La división deportiva de la marca japonesa ha vuelto a hacer de las suyas, y esta vez han decidido tirar la casa por la ventana con el que quizás sea el compacto más salvaje de toda su historia. El Toyota GRMN Corolla se presenta como la interpretación más pura y visceral de un coche que ya de por sí nos tenía enamorados. Bajo la atenta mirada de Akio Toyoda, más conocido en el mundillo de la competición como Morizo, este modelo ha sido esculpido con un único objetivo en mente: ser una herramienta de precisión capaz de merendarse el asfalto del Nürburgring sin despeinarse.
Con todo, no todo son alegrías para los entusiastas del motor en nuestro continente. A pesar de que buena parte de su desarrollo se ha llevado a cabo en el mítico trazado alemán, el GRMN Corolla se ha convertido en una especie de fruta prohibida en Europa. Mientras que en Japón, Estados Unidos y Australia ya se están frotando las manos, aquí nos toca conformarnos con verlo en fotos y vídeos, ya que las estrictas normativas de emisiones y la estrategia comercial de Toyota lo mantienen alejado de nuestras carreteras, al menos por los canales oficiales.
Dieta de adelgazamiento y aerodinámica activa…

Si algo deja claro que este coche no es para ir a comprar el pan con la familia, es su configuración interior. Toyota ha decidido que los asientos traseros solo servían para aportar un peso innecesario, así que los ha mandado a paseo para convertir al compacto en un estricto biplaza. Gracias a esto y al uso de un capó hecho de fibra de carbono con amplias entradas de aire, el vehículo ha logrado detener la báscula en los 1.450 kilos, lo que supone un ahorro de 30 kilos respecto a la versión Corolla GR Sport estándar. Los nuevos baquets de competición, hechos en polímero reforzado con fibra de vidrio, se encargan de sujetar el cuerpo de los ocupantes cuando las fuerzas G empiezan a hacer de las suyas.
Por fuera, el coche es una declaración de intenciones constante. No solo se trata del look, sino de pura funcionalidad aerodinámica. El frontal luce un paragolpes mucho más agresivo con canalizaciones de aire hacia los frenos, mientras que en la zaga domina un alerón ajustable en cinco posiciones que permite adaptar la carga según sea el circuito. Para rematar el conjunto, las llantas forjadas en color bronce mate vienen calzadas de serie con unos neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2, que son 10 mm más anchos de lo habitual para asegurar que el coche vaya pegado al suelo como si tuviera pegamento en las gomas.
Un motor con más mala leche y una puesta a punto de carreras…

El corazón de esta bestia sigue siendo el ya conocido bloque G16E-GTS de tres cilindros y 1,6 litros con turbo, pero no te dejes engañar por las apariencias. Aunque la potencia se mantiene en unos respetables 304 CV, los ingenieros han metido mano a la gestión electrónica para elevar el par máximo hasta los 415 Nm. Este empuje extra se nota especialmente entre las 3.600 y las 4.800 vueltas, lo que garantiza que al salir de una curva lenta el coche salga disparado como un alma que lleva el diablo. Además, han incluido un sistema de pulverización de agua para el intercooler, asegurando que la mecánica no desfallezca cuando le estemos dando zapatilla de forma continuada.
Para transmitir toda esta fuerza al suelo, se ha optado por mantener exclusivamente la caja de cambios manual de seis velocidades con relaciones cerradas, descartando cualquier opción automática para mantener esa conexión pura entre máquina y piloto. El chasis también ha recibido su dosis de esteroides, incorporando amortiguadores monotubo de alto rendimiento y una configuración de suspensión que ha sido afinada milímetro a milímetro en las irregularidades del Infierno Verde. Esto se traduce en una capacidad de giro y una estabilidad que harían palidecer a muchos deportivos de mayor alcurnia.
Exclusividad y un futuro lejos de nuestras fronteras…

El habitáculo tampoco se queda atrás en exclusividad. El volante forrado en Alcantara garantiza un agarre sobresaliente, mientras que el cuadro de instrumentos incorpora gráficos específicos que recuerdan constantemente que estamos ante una edición limitada. A ello se suman una placa numerada GRMN y la firma de Morizo grabada en el salpicadero, detalles muy valorados por los fans. El cuidado por el acabado alcanza incluso al pomo del cambio y a los paneles de las puertas, decorados en rojo anodizado. Todo ello refuerza su atractivo como deportivo japonés, coche de edición limitada y futuro clásico de colección.
El acceso a esta máquina será casi tan exclusivo como el propio coche. En Japón, los interesados deberán participar en una especie de sorteo gestionado mediante una aplicación móvil para obtener el derecho de compra. Las primeras entregas están previstas para 2027 y, aunque el precio aún no ha sido anunciado, nadie espera una tarifa asequible. Para los aficionados españoles, la situación resulta especialmente frustrante, ya que el modelo no está previsto para nuestro mercado. Aun así, queda abierta la posibilidad de verlo llegar mediante importación paralela, una opción reservada a los mayores apasionados de este coche deportivo.
Esta joya de la ingeniería representa el canto de cisne de una forma de entender el automóvil que cada vez resulta más escasa. Con una configuración centrada en las sensaciones puras, una importante reducción de peso y una aerodinámica inspirada directamente en la competición, se convierte en el objeto de deseo definitivo para cualquier entusiasta. Su planteamiento demuestra que todavía existen fabricantes capaces de crear vehículos destinados a emocionar por encima de las cifras comerciales. Por prestaciones, exclusividad y carácter, aspira a convertirse en un referente entre los deportivos de altas prestaciones y los grandes iconos del automovilismo deportivo.
Fuente – Toyota
Imágenes | Toyota