Las ventas mundiales de vehículos de BYD han vuelto a retroceder en enero, consolidando una racha negativa que ya se prolonga durante cinco meses consecutivos. El fabricante chino de coches eléctricos e híbridos, que en los últimos años se ha abierto paso con fuerza en Europa, se enfrenta ahora a un escenario mucho más exigente en su propio mercado y a un entorno internacional lleno de incógnitas.
Mientras en países europeos como España se sigue viendo con interés la expansión de las marcas chinas, las últimas cifras de BYD muestran que incluso los grandes actores del coche eléctrico no son ajenos a la desaceleración de la demanda, los cambios regulatorios y la intensa guerra de precios en China.
Un desplome del 30,1% y cinco meses seguidos de descensos…

Según la información remitida por la compañía a los mercados, BYD vendió en enero 210.051 vehículos a escala global, lo que supone una caída del 30,1% en comparación con el mismo mes del año anterior. Este dato confirma el quinto mes consecutivo de descensos en sus matriculaciones, una tendencia bajista que se viene arrastrando desde el pasado verano.
En paralelo, la producción de la firma también se redujo un 29,1% en enero, prolongando una senda de recortes que comenzó en julio. El ajuste productivo refleja la necesidad de adaptar el ritmo de fabricación a una demanda menos dinámica en el mercado chino de vehículos electrificados, tradicionalmente el gran motor de crecimiento del grupo.
Presión en aumento en China y competencia cada vez más dura…

La firma se mueve en un contexto de fuerte competencia interna en China, con rivales como Geely o Leapmotor apretando especialmente en los segmentos de precio más ajustado. Además, el mercado automovilístico chino, el mayor del mundo, se enfrenta a un posible estancamiento este año, en buena parte porque el Gobierno ha ido rebajando las ayudas para la renovación de coches de gama baja, una medida que afecta tanto a BYD como a otros constructores que basan buena parte de su volumen en modelos más asequibles.
Esta combinación de recorte de incentivos públicos y guerra de precios complica las cosas para las marcas que, como BYD, habían crecido muy rápido apoyadas en la demanda doméstica. El fabricante intenta reaccionar ajustando objetivos de ventas y orientando más su estrategia hacia la exportación y la diversificación geográfica.
Los híbridos enchufables (PHEV), también a la baja…

Uno de los datos más significativos es la evolución de los híbridos enchufables (PHEV), que representan más de la mitad de las ventas totales de BYD. En enero, las matriculaciones de este tipo de modelos se desplomaron un 28,5% interanual, profundizando el descenso que ya se venía observando tras la caída del 7,9% registrada a lo largo del año anterior.
Este retroceso llega pese a que la compañía lanzó recientemente en su mercado nacional versiones renovadas de varios híbridos enchufables, con baterías de mayor autonomía y un enfoque en mantener precios contenidos. Estas actualizaciones buscaban reforzar el atractivo de sus modelos más populares y sostener el tirón de los PHEV, una tecnología que en Europa también está en el punto de mira por los cambios normativos y fiscales.
Apuesta decidida por la exportación…

Pese a las dificultades en China, el negocio internacional de BYD continúa ganando peso. En enero, las exportaciones de vehículos de nueva energía alcanzaron las 100.482 unidades, lo que da una idea de la importancia que está adquiriendo el exterior en la estrategia del grupo. El año pasado, la marca ya logró impulsar sus ventas fuera de su mercado local con un aumento cercano al 150,7%, un salto que le permitió superar a Tesla como mayor proveedor mundial de vehículos eléctricos.
Para este año, BYD se ha fijado el objetivo de exportar alrededor de 1,3 millones de vehículos. Aunque esta meta supone un incremento del 24% respecto al ejercicio anterior, está por debajo de la horquilla de hasta 1,6 millones de unidades que la dirección llegó a plantear en una reunión con analistas de Citi a finales del año pasado. La firma no ha detallado públicamente los motivos de esta revisión a la baja, lo que sugiere una mayor cautela ante la coyuntura global.
Expansión industrial y foco en Europa…

La ofensiva internacional de BYD no se limita a las cifras de ventas. El grupo está reforzando su presencia productiva con nuevas plantas de fabricación y ensamblaje en varios continentes. En Europa, está previsto que su nueva fábrica de vehículos eléctricos en Hungría entre en funcionamiento este mismo año, un movimiento clave para ganar proximidad al consumidor europeo y esquivar parte de las tensiones comerciales.
Esta instalación húngara se sumará a la capacidad de producción que la compañía ya tiene en Brasil y Tailandia, además de los proyectos de plantas de ensamblaje en Indonesia y Turquía. Para el mercado europeo y, por extensión, para España, la presencia de producción cercana puede traducirse en plazos de entrega más cortos, una gama de modelos más adaptada a las normativas locales y, potencialmente, una mayor presión competitiva sobre los fabricantes tradicionales del continente.
Objetivos globales y perspectivas…

En el último ejercicio, BYD logró alcanzar por poco su objetivo global de ventas, tras haber reducido previamente su meta hasta los 4,6 millones de vehículos. De momento, la compañía no ha comunicado cuál será su objetivo para el próximo año, lo que refleja cierta prudencia ante la volatilidad del mercado, tanto en China como en el resto del mundo.
De cara a Europa y a mercados como el español, la evolución de BYD resulta relevante porque puede influir en los precios, la oferta de modelos eléctricos y la velocidad de adopción de estas tecnologías. Una compañía que se ve obligada a compensar la debilidad de su mercado doméstico con más exportaciones podría intensificar sus esfuerzos comerciales en la región, mientras que un entorno regulatorio más estricto y posibles aranceles también podrían frenar parte de esa expansión.
La realidad que dibujan los últimos datos es la de un gigante del coche eléctrico que, tras un crecimiento fulgurante, entra en una fase más áspera, con caídas encadenadas en sus ventas, presión en China y un giro claro hacia los mercados exteriores. Europa, con nuevas fábricas en marcha y un consumidor cada vez más familiarizado con las marcas chinas, se perfila como uno de los escenarios donde se jugará buena parte del futuro de BYD y de la competencia en el vehículo eléctrico.
Fuente – BYD
Imágenes | BYD