Este es el récord del coche más lento en Nürburgring

  • Un Ligier JS50 diésel se ha convertido en el coche más lento con vuelta oficial en Nürburgring Nordschleife.
  • El cuadriciclo de 8 CV y 45 km/h completó el trazado en 28:25,8, superando el viejo registro del Trabant P50.
  • Ligier aprovechó la hazaña para anunciar una edición especial JS50 Ultimate Racing Experience para Europa.
  • Dos versiones eléctricas del JS50 también rodaron en el circuito, con tiempos mejores que el diésel.

En un circuito donde habitualmente se celebran las gestas de los superdeportivos más radicales, un humilde cuadriciclo Ligier JS50 ha logrado llamar la atención por todo lo contrario: no por ser el más rápido, sino por firmar la vuelta oficial más lenta en Nürburgring Nordschleife. En pleno auge de las batallas por el crono, este pequeño vehículo francés se ha hecho un hueco entre los récords del Infierno Verde por pura paciencia.

Lejos de las cifras de vértigo de los grandes deportivos, este microcoche diésel, típico entre los coches sin carnet, limitado a 45 km/h y con solo 8 CV, ha demostrado que en el mítico trazado alemán también hay espacio para los desafíos irónicos. Lo que nació casi como una broma entre periodistas y fabricante ha terminado convertido en una curiosa marca que ya figura en la historia del circuito.

Del récord absoluto al título del coche más lento

Para situar la hazaña del Ligier JS50 en contexto conviene recordar qué tipo de coches suelen protagonizar los titulares en Nürburgring. En la categoría de modelos de producción, el Mercedes-AMG ONE es el vigente rey con un tiempo de 6 minutos y 29,1 segundos, un registro que lo coloca entre las máquinas más rápidas que han rodado nunca en la Nordschleife. En el ámbito absoluto, con vehículos de competición, el récord pertenece al Porsche 919 Hybrid Evo, que paró el cronómetro en 5:19,54.

En el otro extremo del espectro aparece ahora el pequeño Ligier. Este cuadriciclo ligero se ha convertido en el coche más lento con un tiempo oficial registrado en el Infierno Verde, ocupando un lugar diametralmente opuesto al de los grandes iconos de altas prestaciones. La comparación con estos gigantes subraya el carácter casi anecdótico, pero muy mediático, de su vuelta.

El Ligier JS50: un microcoche convertido en protagonista

El vehículo en cuestión es un Ligier JS50, un cuadriciclo ligero diésel que apenas encaja en la idea tradicional de coche deportivo. Se trata de un rival directo de propuestas como el Citroën Ami, pensado sobre todo para la ciudad y para conductores muy jóvenes en algunos países europeos.

En su versión más capaz, el JS50 monta un pequeño motor diésel de 8 CV y está limitado electrónicamente a 45 km/h. Esa modesta ficha técnica, que en un entorno urbano tiene cierto sentido, se convierte en algo casi absurdo cuando se enfrenta a los más de 20 kilómetros del trazado de Nürburgring Nordschleife, uno de los circuitos más largos, técnicos y exigentes del mundo.

Precisamente ahí reside buena parte del atractivo de esta historia: un coche concebido para desplazamientos cortos y tranquilos plantándose en un circuito donde normalmente ruedan superdeportivos de cientos de caballos. El contraste es tan evidente que el simple hecho de ver al JS50 sobre el asfalto del Infierno Verde ya resulta llamativo.

Una vuelta histórica: 28 minutos y 25,8 segundos

La gesta fue obra de los periodistas del motor Nicolas Meunier y Martin Coulomb, que se pusieron al volante del JS50 para firmar una vuelta cronometrada en condiciones oficiales. El resultado fue un registro de 28 minutos y 25,8 segundos en el trazado de Nordschleife, lo que le otorga al Ligier el título de coche más lento con tiempo certificado en el circuito alemán.

Con esta marca, el microcoche francés arrebata el curioso honor que ostentaba desde hace décadas el Trabant P50, que en 1960 necesitó 16 minutos y 1 segundo para completar el recorrido. La diferencia entre ambos tiempos demuestra hasta qué punto el JS50 se mueve en otra liga, aunque también refleja los cambios en seguridad, tráfico y procedimientos de cronometraje del propio circuito a lo largo de los años.

La propia Ligier se tomó el logro con sentido del humor. En declaraciones recogidas por la prensa especializada, la marca bromeó con que el tiempo “recordaba a su gloriosa historia en la Fórmula 1”, una etapa en la que el fabricante francés llegó a competir con monoplazas entre 1976 y 1996. El guiño irónico conecta el pasado más competitivo de la firma con su presente centrado en vehículos urbanos y cuadriciclos.

Un reto de resistencia… y de consumo

Más allá del crono final, el verdadero desafío estaba en completar la vuelta entera sin repostar. El objetivo de los periodistas era recorrer los casi 21 kilómetros del Nürburgring Nordschleife con un solo depósito, algo que el modesto tanque de combustible del JS50 ponía ligeramente en duda, al menos sobre el papel.

Finalmente, Meunier y Coulomb lograron su cometido, acreditando un consumo medio en torno a 2,5 l/100 km durante el intento. Esta cifra, muy reducida incluso para un vehículo tan ligero, refuerza el carácter de prueba de eficiencia y resistencia que se escondía detrás de una historia aparentemente anecdótica.

El viaje no se limitó a la vuelta al circuito. Antes de encarar el Infierno Verde, el equipo llevó el JS50 desde París hasta Nürburgring, un trayecto de aproximadamente 500 kilómetros, siempre con la limitación de 45 km/h. Un recorrido así, que en un turismo convencional podría resolverse en unas pocas horas, se convierte en una auténtica maratón cuando se viaja a ritmo de cuadriciclo.

El Nordschleife, un escenario poco amable para ir despacio

Que un coche tan lento se aventure en Nürburgring tiene también su punto de riesgo. El Nordschleife es conocido por ser uno de los circuitos más técnicos y exigentes del mundo, con pocas escapatorias y barreras muy cercanas. Cualquier despiste puede traducirse en un golpe serio tanto para el vehículo como para las instalaciones, y la factura de las reparaciones suele correr a cargo de quien provoca el incidente.

Habitualmente, quienes se atreven con el Infierno Verde lo hacen para mejorar sus tiempos vuelta tras vuelta, apurando frenadas y trazadas. En este contexto, la apuesta de Ligier por rodar a ritmo de cuadriciclo ligero destaca precisamente porque va contra la filosofía habitual del circuito: aquí no se trataba de arañar segundos, sino de completar el trazado con calma y, de paso, escribir una página insólita de su historia.

La imagen de este microcoche ocupando la misma pista en la que ruedan superdeportivos de más de 1.000 CV pone de relieve hasta qué punto Nürburgring se ha convertido en un escaparate mundial. No solo sirve para demostrar capacidades dinámicas, sino también para lanzar mensajes de marketing diferentes, en este caso con un toque desenfadado y casi autoparódico.

Las versiones eléctricas del JS50 también se enfrentan al Infierno Verde

La marca francesa no se limitó a llevar la variante diésel. Durante la misma jornada en la Nordschleife, Ligier introdujo dos versiones eléctricas del JS50 para intentar completar también una vuelta cronometrada. En ambos casos, se trata de cuadriciclos destinados al uso urbano, con autonomía homologada inferior a 200 kilómetros.

Por este motivo, las unidades eléctricas no realizaron el viaje por carretera hasta Alemania: fueron transportadas hasta Nürburgring para evitar problemas de alcance, ya que ninguna de ellas llega a 191 km de autonomía en condiciones de homologación. Una vez en el circuito, sí se enfrentaron a la Nordschleife en igualdad de condiciones respecto al trazado.

La primera de las variantes eléctricas era un modelo clasificado como L6e, es decir, un cuadriciclo sin carné con velocidad máxima también limitada a 45 km/h. Pese a esa limitación, logró mejorar ligeramente el registro del diésel, con un tiempo final de 27 minutos y 55,58 segundos.

La segunda unidad era un JS50 eléctrico en versión L7e, más potente y con velocidad máxima de 75 km/h. Gracias a ese extra de prestaciones, consiguió reducir el crono hasta 19 minutos y 53,36 segundos, una marca muy alejada de los superdeportivos, pero claramente superior a la del diésel y a la del L6e. De este modo, las dos variantes eléctricas resultaron más rápidas que el modelo que finalmente se lleva el título de coche más lento con tiempo oficial.

Un pasado de competición que todavía resuena

El papel de Ligier en esta historia no deja de estar cargado de simbolismo. La compañía, fundada por el expiloto Guy Ligier, fue en su día una presencia habitual en los paddocks de la Fórmula 1, donde compitió entre 1976 y 1996. Antes incluso, la marca se había atrevido con deportivos de motor central como el JS2, comercializado en la primera mitad de los años setenta.

Con el paso del tiempo, la firma francesa ha ido virando hacia un perfil mucho más urbano, centrado en cuadriciclos ligeros y vehículos citadinos. Se trata de un nicho en el que ha mantenido cierta relevancia, especialmente en mercados europeos donde este tipo de modelos pueden conducirse a edades muy tempranas, a partir de los 14 años en países como Francia.

Aunque hoy su catálogo esté dominado por pequeños coches sin carné, Ligier no ha renunciado del todo a su herencia deportiva. La iniciativa de llevar el JS50 a Nürburgring, y de hacerlo bajo una narrativa de récord “al revés”, sirve tanto para reivindicar esa historia como para diferenciarse en un segmento en el que no es sencillo destacar.

JS50 Ultimate Racing Experience: la edición especial con sabor a Nürburgring

Para sacar partido a la repercusión del experimento, la marca ha decidido lanzar una edición especial del modelo, denominada JS50 Ultimate Racing Experience, que llegará al mercado europeo durante 2026. El nombre, de tintes claramente deportivos, contrasta deliberadamente con las prestaciones modestas del vehículo.

Esta serie conmemorativa adopta una decoración tricolor azul, blanca y roja inspirada en la bandera francesa, con una carrocería en la que no faltan adhesivos de corte racing. A ello se suman llantas específicas de 16 pulgadas en acabado negro, calzadas con neumáticos Nankang RC de tipo semi-slick, un guiño más estético que prestacional dadas las capacidades del cuadriciclo.

En el interior también se han introducido detalles exclusivos. El JS50 Ultimate Racing Experience añade tapicería con motivos tricolores, cinturones de seguridad en color azul y elementos como la palanca de cambios en aluminio y un freno de mano forrado en Alcantara. Son toques que buscan reforzar el ambiente deportivo sin alterar en esencia la mecánica ni la naturaleza urbana del vehículo.

El paquete que la marca describe como “experiencia de carrera definitiva” se completa con un kit de carrocería específico, pensado para dotar al JS50 de una estética más agresiva. Aunque en términos de rendimiento el coche sigue siendo el mismo cuadriciclo ligero limitado a 45 km/h (en el caso de la versión diésel o la eléctrica L6e), el conjunto funciona como un homenaje irónico al récord alcanzado en el Infierno Verde.

Que un pequeño Ligier JS50 haya pasado a la historia como el coche más lento con tiempo oficial en Nürburgring Nordschleife ilustra hasta qué punto este circuito se ha convertido en un escenario para todo tipo de relatos, no solo para los de velocidad extrema. Entre cifras de más de 1.000 CV y cronos de pocos minutos, un cuadriciclo de 8 CV y 45 km/h ha logrado hacerse un hueco gracias a una mezcla de sentido del humor, marketing inteligente y gusto por los desafíos insólitos, dejando claro que, a veces, ir despacio también puede dar mucho que hablar.

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