Ciclistas: tienen alguna obligación o sólo derechos

Ciclistas esperando en el semáforo

En las últimas fechas hemos podido ver en las noticias una serie de accidentes mortales en los que había involucrado uno o más ciclistas, como por ejemplo el caso del famoso Michele Scarponi o el más reciente ocurrido en Valencia cuando una conductora borracha y drogada se llevó por delante la vida de dos ciclistas y dejó heridos a otros tres. Estos sucesos deberían hacernos pensar a los conductores de turismos cuál es nuestra actitud hacia el ciclista.

Yo tengo muy claro que en todos los años que llevo conduciendo siempre los he respetado al máximo, siempre he mantenido la distancia de seguridad frontal y lateral y, cuando no los he podido adelantar, he frenado hasta ponerme a su misma velocidad para esperar el momento adecuado por seguridad y visibilidad para sobrepasarles. Además, una vez llegado el momento de efectuar la maniobra de adelantamiento, siempre les he avisado con un toque de claxon tal como recoge el apartado 2B del artículo 110 del Reglamento General de Circulación, momento en el que muchos ciclistas, lejos de agradecer el aviso, se esfuerzan en hacer notorios sus aspavientos y proferir algún que otro insulto, que todo hay que decirlo.

Y nunca he perdido la paciencia con los ciclistas, ni siquiera cuando un grupo de ellos va a una velocidad reducida, son plenamente conscientes de la caravana que van organizando y no hacen el más mínimo esfuerzo en apartarse un poco hacia la derecha para favorecer el adelantamiento.

Barcelona y los ciclistas

Barcelona es una ciudad que por su orografía, dejando de lado zona alta, es propicia para circular en bicicleta. Además su clima es bastante agradable y el consistorio se esfuerza tanto en la creación de nuevos carriles bici como en el mantenimiento del servicio de bicicleta compartida, el Bicing, del que yo mismo he sido socio.

Estación del Bicing

Sin embargo, a pesar de los “esfuerzos” del ayuntamiento y de la guardia urbana, aún hay una amplia mayoría de ciclistas los que no respetan las normas más básicas de circulación. Entre las infracciones más habituales están el circular por la acera a velocidad superior a la del resto de viandantes y no respetar los semáforos.

Ciclistas poco respetuosos

El fin de semana pasado, camino ya de mi casa después de dejar el coche en el aparcamiento, estaba esperando para cruzar el paso de peatones de la calle de Gerona a la altura del cruce con la calle del Consejo de Ciento, y estaba esperando porque el semáforo para peatones estaba en rojo. En cuanto se puso el semáforo en verde y di el primer paso, me llevó una bicicleta por delante.

Paso de peatones

Realmente no me pasó nada y lo que más me ha dolido ha sido el orgullo y el ridículo de verme tirado en el suelo delante de una conocida terraza del barrio, pero el ciclista, lejos de disculparse, me recriminó que estuviese parado y que de repente cruzase la calle.

Vamos a dejar las cosas meridianamente claras y aclarar que las cosas no suceden así, de repente. Yo esperé a que el semáforo que regula el paso de peatones se pusiera en verde. Esto sólo y exclusivamente sucede cuando el semáforo principal que regula el paso de vehículos ha estado unos segundos en ámbar antes de ponerse en rojo.

Ciclistas sin seguro

Realmente sigo vivo, pero este incidente me ha hecho pensar bastante al respecto. En caso de que me hubiera provocado algún daño ¿a quién reclamo? Actualmente en España los ciclistas no tienen la obligación de tener un seguro de responsabilidad civil. Esto supone que en caso de algún tipo de daño, la reclamación debe hacerse directamente al conductor, ¿no?

Todos los propietarios de un automóvil, o al menos una gran mayoría, tenemos el correspondiente seguro para el coche. En mi caso, he revisado las coberturas, los capitales de indemnización e incluso me he asegurado de que cubra  a mi mascota, que por cierto también tiene su seguro de responsabilidad civil en previsión de lo que pueda pasar. Sin embargo, un ciclista puede circular a sus anchas sin ningún tipo de seguro.

Bicicletas en un paso de peatones

He estado mirando en internet y he encontrado un seguro de responsabilidad civil de 150.000 euros para ciclistas por menos de 25€ al año. ¿Realmente es algo inasumible? ¿Realmente la obligatoriedad de contratar este seguro haría que muchos ciclistas dejasen la bici “aparcada”? Entonces quizás el problema real no sea la ley sino nuestra escala de valores.

Ciclistas no identificados ni identificables

¿Qué pasa si hay que denunciar a un ciclista? ¿Cómo se le identifica a un ciclista? Todos los vehículos llevan matrícula y a partir de este dato, las autoridades pueden localizar al menos al propietario del vehículo. Esto no pasa con los ciclistas. En mi caso, si tuviera que denunciar al ciclista que me llevó por delante, ¿qué hago? Me parecería un poco ridículo ir a la comisaría de los Mossos d’Escuadra a denunciar al conductor de una Bromptom verde que en momento del atropello vestía unos tejanos azules, mucha soberbia y poca educación.

¿Tan difícil es obligar a las bicicletas a llevar algún tipo de matrícula o identificación? Pues creo que no, y pienso así porque hace ya más de treinta años que yo tenía mi bicicleta con matrícula: Langreo 2999. Lo que no entiendo es por qué yo tenía mi bicicleta “matriculada” en un municipio de poco más de 40.000 habitantes en la cuenta minera asturiana ya a principios de los años ochenta, y a día de hoy una ciudad como Barcelona no cuenta con este servicio.

Infracciones más comunes

En la ciudad de Barcelona hay una norma que los muchos ciclistas no respetan y que a las autoridades competentes no les preocupa en exceso: los ciclistas por las aceras. En Barcelona ya es una batalla perdida, pero si lo hacen los motoristas, ¿no lo van a hacer los ciclistas?

En cualquier caso, hay otras infracciones habituales que yo he observado, entre las que puedo destacar el poco caso que los ciclistas hacen a los semáforos. En menor medida, aún son muchos los que se “olvidan” de la obligatoriedad de equipar luz de posición en los desplazamientos nocturnos o de la absoluta prohibición de pedalear con los auriculares puestos.

Estos “olvidos” van más allá de la obligatoriedad o no; es una cuestión de sentido común. ¿Realmente hay alguien que vea descabellado exigir que una bicicleta equipe luz de posición? Sólo recordar que los tres ciclistas fallecidos en Barcelona durante todo el año 2016 sufrieron el accidente de noche y recordar también que desde el año 2010 hasta el 2015 sólo habían fallecido dos ciclistas en la ciudad condal. Algo habrá que hacer, ¿no?

Sin embargo, también conviene recordar qué pasó cuando en el año 2013 se intentó obligar al uso del casco también en vías urbanas. Desde el enérgico comunicado de protesta de Conbici, la coordinadora de todas las asociaciones ciclistas ibéricas, hasta la recogida de firmas por parte de Muévete en bici por Madrid, todo fueron protestas y rechazo. Incluso hubo quien afirmo que existían estudios que sostenían que el uso del casco por parte de los ciclistas aumentaba la siniestralidad. Lógicamente no hay ninguna cita ni referencia a ese estudio. En cualquier caso me sorprendió tanto el empecinamiento y la acritud de quienes supuestamente luchan por la seguridad de los ciclistas, que incluso recibieron el apoyo de los grupos políticos de la oposición.

Lo que sí está clara y públicamente detallado tanto por las autoridades hospitalarias como por los distintos cuerpos policiales españoles que es una amplia mayoría de los ciclistas fallecidos fue por lesión cerebral.

El dedo que acusa

Son muchos los colectivos ciclistas que señalan sin miramientos a los automovilistas como los responsables de la mayor parte de sus males pero son pocos los que hacen un breve acto de contrición y analizan si realmente ellos pueden hacer algo por mejorar la relación entre ciclistas y coches. Como ejemplo de esto se puede poner a todos aquellos que se han apuntado a la moda de llevar una cámara en el casco para grabar todo lo que sucede delante de ellos o para denunciar a los vehículos que comenten alguna irregularidad, pero no permite ver lo que sucede detrás, en ocasiones, muy importante para poder aclarar un accidente. Se puede decir que estas cámaras sólo ofrecen el cincuenta por ciento de la realidad y lo digo yo que llevo años con una cámara en el coche, pero así es.

Sí, también los hay prudentes

Con esto no quiero generalizar ni mucho menos. Que haya un elevado número de ciclistas imprudentes no quiere decir que lo sean todos. De hecho, el abanico de perfiles que usan la bicicleta en la ciudad de Barcelona es amplísimo y reconozco que incuso en ocasiones yo mismo me sorprendo. Pero si debo destacar alguno, sobre todo por su originalidad, son todos aquellos relacionados con el trasporte de niños pequeños. Los hay de todo tipo, desde quien lleva una sillita especialmente diseñada para tal efecto, hasta los que tienen la parte delantera modificada o arrastran un remolque con dos sillitas y una protección plástica contra las inclemencias del tiempo.

Ciclista con dos sillitas para bebés

Siempre que los papás tengan un mínimo de respeto y educación cuando van pedaleando, esos niños crecerán viendo el uso de la bicicleta como algo normal, y no como algo excepcional que aún hoy en día llama la atención. Además, los padres que así actúan se merecen un fuerte abrazo social, que todos sabemos lo que nos gusta madrugar…

Mejorar la relación entre conductores y ciclistas

La teoría la conocemos todos: educación y respeto. Educación vial y respeto a las normas más elementales de circulación, pero también educación y respeto hacia el resto de usuarios de la vía pública.

El gran problema que hay en nuestro país es que tanto conductores como ciclistas son (somos) muy rápidos al exigir nuestros derechos y al pedir educación hacia nosotros por parte de los demás actores de la vía pública, pero lo que es cumplir y acatar los derechos de los demás parece que nos cuesta un poco, y quizás esté aquí el gran problema.

Grupo de ciclistas

Los conductores deben respetar a los ciclistas y las autoridades competentes deben vigilar que así sea y sancionar al conductor que incumple las normas con el mismo celo con el que instalan radares en todas las carreteras de nuestro país. Pero también los ciclistas, sujetos a las mismas normas, deben ser igualmente vigilados y, en caso necesario, sancionados.

No pretendo con este artículo enfrentarme ni con los ciclistas ni con los conductores de vehículos motorizados, pero tampoco voy a defender a ninguno de ellos y si algún lector así lo ha creído lo siento de veras. Mi única intención no es otra que hacer un llamamiento claro a todos los usuarios de la vía pública, conduzcan el vehículo que conduzcan, a que hagamos una seria reflexión y reconozcamos qué es lo que estamos haciendo mal, dejando de lado a “los demás”, a los que siempre es más fácil culpar y exigir educación y respeto.

Por mi parte, yo seguiré mostrando el mismo respeto hacia los ciclistas que vengo mostrando desde que obtuve el carné de conducir, pero como soy humano y sé que cualquier día puedo tener un accidente, mi coche lleva matrícula por la que me pueden localizar y tengo un seguro que se hará cargo de los daños  y de la responsabilidad civil. Sin embargo no tengo tan claro que sucederá si es un ciclista el que colisiona con mi vehículo…

¿Y las autoridades?

Pues seamos claros, no hacen nada. Está muy bien pedir educación y respeto entre los usuarios de la vía, pero también las autoridades deben mover ficha. Sin embargo, es prudente exigir que cuando “muevan ficha”, este movimiento sea de calidad. A día de hoy un carril bici supone eliminar un carril de circulación y separarlo físicamente con unos topes de goma.

Separación carril bici

El problema es que “separaciones” no aportan ningún tipo de seguridad ni a los ciclistas ni a los conductores. Es más, me atrevo a decir que constituyen un serio problema para ambos colectivos. ¿Tan difícil y/o caro es hacer un carril bici totalmente sesgado? Además, estas mini balizas no separan nada: los ciclistas tienen absoluta libertad para abandonarlo cuando quieran y los conductores de vehículos motorizados tampoco tienen problemas (ni reparos) en invadirlo.

Lo primero que las autoridades deben hacer es garantizar la seguridad de todos los usuarios de la vía pública, vayamos con el vehículo que vayamos. Y cuando digo seguridad no me refiero sólo a la seguridad física, también la psicológica. Considero que tan importante es que un conductor pueda circular tranquilamente por una carretera secundaría a velocidad totalmente legal sin tener miedo que al dar un curva se encuentre con un grupo de ciclistas por el medio de la carretera como que el grupo de ciclistas tenga la seguridad de que nadie se los va a llevar a por delante. Y que nadie se llame a engaño, que las obras faraónicas realizadas en nuestro país (aeropuertos, autopistas…) lo único que nos dice es que cuando un político quiere hacer una determinada infraestructura consigue hacerla obteniendo la financiación incluso debajo de las piedras. O dicho de otra forma, si en una determinada carretera se observa un tráfico importante de ciclistas, ¿porqué no hacer un carril bici totalmente independiente y, eso sí, reservado exclusivamente para los ciclistas? Seguro que hubiera sido más económico que la estación del AVE de Tardienta o que el aeropuerto de Castellón.

La relación entre ciclistas y conductores es polémica: siempre lo fue y siempre los será. Los usuarios, tanto ciclistas como conductores, queremos tener siempre la razón y que el mundo se ponga a nuestros pies y esto no puede ser, máxime cuando nadie está dispuesto a ceder en su supuesta y, en ocasiones, mal entendida libertad. Pero las administraciones públicas tampoco han hecho nada por su parte y sólo pretenden quedar bien con todo el mundo. Por un lado, la clase política quiere quedar muy bien con el creciente número de ciclistas que exigen, con toda la razón del mundo, una mayor seguridad en sus desplazamientos. Más discutible es el supuesto “derecho” de las bicicletas a circular por determinadas vías (autopistas o autovías) o a circular por las aceras, como pasa en Barcelona.

Sin embargo no sería correcto recordar que los ayuntamientos están muy contentos con todo lo que recaudan cada vez que un conductor entra en una gran ciudad, y no es sólo cuestión del impuesto municipal y de las grandes diferencias que se pueden observar entre las distintas ciudades españolas en lo que se refiere a su cuantía. Me refiero a los ingresos que las distintas arcas públicas obtienen cada vez que usamos un aparcamiento o cuando dejamos el coche en las zonas de aparcamiento regulado. Ya sean empresas públicas o privadas, alrededor de cada automóvil que circula en nuestro país hay intereses económicos a los que tampoco les interesa mucho que los españoles nos pasemos a la bicicleta.

Ahora mismo estamos en una situación en la que conductores y ciclistas estamos en una guerra sin cuartel… y sin sentido. Así que desde aquí hago nuevamente un llamamiento claro a ambos colectivos a que dejemos de lado las diferencias, empecemos a respetemos mutuamente y nos unamos para exigir a las autoridades soluciones reales, efectivas e inmediatas. Sólo así conseguiremos algo.

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Un comentario

  1.   Carlos dijo

    Un análisis muy acertado y completo.
    Felicidades
    Sólo añadiría que las
    propuesta de retirar puntos o incluso el carnet a los conductores reincidentes en consumo de drogas o alcohol, no servirá de nada, pues nada impide que conduzcan sin carnet o incluso sin seguro cono hacen algunos.
    Debería embargarse o inmobilizarse el coche u otras medidas más efectivas

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