
La Comisión Europea ha vuelto a colocar en el centro del tablero la prohibición del coche térmico en 2035. Una decisión que marcó el paso de la descarbonización del transporte y que ahora se somete a revisión. El debate se reabre con un ojo en el clima y otro en la competitividad, en un momento en el que los grandes grupos del sector tratan de influir en el rumbo final.
Entre bastidores se acumulan las presiones. Ventas de elĆ©ctricos por debajo de lo previsto, auge de fabricantes asiĆ”ticos y la necesidad de producir en Europa vehĆculos asequibles. Todo ello, con impacto directo en paĆses como EspaƱa, donde la automoción es un pilar económico y laboral.
QuĆ© estĆ” decidiendo Bruselasā¦

La Comisión trabaja en un paquete para el automóvil que pretende garantizar la viabilidad de un sector con mĆ”s de 13 millones de empleos en la UE y, al mismo tiempo, evaluar si el calendario para el fin de la combustión sigue siendo realista. Entre las opciones se barajan ajustes normativos y un marco especĆfico para impulsar coches pequeƱos y de bajo coste fabricados en territorio europeo.
Un objetivo climĆ”tico ambicioso bajo presiónā¦

El veto a los motores de combustión se diseñó como palanca para acelerar la electrificación y cumplir los hitos climĆ”ticos a medio y largo plazo. No es menor el reto: el transporte por carretera representa alrededor del 22% de las emisiones de COā en la UE, y los turismos aportan entre el 12% y el 14%, como muestran indicadores de contaminación en Barcelona. La cuestión ahora es cómo sostener la ambición sin desalinearse de la realidad del mercado.
Lo que pide la industria: flexibilidad y apoyo a la demandaā¦

Desde las cĆŗpulas de los fabricantes europeos se advierte de un āpunto crĆticoā en la transición. Voces de gran peso dentro de Stellantis y otras compaƱĆas reclaman permitir que, junto a los elĆ©ctricos puros, puedan seguir vendiĆ©ndose tecnologĆas puente: hĆbridos enchufables, elĆ©ctricos de autonomĆa extendida con pequeƱo generador tĆ©rmico y combustibles alternativos con menor huella de carbono.
AdemĆ”s de la normativa, los fabricantes proponen polĆticas de estĆmulo directo. Entre ellas, planes de achatarramiento para retirar coches antiguos muy contaminantes, que a la vez aceleran la renovación del parque y reducen emisiones totales mientras crece la oferta de vehĆculos cero y bajas emisiones.
Frenazo del elĆ©ctrico y ofensiva del coche chinoā¦

Los datos de matriculaciones reflejan un ritmo de adopción del elĆ©ctrico inferior a las expectativas iniciales. Persisten dudas por precio, autonomĆa e infraestructura de carga, en especial entre clientes que buscan coches bĆ”sicos. En paralelo, Bruselas estudia un marco para vehĆculos europeos asequibles que compitan de tĆŗ a tĆŗ con las propuestas de entrada de fabricantes chinos.
Impacto en EspaƱa: fĆ”bricas, empleo y cadena de valorā¦

EspaƱa, segundo paĆs productor de automóviles del continente, observa el proceso con especial atención. La automoción supone mĆ”s del 10% del PIB y mĆ”s del 8% del empleo industrial. Cualquier ajuste del objetivo para 2035 condiciona la planificación de plataformas, adjudicaciones de modelos y nuevas inversiones de proveedores.
Inversiones condicionadas y el espejo internacionalā¦

Directivos de primer nivel han deslizado que un cambio regulatorio claro y rĆ”pido podrĆa traducirse en mĆ”s fĆ”bricas y capital en Europa. Exponen que donde encuentran certidumbre y flexibilidad, la inversión se acelera; donde hay rigidez, se congela. TambiĆ©n seƱalan el referente de Estados Unidos, donde la relajación de ciertas exigencias se ha visto seguida de promesas de inversión al alza por parte de la industria.
No toda la industria comparte el mismo diagnóstico sobre el ritmo: algunas voces alertan de que frenar la electrificación podrĆa ser contraproducente a medio y largo plazo. En cualquier caso, el foco comĆŗn pasa por reducir incertidumbre, ajustar el marco y proteger la capacidad productiva europea.
Escenarios y próximos pasosā¦

En la capital comunitaria ya se manejan varias vĆas de actuación que, sin renunciar a los objetivos climĆ”ticos, alineen regulación y mercado:
- Mantener el horizonte de emisiones cero con ajustes tĆ©cnicos para tecnologĆas puente.
- Permitir ciertas vĆas de cumplimiento mediante PHEV, autonomĆa extendida y combustibles de baja huella.
- Lanzar un paquete para impulsar coches urbanos asequibles fabricados en Europa.
- Activar planes de achatarramiento selectivos para retirar los vehĆculos mĆ”s viejos y contaminantes.
Se espera un anuncio comunitario oficial en diciembre con detalles sobre el marco de los ācoches baratos europeosā y el alcance de cualquier revisión del objetivo para 2035. A partir de ahĆ, las decisiones de inversión y los calendarios industriales empezarĆ”n a encajar o a reajustarse.
Con el debate vivo y las fĆ”bricas pendientes, la sensación es que Europa busca un punto de equilibrio entre competencia global, empleo y clima: menos fricción regulatoria, mĆ”s certidumbre y una senda que permita que la transición avance sin dejar atrĆ”s a la industria ni a los consumidores. Veremosā¦