El fabricante chino BYD tiene entre manos un proyecto que podría revolucionar el mercado europeo del coche eléctrico asequible. Según ha trascendido a través de medios especializados, la compañía está valorando trasladar a Europa la plataforma y la tecnología de su último lanzamiento en Japón, el BYD Racco, un kei car de dimensiones mínimas que ha sorprendido por su eficiencia y su precio. La idea no es otra que crear una nueva generación de utilitarios eléctricos que se coloquen por debajo de la barrera psicológica de los 15.000 euros, un umbral que hoy parece casi imposible de alcanzar en el Viejo Continente.
El movimiento no es casual. Europa lleva tiempo buscando fórmulas para democratizar la movilidad eléctrica, pero los precios siguen siendo el principal escollo. Mientras tanto, en Japón los kei car llevan décadas demostrando que se puede hacer un coche pequeño, seguro y barato. BYD ha encontrado en esa filosofía la clave para atacar un segmento que los fabricantes europeos han ido abandonando por sus bajos márgenes. Y no está solo: Suzuki ya ha anunciado un eléctrico de 3,4 metros para 2027, y la propia Comisión Europea prepara una normativa específica para fomentar estos vehículos.
El Racco, la base tecnológica del proyecto
El BYD Racco fue diseñado desde cero para cumplir con las estrictas normas japonesas de los kei car, una categoría de vehículos ultracompactos que goza de gran popularidad en el país nipón. Sus medidas son de auténtico infarto: 3.395 mm de largo, 1.475 mm de ancho y 1.800 mm de alto, con puertas correderas que facilitan la vida en ciudades congestionadas. Se lanzó a finales de julio y ya ha superado los 1.000 pedidos en solo dos semanas, un dato que confirma el interés por este tipo de propuestas.
Pero lo más interesante no es el coche en sí, sino la tecnología que esconde. El Racco estrena el sistema de batería X-PACK, una solución que integra dentro del propio paquete de baterías elementos que normalmente van bajo el capó, como el inversor. Esto libera espacio en el frontal, que se aprovecha para mejorar las zonas de deformación y la seguridad pasiva, y también permite aumentar el habitáculo sin agrandar las dimensiones exteriores. En cuanto a autonomía, hay dos versiones: una con batería de 22,4 kWh que homologa 210 kilómetros, y otra con 35,84 kWh que alcanza los 320 kilómetros, todo un récord para un coche de esta categoría.
Europa quiere recuperar el segmento de los urbanos eléctricos

El contexto regulatorio está cambiando a favor de estos coches. La Comisión Europea presentó a finales de 2025 una propuesta para crear una nueva subcategoría de eléctricos pequeños y asequibles, con una longitud máxima de 4,2 metros y medidas específicas para incentivar su fabricación dentro de la UE. En su análisis, Bruselas solo encontró 12 modelos eléctricos de menos de 4,2 metros y con un precio inferior a 25.000 euros en todo el mercado europeo, lo que demuestra el enorme hueco comercial que existe.
La propuesta incluye créditos adicionales en los objetivos de emisiones de CO2 para los pequeños eléctricos fabricados en territorio comunitario. Esto podría ser un incentivo decisivo para que BYD acelere sus planes. La compañía ya tiene prevista una planta en Hungría que empezará a funcionar en 2026, y producir allí estos urbanos le permitiría evitar los aranceles a la importación de vehículos chinos y beneficiarse de las ventajas fiscales que se están diseñando.
En Japón, el Racco parte de un precio de 2,14 millones de yenes, unos 11.500 euros al cambio. Si BYD consigue mantener un precio similar en Europa, estaríamos hablando de un coche eléctrico por menos de 15.000 euros, algo que hoy parece ciencia ficción. La clave está en la economía de escala y en la reducción de costes que permite la integración del X-PACK, que evita componentes adicionales y simplifica la producción.
Los fabricantes europeos, que durante años han centrado sus esfuerzos en SUV de 40.000 o 50.000 euros, ahora miran con preocupación cómo los chinos les comen el terreno en el segmento de entrada. BYD ya ha demostrado en Japón que su fórmula funciona, y todo apunta a que Europa será el siguiente escenario. La pregunta es cuánto tardarán en llegar estos coches a los concesionarios españoles y si las ayudas públicas serán suficientes para que el precio final sea realmente atractivo.
En definitiva, la llegada de un BYD eléctrico por menos de 15.000 euros basado en el Racco no es una quimera. La tecnología ya está probada, la normativa europea se está adaptando y la producción local en Hungría está en marcha. Si todo sale según lo previsto, en los próximos años podríamos ver en nuestras calles un coche eléctrico pequeño, seguro y asequible, algo que muchos daban por imposible. La movilidad eléctrica no tiene por qué ser un lujo reservado a unos pocos, y BYD parece decidido a demostrarlo.