La producción de coches eléctricos en España pierde impulso ¿Por qué?

  • La producción total de vehículos en España baja un 5,1% en los dos primeros meses del año, arrastrada por la debilidad de las exportaciones.
  • Los coches electrificados (eléctricos y enchufables) retroceden un 11,1% y su peso cae hasta el 9,3% del total fabricado.
  • La demanda en mercados clave de Europa, como Francia y Alemania, se enfría, provocando una caída del 12,1% en las exportaciones españolas en febrero.
  • El sector reclama claridad regulatoria a la Unión Europea y acelerar el Plan España Auto 2030 para consolidar la transformación hacia la movilidad eléctrica.

La industria automovilística española atraviesa un momento delicado en plena transición hacia la movilidad eléctrica. Tras un arranque de año prometedor en enero, la producción de vehículos electrificados, incluidos los coches eléctricos puros y los híbridos enchufables, ha perdido fuelle en los meses siguientes, reflejando un contexto internacional más incierto y un mercado europeo menos dinámico.

Esta ralentización llega justo cuando las fábricas del país están volcadas en su reconversión tecnológica. Entre inversiones, cambios de línea y adaptación de procesos, las plantas españolas tratan de ganar peso en la producción de coches eléctricos para Europa, pero se topan con una demanda exterior más fría y con dudas regulatorias que añaden presión a un sector ya de por sí exigido.

La producción de automóviles retrocede pese al buen inicio de año…

Nuevo Citroën C4 Collection 2025 1

Pese al buen inicio de enero, los datos acumulados de los dos primeros meses muestran un cambio de tono. La producción española de vehículos cayó un 5,1% interanual, hasta situarse en 362.501 unidades, lo que rompe con las expectativas de consolidar una senda clara de crecimiento tras los años de fuerte volatilidad en la industria.

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Esta caída no se explica solo por la coyuntura interna. Las exportaciones de vehículos fabricados en España descendieron un 6,3% en el mismo periodo, quedándose en 303.757 unidades. El frenazo en las ventas exteriores ha limitado la capacidad de las factorías para mantener ritmos elevados de producción, a pesar de que muchas de ellas se están adaptando precisamente para ganar competitividad en el mercado de vehículos de cero y bajas emisiones.

La caída de la demanda en Europa golpea a las plantas españolas…

Peugeot e-2008 coches eléctricos baratos

El principal lastre para la industria española está fuera de sus fronteras. En febrero, las exportaciones de vehículos descendieron un 12,1%, hasta las 157.474 unidades, afectadas por un menor dinamismo en algunos de los destinos clave. La menor demanda en Francia y Alemania, dos mercados de referencia para la automoción española, se ha dejado notar con fuerza en el balance mensual.

La estructura del sector explica en gran parte esta vulnerabilidad. Cerca del 84% de los vehículos producidos en España se destinan a la exportación, lo que significa que prácticamente todo lo que sale de las cadenas de montaje está pensado para surtir a otros países. Cuando esos mercados levantan el pie del acelerador, las fábricas nacionales lo notan de inmediato, tanto en los turnos de trabajo como en la planificación de volúmenes futuros.

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Europa se mantiene como el gran cliente de la automoción española. El 93,8% de los vehículos exportados desde España se dirige a países europeos, concentrando prácticamente todo el negocio exterior en la región. Esta altísima dependencia convierte a las plantas españolas en un termómetro directo de lo que ocurre en el mercado europeo del automóvil, incluidos los coches eléctricos, donde las decisiones regulatorias y los cambios en los incentivos influyen de forma directa en los pedidos a fábrica.

Transformación industrial y llamada a la claridad regulatoria…

En paralelo a esta situación de mercado, las factorías españolas siguen avanzando en su propia reconversión. Los procesos de transformación industrial para acoger más producción de vehículos eléctricos y electrificados implican cambios profundos en la organización de las plantas, desde nuevas líneas de montaje hasta la formación de las plantillas en tecnologías de alta tensión y sistemas de baterías.

El sector, sin embargo, reclama un entorno más predecible. José López-Tafall, director general de la patronal Anfac, ha insistido en que la Unión Europea debe aclarar cuanto antes el marco regulatorio futuro, manteniendo los objetivos de descarbonización pero ajustando los plazos y el ritmo a la realidad de cada Estado miembro y a su capacidad de apoyo financiero e industrial. En su opinión, la falta de certidumbre complica tanto las decisiones de inversión como la planificación de la producción.

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Aun así, desde la patronal se reconoce cierto alivio en el mercado interno. España atraviesa un momento algo más favorable en su demanda nacional de vehículos, lo que ayuda parcialmente a compensar la flojera de las exportaciones. No obstante, la organización subraya que es imprescindible consolidar esta recuperación y acelerar la transformación, para lo cual considera clave impulsar el Plan España Auto 2030 y desplegar con rapidez las medidas ya pactadas entre Gobierno, industria y otros agentes del sector.

Híbridos al alza y electrificados a la baja…

Más allá del volumen global, la composición de la producción está cambiando. Los modelos híbridos no enchufables ya representan uno de cada tres vehículos fabricados en España, consolidándose como una opción intermedia entre los motores tradicionales de combustión y los eléctricos puros. En los dos primeros meses del año, se ensamblaron 120.596 unidades con esta tecnología, lo que supone un aumento del 16,4% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

El panorama es diferente para los coches totalmente eléctricos y los híbridos enchufables. La producción de vehículos electrificados en su conjunto se redujo un 11,1% hasta febrero, con solo 33.892 unidades fabricadas. Su peso sobre el total de vehículos producidos se sitúa en el 9,3%, seis décimas menos que hace un año, lo que indica una ligera pérdida de cuota precisamente en el segmento llamado a liderar la transición energética.

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Si se desglosan las cifras, la fabricación de turismos y vehículos comerciales eléctricos puros cayó un 16,7%, quedándose en 15.761 unidades en los dos primeros meses del año. Por su parte, la producción de híbridos enchufables retrocedió un 5,6%, hasta 18.131 unidades. Este comportamiento sugiere que, en la práctica, la industria está encontrando más salida en los híbridos convencionales que en los modelos que dependen de la recarga en enchufe, al menos en esta fase del ciclo.

Retroceso continuado de diésel y gasolina…

combustibles

Mientras los electrificados no terminan de despegar al ritmo esperado, los motores diésel y gasolina siguen con su tendencia a la baja. En el caso del gasóleo, la producción se redujo un 2,9%, hasta las 81.549 unidades en los dos primeros meses del año, reflejando la pérdida progresiva de protagonismo de esta tecnología en los principales mercados europeos.

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La caída es aún más marcada en los vehículos de gasolina. La fabricación de modelos de este tipo descendió un 16%, hasta alcanzar las 126.294 unidades. Entre las restricciones ambientales en las grandes ciudades, los límites de emisiones cada vez más exigentes y la progresiva sustitución por versiones híbridas, la demanda de gasolina también ha ido cediendo terreno, forzando a las plantas a reajustar su mezcla de producción.

España en el contexto internacional de fabricación…

La posición de España en la industria automotriz mundial se define por su alta capacidad exportadora frente a mercados como el de Brasil. Mientras el país sudamericano orienta su producción al consumo interno, las fábricas españolas envían fuera casi el 84% de sus vehículos. Esta fuerte dependencia de la exportación de coches hacia Europa supone una ventaja competitiva en épocas de bonanza, pero genera una vulnerabilidad crítica cuando la demanda externa se ralentiza. Actualmente, ambos mercados enfrentan desafíos logísticos y cambios en las cuotas de fabricación global.

El sector en España prevé una etapa de estabilidad con una producción estimada de 2,30 millones de unidades anuales. Este volumen sitúa al país en un año de transición hacia la movilidad sostenible, mientras Brasil aspira a consolidar su octava posición mundial como fabricante. La clave reside en la adaptación de las plantas a la fabricación de vehículos con nuevas tecnologías, un proceso que avanza a ritmos desiguales según la región. La competencia internacional obliga a optimizar costes y mejorar la eficiencia en todas las líneas de montaje.

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Para asegurar el futuro, España necesita un marco regulatorio que impulse los coches eléctricos y mejore la infraestructura de carga. La volatilidad de los mercados europeos y el retroceso de las tecnologías de combustión tradicionales refuerzan la urgencia de una estrategia a largo plazo. Consolidarse como un polo competitivo de vehículos electrificados es esencial para mantener el peso del sector en el PIB nacional. Solo mediante políticas de apoyo coherentes se podrá garantizar la relevancia de la producción española en el nuevo ecosistema energético global.


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