España expone su modelo de seguridad vial en la ONU y propone nuevas medidas

  • Los ministros Marlaska y Puente participan en la Reunión de Alto Nivel de la ONU sobre seguridad vial.
  • España ha reducido su tasa de mortalidad en carretera de 128 a 37 fallecidos por millón de habitantes.
  • Se propone bajar la tasa máxima de alcohol al volante a 0,1 mg/l y se defiende la inversión en infraestructuras.
  • El país comparte siete lecciones clave para mejorar la seguridad vial a nivel global.

El modelo español de seguridad vial ha sido protagonista en la Reunión de Alto Nivel de Naciones Unidas celebrada en Nueva York. Tanto el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, intervinieron para exponer los avances logrados y las propuestas de futuro, con el objetivo común de reducir a la mitad las muertes por accidente de tráfico y lesiones por siniestros viales para 2030, tal como recoge la Agenda 2030 y el Decenio de Acción de la ONU.

España ha pasado de ser uno de los países con peores tasas de mortalidad en carretera de la Unión Europea a situarse entre los mejores, con una reducción de 128 a 37 fallecidos por millón de habitantes en los últimos veinte años. Este logro, según la dupla de ministros, se debe a una combinación de voluntad política, coordinación institucional y medidas concretas que ahora se presentan como ejemplo internacional en materia de seguridad vial, accidentes de tráfico y movilidad segura. Y aunque lo que pasa en nuestras carreteras te parezca injusto, en un sin fin de países la situación es todavía peor, de ahí la colaboración.

La delegación española habla en la ONU…

atasco carretera

La delegación española, compuesta también por la subsecretaria de Interior, Susana Crisóstomo, y el director general de Tráfico, Pere Navarro, ha participado activamente en los debates. Marlaska intervino en la Asamblea General y en un evento paralelo de la Organización Mundial de la Salud, mientras que Puente tomó parte en una mesa redonda organizada por el enviado especial de la ONU, Jean Todt. Ambos coincidieron en que la seguridad vial es una responsabilidad compartida que requiere el compromiso de administraciones, empresas y ciudadanos.

Medidas más destacadas y propuestas de futuro…

Grande-Marlaska puso sobre la mesa tres pilares fundamentales: situar a las víctimas en el centro de la gestión, implicar a toda la sociedad y garantizar el cumplimiento de la legislación. Entre las medidas ya implantadas, destacó el límite de velocidad a 30 km/h en vías urbanas de un solo carril y la sustitución de los triángulos de emergencia por las balizas V-16 conectadas. De cara al futuro, el ministro insistió en la urgencia de reducir la tasa máxima de alcohol al volante hasta 0,1 miligramo por litro de aire espirado, una propuesta que calificó de prioritaria para el Gobierno.

Pulsadores semafóricos diseñados y fabricados en España
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Infraestructuras y tecnología como pilares…

Por su parte, Óscar Puente centró su intervención en el mantenimiento de las infraestructuras, afirmando que la inversión pública en conservación y modernización de carreteras no es un gasto, sino la forma más eficaz de salvar vidas. El ministro recordó que el Ministerio está transformando muchas carreteras a su paso por municipios en vías accesibles y seguras para peatones, ciclistas y motoristas, que representan el 38% de las víctimas mortales. Además, destacó el sistema integral de gestión de la seguridad vial que permite identificar riesgos y priorizar actuaciones, apoyado por los avances tecnológicos en seguridad pero sin sustituir la inversión directa.

Ambos ministros coincidieron en la importancia de la cooperación internacional. Marlaska apostó por reforzar el Programa Iberoamericano de Seguridad Vial y por incluir compromisos claros en la próxima Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, que se realizará en noviembre en Madrid. La declaración conjunta adoptada en la reunión insta a los países a trabajar en sistemas de transporte seguros y sostenibles, y a desarrollar infraestructuras resilientes.

España ha compartido siete lecciones aprendidas que van desde la voluntad política hasta la comunicación pública, con la esperanza de que otros países puedan aplicarlas para reducir la siniestralidad. El balance de la participación española en la ONU deja claro que el país ha logrado avances significativos, pero que aún queda camino por recorrer. La reducción de la tasa de alcohol, la mejora de las infraestructuras y la apuesta por la tecnología son algunas de las líneas que marcarán el futuro de la seguridad vial en España, con el objetivo último de que ningún siniestro sea inevitable.


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