones de ataque, Mortara recuperó el mando en varias ocasiones y el grupo delantero se convirtió en un tren de coches intercambiando posiciones casi en cada vuelta, con Barnard, Dennis, Evans o Ticktum moviéndose de manera constante en las posiciones de honor.

Safety Car, Modo Ataque y caos estratégico

La carrera dio un giro cuando Nyck de Vries se quedó detenido en la primera curva. Primero se declaró un Full Course Yellow y, acto seguido, la Dirección de Carrera optó por sacar el coche de seguridad para poder retirar el Mahindra de forma segura. Aquello reagrupó por completo el pelotón y abrió una nueva ventana estratégica para todos.

Durante la neutralización, Buemi aprovechó para pasar por boxes y cambiar un neumático pinchado, mientras tanto otros pilotos reorganizaban su plan de energía y Attack Mode. Alguno, como el propio piloto suizo, recibió sanciones tiempo después por ganar ventaja fuera de pista, lo que condicionó definitivamente su resultado final.

Con la resalida, los incidentes se multiplicaron. Antonio Félix da Costa, Dan Ticktum y Maximilian Günther protagonizaron un toque en la zona media que dejó sus coches dañados y alteró la composición del top 10. Más adelante, otro movimiento agresivo de Da Costa derivó en nuevos contactos, con coches como el de Cassidy o el propio Günther viéndose envueltos en maniobras al límite en la frenada de la curva 5.

En ese contexto agitado, Mitch Evans sacó partido a su Modo Ataque para ponerse líder cuando Müller se pasó de frenada en la horquilla. Jaguar se situó momentáneamente al frente, pero el neozelandés no logró consolidar la ventaja: Mortara lo superó de nuevo, Müller intentó rehacerse y por detrás ya se acercaba silenciosamente Cassidy, calculando sus activaciones de potencia extra.

La gestión de los tiempos de Attack Mode se convirtió en el elemento decisivo de la batalla por la victoria. Mientras algunos, como Jake Dennis o el propio Barnard, retrasaban su segundo uso e incluso lo ejecutaban en momentos poco propicios, Cassidy optó por concentrar buena parte de sus minutos de potencia en un tramo clave, a poco más de diez giros para la bandera a cuadros.

El movimiento clave de Cassidy y un final al límite

La fase decisiva arrancó cuando los líderes comenzaron a activar de manera masiva el Modo Ataque. Cassidy tomó seis minutos de potencia extra casi de una tacada, un planteamiento agresivo que le permitió adelantar en cadena a sus rivales directos y colocarse por primera vez en la punta, superando a Mortara en plena lucha por el primer puesto.

En paralelo, Barnard mantenía opciones de podio, pero un error al pasar por la zona de activación del Modo Ataque hizo que su estrategia quedara descuadrada, perdiendo una vuelta de sincronización y restando eficacia a su apuesta. Jake Dennis también esperó mucho para usar parte de su potencia extra y terminó encontrándose con el muro estratégico de Mahindra cuando trató de superar a Mortara.

A tres giros del final de la distancia original, Dennis atacó a Mortara con Modo Ataque, pero el suizo cerró la puerta con contundencia en la curva 3. El contacto dañó el alerón delantero del Andretti y comprometió sus opciones, justo cuando Dirección de Carrera decidía ampliar la prueba a 38 vueltas para compensar el periodo de Safety Car.

En ese momento entró en escena Oliver Rowland. El británico, muy eficiente en el consumo energético, utilizó su último impulso de potencia para adelantar primero a Müller y, más tarde, a Dennis, ganándose con una maniobra decidida en el estadio un hueco definitivo en el podio. Mientras, al frente, Cassidy defendía el liderato con menos Attack Mode disponible que Mortara y con Rowland cada vez más cerca.

Las últimas dos vueltas fueron un ejercicio de contención por parte del piloto de Citroën. Mortara disponía de algo más de potencia, pero le faltó energía global para poder lanzar un ataque claro. Rowland, por su lado, se vio obligado a medir el riesgo ante el miedo a perder también el cajón. Finalmente, Cassidy mantuvo la cabeza fría, se cerró en todos los puntos conflictivos y cruzó la meta en primer lugar, con los cinco primeros separados por menos de un segundo.

Clasificación: Barnard, Dennis y el desplome de Porsche

Detrás del trío de cabeza, la cuarta plaza fue para Taylor Barnard, que logró adelantar a Jake Dennis sobre la misma línea de llegada, aprovechando los problemas de energía del británico en las últimas curvas. Dennis tuvo que conformarse con la quinta posición tras haber rondado la posibilidad de un podio.

Los coches de Porsche, que durante buena parte de la prueba coparon el frente de la carrera, se desinflaron en el tramo final. Pascal Wehrlein, tras liderar y marcar el ritmo con el primer gran envite de Modo Ataque, acabó cayendo al sexto lugar, mientras que Müller perdió también posiciones hasta cerrar el top 10, muy lejos de lo que apuntaba el desarrollo inicial del ePrix.

Entre ambos se colaron dos protagonistas de remontadas importantes: por un lado, Pepe Martí, que llegó a rodar en la parte baja del grupo y terminó avanzando hasta el séptimo puesto, y por otro, Jean-Éric Vergne, que también viniendo desde atrás alcanzó la octava plaza, sumando puntos valiosos para Citroën.

Norman Nato, con el Nissan, completó la zona de puntos, quedando justo por delante de otros pilotos que habían tenido presencia en las peleas intermedias como Mitch Evans o Maximilian Günther, muy condicionados por incidentes y decisiones de Modo Ataque que no terminaron de salirles redondas.

La remontada de Pepe Martí, otro foco para el aficionado español

La jornada dejó también una historia muy especial desde el punto de vista español: la espectacular remontada de Pepe Martí. El piloto de Cupra KIRO partía desde el último lugar de la parrilla por una sanción derivada de su incidente en São Paulo y, además, tuvo que cumplir un severo stop and go por cambios de componentes en su monoplaza.

Esa combinación de penalizaciones lo dejó momentáneamente hundido en la cola, pero el español supo aprovechar el periodo de Full Course Yellow y el posterior Safety Car para volver a engancharse al pelotón. A partir de ahí, se dedicó a remontar con paciencia, arriesgando cuando tocaba y utilizando con criterio sus activaciones de Modo Ataque.

Martí fue escalando posiciones a medida que otros cometían errores o sufrían daños, hasta situarse primero dentro del top 10 y, en los giros finales, consolidarse en una meritoria séptima plaza. Ese resultado le permitió sumar sus primeros puntos en la Fórmula E en sólo su segunda carrera en la categoría, un dato relevante que da argumentos al automovilismo español en el campeonato eléctrico.

Impacto en los campeonatos de pilotos, equipos y constructores

El éxito en Ciudad de México tuvo consecuencias directas en las clasificaciones. Con esta victoria, Nick Cassidy se sitúa al frente del Campeonato de Pilotos con 40 puntos, apoyado también en el podio cosechado en la cita inaugural de la temporada en São Paulo.

Por detrás, Jake Dennis se mantiene como principal perseguidor con 36 puntos pese a haber perdido posiciones en los últimos metros del ePrix mexicano, mientras que Oliver Rowland se marcha de la capital azteca con 34 puntos en su casillero, después de sumar un nuevo podio que consolida su defensa del título.

En la tabla de escuderías, Citroën se coloca al frente con 44 puntos, superando a Andretti, que se queda con 36 tras la quinta plaza de Dennis y un resultado más discreto del resto de sus pilotos. Mahindra y Nissan también se reenganchan a la parte noble de la general gracias al segundo y tercer puesto de Mortara y Rowland.

Si se mira al Mundial de Constructores, el grupo Stellantis, del que forma parte Citroën, mantiene una ligera ventaja sobre Porsche, cifrada en siete puntos tras el tropiezo de la marca de Stuttgart en el tramo decisivo de la carrera mexicana, donde no pudo convertir su dominio inicial en un resultado acorde a las expectativas.

Ambiente de gran evento y proyección del campeonato

El Hankook Mexico City ePrix volvió a demostrar por qué el Autódromo Hermanos Rodríguez es uno de los escenarios más especiales del calendario de Fórmula E. Con las gradas llenas y un ambiente muy participativo, la prueba se vivió como una auténtica fiesta del motor eléctrico, con adelantamientos en grupos de hasta tres coches en paralelo y un constante intercambio de posiciones en la recta posterior y en el estadio.

El evento, además, incluyó presencia de rostros conocidos y actividades paralelas habituales en la serie, desde invitados internacionales hasta presentaciones musicales, sin olvidar los programas de impacto social y de promoción de la sostenibilidad que la Fórmula E despliega carrera a carrera. Todo ello reforzó la imagen de la categoría como plataforma tecnológica y de entretenimiento.

Tras la cita en México, el campeonato pone ahora rumbo a Estados Unidos, donde la próxima ronda se disputará en Miami, en el entorno del Hard Rock Stadium. Allí, la parrilla volverá a medirse en un trazado urbano diseñado para favorecer los adelantamientos y mantener el nivel de espectáculo vivido en la capital mexicana.

La victoria de Nick Cassidy en Ciudad de México supone un punto de inflexión para Citroën en la Fórmula E: confirma el potencial competitivo de su proyecto, le coloca al frente de las clasificaciones y refuerza a uno de los pilotos más en forma de la parrilla, todo ello en una carrera donde la gestión estratégica, los errores ajenos y las remontadas, como la de Pepe Martí, dejaron claro que la categoría eléctrica sigue ofreciendo fines de semana en los que pasa de todo hasta la última curva.

Citroën Fórmula E
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