La planta de Seat y Cupra en Martorell vive estos días el cierre de una etapa clave: el Audi A1 deja de producirse en la fábrica catalana y se despide de las líneas de montaje casi ocho años después de su llegada en 2018. El utilitario de la marca de los cuatro aros, que aterrizó en Barcelona procedente de la factoría belga de Forest, era el modelo de acceso a la gama Audi y uno de los grandes símbolos de la colaboración interna dentro del grupo Volkswagen.
Este movimiento no responde a un problema industrial en Martorell, sino a un giro estratégico de Audi hacia la electrificación y al abandono progresivo de los modelos pequeños con motor de combustión. El final del A1 permite liberar espacio y recursos para los nuevos proyectos eléctricos del grupo en España, pero también deja un impacto palpable en la industria auxiliar y abre un periodo de incertidumbre sobre la posible llegada de futuros modelos de la firma alemana.
Del Audi Q3 al A1: quince años de relación entre Audi y Martorell…

La historia reciente entre Audi y la planta de Martorell arranca en 2009, cuando el grupo decide confiar a la fábrica catalana el Seat Exeo, derivado del Audi A4 B7. El buen desempeño de aquel proyecto allanó el camino para que, entre 2011 y 2018, Martorell se encargase de la producción del Audi Q3, el primer modelo premium de la marca alemana ensamblado en España.
En 2018, el relevo lo tomó el Audi A1, que sustituyó al Q3 en las instalaciones barcelonesas. Audi optó por trasladar la producción del A1 desde Bruselas a Martorell aprovechando que compartía plataforma MQB A0 con el Seat Ibiza y el Seat Arona. Estos tres modelos se ensamblaban en la misma línea 3, lo que permitía optimizar recursos, compartir tecnologías y aprovechar economías de escala dentro del grupo Volkswagen.
Desde julio de 2018, la planta catalana ha producido 484.019 unidades del Audi A1, convirtiéndolo en el cuarto modelo con mayor volumen de la factoría en este periodo, solo por detrás del Seat Ibiza, el Seat León y el Cupra Formentor. El ejercicio 2019 fue el más intenso, con 81.287 vehículos fabricados, mientras que 2022 fue el año más flojo, con 58.777 unidades.
El último A1 sale de la línea 3: cifras y calendario del adiós…

Fuentes conocedoras de los calendarios de producción han detallado que el último Audi A1 saldrá de la línea de montaje un jueves, poniendo punto final a una etapa que se inició en octubre de 2018. Solo el año pasado, Martorell ensambló en torno a 72.200 unidades del modelo, con un registro muy similar al citado oficialmente de 72.237 vehículos, lo que sitúa 2025 como el segundo mejor año de producción del A1 en la planta española.
Durante casi ocho años, el A1 ha sido uno de los pilares de la producción de la factoría, consolidando a Martorell como especialista del grupo en modelos del segmento B. Con este modelo, la planta reforzó su papel dentro del consorcio como centro de referencia para coches pequeños, al asumir el desarrollo de la plataforma más compacta del grupo para este tipo de vehículos.
Mientras el modelo se despide de España, Audi también ha decidido parar la producción del A1 a nivel global, sin planificar por ahora un relevo directo. El utilitario desaparecerá de la gama y, pese a las especulaciones sobre un posible sustituto eléctrico de tamaño similar, la marca no ha confirmado ningún proyecto concreto para ocupar su lugar.
Una decisión estratégica: fin de los pequeños de combustión…
La salida del Audi A1 de Martorell responde a una estrategia global de Audi para eliminar los modelos compactos con motor térmico. El objetivo central es priorizar los vehículos electrificados y segmentos que ofrecen mayores márgenes de beneficio comercial en el mercado. Esta reordenación industrial en la planta española busca liberar capacidad productiva para instalar nuevas plataformas eléctricas. Aunque el ensamblaje del A1 fue de gran calidad, los sindicatos admiten que este modelo aportaba menor volumen de trabajo y reputación comparado con el éxito previo del SUV premium Audi Q3.
Esta decisión del grupo Volkswagen genera un impacto negativo directo en la industria auxiliar, especialmente en la zona de Abrera. La empresa Adient Seating Spain, proveedora de asientos, enfrenta la pérdida de unos 159 empleos vinculados a este programa de fabricación. A pesar de mantener contratos para el Seat León y el Cupra Formentor, la carga de trabajo actual es insuficiente para absorber a toda la plantilla. El anuncio de un expediente de regulación evidencia la fragilidad de los proveedores ante los cambios drásticos en el sector automovilístico actual.
El caso de Adient ilustra perfectamente cómo el fin de un ciclo de producción afecta al tejido económico local de forma severa. El recorte de personal incluye tanto a empleados fijos como a trabajadores de ETT, complicando la recolocación laboral en el corto plazo. Esta profunda reconversión eléctrica de las factorías catalanas, aunque necesaria para el futuro, supone un desafío inmediato para el empleo industrial en Cataluña. El fin del A1 marca así un punto de inflexión en la transición hacia la movilidad sostenible y la nueva estructura de las fábricas de coches.
El relevo eléctrico: Cupra Raval y Volkswagen ID. Polo…
La planta de Martorell compensará la salida del Audi A1 mediante la producción de dos nuevos coches eléctricos estratégicos para el grupo. El espacio liberado se destinará al innovador Cupra Raval y al esperado Volkswagen ID. Polo, ambos desarrollados sobre la arquitectura MEB+. El Raval destaca por ser el primer modelo de su clase diseñado y fabricado íntegramente en España, con una previsión de 40.000 unidades para este 2026. Este ambicioso plan industrial busca consolidar a la factoría catalana como un referente europeo en la fabricación de vehículos sostenibles de dimensiones urbanas.
El lanzamiento del Volkswagen ID. Polo marcará un hito en el mercado automotriz este verano, con una llegada a los concesionarios prevista para septiembre. Ambos utilitarios se ensamblarán en la nueva línea 1, preparada específicamente para esta generación tecnológica. El consorcio estima alcanzar un volumen conjunto de 300.000 unidades anuales, integrando esta familia de utilitarios en una red de producción eficiente. Este cambio asegura la viabilidad de las instalaciones a largo plazo, transformando las cadenas de montaje tradicionales hacia la movilidad eléctrica de forma definitiva y competitiva.
La estrategia se apoya en una inversión superior a los 10.000 millones de euros destinada a la transformación de Martorell y Landaben. Este proyecto incluye la pieza clave del ecosistema: la gigafactoría de baterías en Sagunto, esencial para el suministro de celdas. Mientras en Navarra se producirán los modelos Skoda Epiq y Volkswagen ID. Cross, el polo industrial español refuerza su posición global. Gracias a esta apuesta por la tecnología de vanguardia, el grupo garantiza una cadena de valor completa, desde los componentes químicos hasta la entrega final del automóvil electrificado.
Una planta moderna con siete modelos y ambición de crecimiento…

Martorell mantendrá una alta carga de trabajo al producir siete modelos distintos simultáneamente en sus instalaciones. A los ya exitosos Seat Ibiza, Arona y León, junto a los Cupra León y Formentor, se unen ahora el Cupra Raval y el Volkswagen ID. Polo. Estos nuevos coches eléctricos marcan el inicio de una era tecnológica clave para el centro industrial. Con una previsión de fabricar 300.000 unidades anuales de baterías, la planta aspira a recuperar sus máximos históricos, alcanzando una capacidad total de 600.000 vehículos al año para consolidarse como un referente en el sector del automóvil europeo.
La estrategia se apoya en la gigafactoría de Sagunto, donde una inversión de 300 millones de euros garantiza el suministro de celdas necesario. Este ambicioso plan coloca a la factoría catalana en una posición privilegiada dentro del mapa industrial global del grupo Volkswagen. Aunque la transición exige adaptar la plantilla y las líneas de montaje, el objetivo es liderar la movilidad sostenible en la región. La apuesta por la electrificación total busca asegurar la competitividad a largo plazo, transformando el tejido productivo tradicional en un ecosistema de alta tecnología preparado para las demandas del mercado actual.
Paralelamente, las sinergias entre marcas se intensifican con modelos como el Cupra Terramar, fabricado en Hungría compartiendo plataforma con Audi. Esta colaboración técnica es evidente en el uso de motores de alto rendimiento, como el bloque de cinco cilindros del Cupra Formentor VZ5, de origen alemán. Tales alianzas demuestran el nuevo posicionamiento de Cupra como firma aspiracional, aprovechando el conocimiento de Audi para elevar su estatus. Así, el intercambio de recursos y el desarrollo de híbridos enchufables refuerzan la cohesión interna del grupo, optimizando la producción mundial mediante una cooperación tecnológica sin precedentes.
¿Habrá un futuro Audi pequeño y eléctrico para fabrica en España?

El cese de fabricación del Audi A1 en Martorell no supone una ruptura definitiva entre la firma alemana y las factorías españolas. La dirección de la compañía mantiene las puertas abiertas a futuros proyectos, sugiriendo la posibilidad de ensamblar un nuevo vehículo eléctrico compacto en Cataluña. Gernot Döllner ha confirmado que cualquier opción dentro de las plantas del grupo sigue vigente, dependiendo siempre de la competitividad y la demanda global. Esta flexibilidad estratégica permite soñar con un sucesor espiritual que aproveche la infraestructura que ya se está desplegando actualmente para la movilidad sostenible regional.
En el sector automotor se especula con un modelo basado en la plataforma Small BEV, ideal para integrarse en las líneas de montaje de los pequeños coches eléctricos del grupo. Aunque no existen plazos definidos ni decisiones firmes, Martorell ya se prepara para asegurar su volumen productivo con los modelos de Seat y Cupra ya adjudicados. El objetivo es estabilizar la carga de trabajo mientras se espera que la marca de los cuatro aros concrete su apuesta por España. Esta fase de transición es crucial para consolidar el ecosistema industrial y atraer nuevas inversiones tecnológicas al mercado automotriz nacional.
La despedida del A1 cierra un ciclo de ocho años con más de 484.000 unidades producidas, dejando paso al Cupra Raval y al Volkswagen ID. Polo. Estos modelos simbolizan la transformación hacia la electrificación total de la planta, que busca liderar la fabricación de utilitarios de cero emisiones en Europa. A pesar del impacto en proveedores locales, la fábrica se enfoca en una etapa de alta eficiencia y modernización técnica. La continuidad de Audi en suelo español dependerá finalmente de que cristalice ese futuro proyecto eléctrico, manteniendo a Martorell como un pilar fundamental en la industria del motor.
Fuente – Seat
Imágenes | Seat – Cupra

