La generalización de las balizas V16 conectadas ha traído consigo una consecuencia inesperada: un mapa en tiempo real que muestra dónde hay vehículos detenidos usando estos dispositivos. Esta herramienta, accesible desde cualquier navegador, ha abierto un intenso debate público sobre privacidad, seguridad y uso de datos en nuestras carreteras.
Aunque se trata de una plataforma no oficial, su funcionamiento se apoya en información pública procedente de la DGT, lo que ha obligado a la Dirección General de Tráfico y a la Agencia Española de Protección de Datos a pronunciarse. Ambas instituciones sostienen que los datos que se muestran, pese a su sensibilidad, cumplen la normativa vigente y no permiten identificar directamente a los conductores.
Un mapa en tiempo real de todas las balizas V16 activas…

El mapa, disponible en la web mapabalizasv16.es, muestra sobre un plano interactivo de España, incluidas Baleares y Canarias, la ubicación exacta de cada baliza V16 activa en carretera. Cada dispositivo se representa mediante un icono que indica el punto donde hay un vehículo inmovilizado por avería o accidente y cuya baliza está encendida.
Al hacer clic sobre cualquiera de estos iconos, se despliega una ficha con un nivel de detalle considerable: carretera, punto kilométrico, sentido de la circulación, orientación del vehículo, fecha y hora de activación, así como la comunidad autónoma, provincia y municipio donde se encuentra la incidencia. Esta información no se limita al momento presente, ya que también se ofrece un pequeño histórico de balizas que han estado activas recientemente.
Además de visualizar los puntos sobre el mapa, la plataforma permite compartir la localización o enviarla directamente a aplicaciones como Google Maps o Waze. De este modo, un usuario puede trasladar de forma sencilla esa ubicación exacta a un navegador o a un tercero, algo útil para servicios de asistencia, grúas legales o acompañantes que se desplacen al lugar.
Balizas V16 y plataforma DGT 3.0: el origen de los datos…

La clave de todo este sistema está en la propia naturaleza de las balizas V16 conectadas. Estos dispositivos de preseñalización, que sustituyen de forma definitiva a los triángulos de emergencia, incorporan conectividad móvil y, cuando se activan, envían de forma automática su geolocalización a la plataforma DGT 3.0.
La DGT 3.0 es la infraestructura digital con la que Tráfico comparte en tiempo casi real avisos de vehículos parados, incidencias en la vía, condiciones meteorológicas adversas y otros eventos relevantes. Esa información se distribuye a paneles de mensaje variable en carretera, aplicaciones de navegación y sistemas de terceros, con la idea de que los conductores puedan anticiparse a un posible peligro, como un coche detenido tras una curva o en un carril sin arcén.
Hasta que se popularizó el mapa de balizas, muchos usuarios asumían que la posición exacta de su vehículo se quedaba bajo control exclusivo de la DGT y de los servicios de emergencia. El descubrimiento de que esos datos se integran en un archivo público, que cualquiera puede consultar y procesar, ha provocado que se revisen algunas de las percepciones sobre la privacidad de este sistema.
Un archivo público que se actualiza cada minuto…

El responsable del mapa es Héctor Julián, un joven estudiante de Ingeniería de la Ciberseguridad en la Universidad Rey Juan Carlos. Él mismo ha explicado que la idea surgió tras quedarse tirado en la M-40 y comprobar lo complicado que puede ser indicar con precisión dónde está el coche si no se ve con claridad un punto kilométrico o una referencia reconocible.
A raíz de esa experiencia, decidió investigar cómo funcionaba la comunicación de las balizas con la DGT. Según ha contado en distintas entrevistas, descubrió que “los datos de todas las balizas son públicos” y que existe un archivo que la DGT actualiza cada minuto con incidencias de tráfico: avisos por nieve, cámaras, eventos en la red viaria y, entre ellos, las posiciones de las balizas V16 conectadas.
No fue necesario solicitar credenciales especiales ni pagar por el acceso. Los permisos son de uso público y pueden integrarse en aplicaciones o servicios de terceros. La parte técnicamente más compleja, según explica el propio creador, no fue entrar a los datos, sino integrarlos, filtrarlos y representarlos de forma clara en un mapa que cualquier usuario pueda consultar sin conocimientos técnicos.
Cómo se muestra la información de las balizas en el mapa…

Desde el punto de vista del usuario, el funcionamiento es sencillo: basta con entrar en la sección del mapa (por ejemplo, en mapabalizasv16.es/#mapa) para ver la red viaria española con sus carreteras principales. El sistema carga los datos más recientes y representa tanto las balizas activas en ese preciso instante como las que se han apagado hace poco, diferenciándolas con iconos encendidos o apagados.
En la parte superior de la pantalla aparece un botón para actualizar la información, de manera que es posible refrescar el mapa cuando se desee. Cada punto incorpora un registro temporal: la hora exacta de activación, la vía afectada, el sentido, y el ámbito geográfico (provincia y municipio). En muchos casos, la posición coincide prácticamente con el punto kilométrico indicado por la DGT, aunque no siempre con precisión absoluta.
La propia DGT reconoce que los datos que publica incluyen muchas otras incidencias, de modo que el procesamiento y cruzado de información puede provocar que algunas ubicaciones no sean completamente exactas. Aun así, resultan suficientemente aproximadas como para que los servicios de emergencia, aseguradoras o incluso otros conductores puedan hacerse una idea bastante fiel de dónde hay un vehículo parado.
Filtrado de datos: qué balizas aparecen y cuáles no…

Una cuestión relevante es que no todas las activaciones de balizas V16 terminan reflejadas en el mapa. El flujo funciona así: cuando el conductor enciende la baliza, el dispositivo envía su geolocalización a la plataforma DGT 3.0; a partir de ahí, la DGT realiza un primer filtrado antes de publicar la incidencia en su archivo público.
Si el sistema detecta que la baliza se ha activado en un lugar que no está asociado a una carretera (por ejemplo, dentro de un garaje, en un domicilio particular o en una vía urbana que no forme parte de la red de carreteras), esos datos no se vuelcan al archivo público y, en consecuencia, tampoco aparecen en el mapa de balizas. Lo mismo ocurre con determinadas calles de municipios que no se consideran tramos de carretera a efectos de gestión del tráfico interurbano.
El desarrollador del mapa insiste en que él se limita a mostrar al 100% lo que la DGT decide publicar. Es decir, si una baliza no aparece en la información oficial, tampoco se ve en la plataforma. Esta lógica reduce en parte el riesgo de que se muestren ubicaciones excesivamente sensibles, como un coche estacionado en la puerta de un domicilio particular, aunque no elimina otras preocupaciones relacionadas con la seguridad.
Posibles usos del mapa: de la asistencia en carretera a los servicios de emergencia…

Más allá de la curiosidad, el mapa se ha convertido en una herramienta utilizada por profesionales. El propio creador afirma haber recibido mensajes de trabajadores de servicios de emergencia que le aseguran que llevan el mapa abierto en la tablet de las ambulancias. De este modo, pueden localizar con rapidez incidencias en puntos poco señalizados o con escasa cobertura.
También algunas compañías de seguros y asistencia en carretera han empezado a incorporar el mapa a sus procedimientos. Cuando un conductor llama para comunicar una avería, una de las primeras preguntas suele ser si la baliza V16 está activada. Si la respuesta es afirmativa, la empresa puede consultar el mapa y obtener una ubicación bastante precisa sin depender de que el cliente describa el entorno o envíe su posición por aplicaciones de mensajería.
Según las observaciones del desarrollador, en cualquier momento del día suele haber del orden de 200 a 300 balizas encendidas de forma simultánea en todo el territorio español, con picos más altos en las horas de mayor tráfico y descensos durante la noche. Interior ha llegado a cifrar en “aproximadamente 3.000 vehículos” diarios los que hacen uso de la baliza, lo que da una idea del volumen de incidencias que se gestionan cada día en la red de carreteras.
Mapa en tiempo real: privacidad, legalidad y riesgos de geolocalización vial

La difusión de un mapa DGT en tiempo real ha abierto un intenso debate sobre privacidad y geolocalización de vehículos. Aunque la plataforma no muestra datos personales como matrícula, nombre o teléfono, la ubicación exacta de un coche detenido puede considerarse información sensible en situaciones de vulnerabilidad. Diversos expertos alertan de que la seguridad personal en carretera podría verse comprometida si terceros utilizan estos datos para localizar incidentes en zonas aisladas o con escasa iluminación.
El principal temor gira en torno al posible uso indebido de la geolocalización de tráfico, especialmente en carreteras secundarias o tramos con poco flujo de vehículos. En teoría, personas con intenciones delictivas podrían seleccionar objetivos en función de la posición de coches averiados o parados, generando preocupación entre conductores habituales. Este escenario ha impulsado el debate sobre el equilibrio entre transparencia vial y protección de la intimidad, así como el papel de las plataformas que replican información pública.
Tanto la DGT como la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) han indicado que, en las condiciones actuales, el uso de estos mapas se ajusta a la normativa al proceder de datos abiertos de tráfico y no permitir la identificación directa de usuarios. El punto de fricción surge cuando intervienen terceros intermediarios, ya que algunos temen que empresas privadas o posibles estafadores aprovechen la información para ofrecer servicios no solicitados. Aun así, mientras no se crucen datos personales, la legalidad del mapa de tráfico se mantiene dentro del marco vigente.
Riesgo de grúas pirata, robos y estafas…

Los temores sobre un posible uso malintencionado de esta información no son meramente teóricos. En paralelo a la implantación de las balizas V16, han empezado a detectarse casos de robos de dispositivos y avisos sobre la presencia de grúas pirata que tratan de aprovechar cualquier resquicio para captar clientes en carretera.
La RACE, por ejemplo, ha alertado de prácticas en las que grúas pirata se presentan como servicios de asistencia ante conductores que están detenidos por una avería. El uso de un mapa que señale en tiempo real dónde hay un coche parado podría facilitar, en teoría, localizar esos objetivos con mayor rapidez, sobre todo si se combina con un conocimiento previo de las zonas con menos vigilancia.
Además, algunos expertos señalan que saber con exactitud dónde se encuentra una persona con su vehículo inmovilizado, sin cobertura o en plena noche, podría derivar en situaciones de riesgo como robos, atracos o agresiones. El desarrollador del mapa, por su parte, resta peso a esta visión y defiende que el foco debería ponerse en las vidas que se pueden salvar gracias a una localización precisa de las incidencias.
Ventajas en seguridad vial frente a los antiguos triángulos…

Más allá de la controversia, la implantación de las balizas V16 y su conexión a DGT 3.0 persigue un objetivo claro: reducir el riesgo al señalizar un vehículo parado. A diferencia de los triángulos de emergencia, el conductor ya no tiene que bajarse del coche ni caminar por el arcén para colocar ningún elemento a metros de distancia, una maniobra que ha estado detrás de numerosos atropellos mortales en los últimos años.
La baliza se guarda en la guantera o en un lugar fácilmente accesible, y se coloca normalmente sobre el techo con un gesto sencillo. A partir de ese momento, emite una luz amarilla intermitente visible en 360 grados durante al menos media hora, y a la vez envía su posición a la DGT. Esa doble función, señal luminosa y geolocalización, es la que permite que paneles en carretera, navegadores y aplicaciones muestren avisos de vehículo detenido con bastante antelación.
Según Interior y los datos de uso recopilados en estas primeras semanas de obligatoriedad, miles de conductores activan sus balizas cada día tras sufrir incidentes de toda índole. El mapa, pese a no ser una herramienta oficial, se ha convertido en una especie de radiografía en tiempo real de hasta qué punto las balizas se están empleando en la práctica y en qué tramos de la red viaria se concentran más incidencias.
De web a app: expansión del proyecto a los smartphones…

El mapa nació como una página web accesible desde cualquier navegador, pero ya ha dado el salto al entorno móvil en forma de una aplicación. Existen versiones bajo el nombre de “MapaBalizasV16” para teléfonos, pensadas para ofrecer una vista simplificada de la posición de las balizas activas en tiempo real sin necesidad de abrir el navegador.
La idea del desarrollador es mantener una interfaz muy básica, centrada en el mapa y en los datos estrictamente necesarios para localizar las incidencias. Aunque no ha logrado todavía rentabilizar económicamente el proyecto, la previsión es seguir mejorando la herramienta, siempre apoyándose en la información que la DGT mantenga como pública y sin añadir capas de datos personales que puedan aumentar el riesgo para los conductores.
Mientras tanto, la DGT continúa afinando la implantación de las balizas V16 obligatorias y aclarando cuestiones como multas por no llevar una baliza homologada, mercado negro de dispositivos o el papel de las empresas de asistencia. En paralelo, el mapa se ha consolidado como un reflejo visible de cómo se está utilizando esta tecnología sobre el terreno, con discusiones abiertas sobre dónde poner el listón entre seguridad vial y protección de la intimidad.
El mapa de balizas V16 activas se ha convertido así en uno de los símbolos más claros de la nueva etapa de la seguridad en carretera en España: por un lado, muestra el potencial de la conectividad para localizar averías, guiar a los servicios de emergencia y evitar accidentes con vehículos parados; por otro, ha destapado preocupaciones razonables sobre quién puede ver, explotar o combinar esos datos en tiempo real, obligando a administraciones, expertos y conductores a replantearse cómo se gestionan hoy la información y la privacidad cuando circulamos por la red viaria.
Fuente – Mapa Balizas V-16 en tiempo real
Imágenes | Actualidad Motor