El Gran Premio de Italia de 2026 ya tiene nombre propio: Andrea Kimi Antonelli. El joven piloto de Mercedes, de 19 años, protagonizó una de las carreras más memorables de la historia reciente de la Fórmula 1 al ganar en Monza desde la decimonovena posición de la parrilla. Una remontada que le convierte en el primer italiano en 60 años en subirse a lo más alto del podio en el Templo de la Velocidad, algo que no ocurría desde que Ludovico Scarfiotti lo lograra en 1966 con Ferrari.
La victoria no fue un simple golpe de suerte. Antonelli, sancionado por cambiar varios componentes de su unidad de potencia, salió desde el fondo y, con una mezcla de talento, estrategia y un coche superior, fue escalando posiciones hasta colocarse en cabeza. Su remontada de 19 puestos es la segunda más grande de la historia con victoria incluida, solo superada por la de John Watson en Long Beach 1983, cuando ganó saliendo 22º. El italiano, que ya lideraba el Mundial, amplía ahora su ventaja sobre su compañero George Russell a 66 puntos, dejando el campeonato muy encaminado.
Una carrera marcada por el accidente de Leclerc
La carrera arrancó con Pierre Gasly manteniendo la pole position, pero pronto se vio superado por Russell. Mientras tanto, los Ferrari protagonizaron un duelo interno: Lewis Hamilton intentó pasar a Charles Leclerc en la primera chicane, pero el monegasco cerró la puerta y el británico perdió varias posiciones. En la segunda vuelta, Leclerc, que luchaba por mantenerse en el podio, perdió el control de su coche en la Parabólica y se estrelló violentamente contra las protecciones. El impacto fue durísimo, pero afortunadamente el piloto salió ileso. La bandera roja detuvo la carrera durante más de media hora, y muchos pilotos aprovecharon para cambiar neumáticos.
En la resalida, Russell mantuvo el liderato, pero por detrás Antonelli comenzó su exhibición. Con neumáticos medios, el italiano fue adelantando a rivales uno tras otro, y en la vuelta 18 ya estaba en cabeza tras superar a su propio compañero. A partir de ahí, los dos Mercedes se enzarzaron en un duelo de rebufos y adelantamientos, con Verstappen acechando en tercera posición. El equipo les pidió que no se atacaran para abrir hueco, pero la tensión era palpable.
La estrategia de boxes y el susto final

La clave de la victoria llegó en la vuelta 29, cuando Lance Stroll se detuvo con un problema mecánico y se activó un Virtual Safety Car. Antonelli y Verstappen aprovecharon para entrar a boxes y montar neumáticos medios nuevos, mientras Russell se quedaba en pista con los duros usados. Esa decisión resultó decisiva: el italiano regresó sexto y, con un ritmo demoledor, fue recortando distancias hasta ponerse a menos de un segundo de Russell a falta de seis vueltas.
En el primer intento de adelantamiento, Antonelli se fue a la grava en la curva 2, un susto que pudo costarle caro. Pero no se rindió, y en la vuelta siguiente, en la recta previa a la variante Ascari, superó a Russell con una maniobra limpia y se escapó hacia la victoria. El público de Monza, con banderas italianas ondeando, estalló de alegría al ver a un compatriota ganar en casa después de seis décadas.
Los españoles, discretos en Monza
Carlos Sainz terminó en decimotercera posición, una carrera sólida pero sin brillo. El madrileño reconoció que le daba rabia no haber podido lucir más en un circuito donde siempre ha ido bien, pero se mostró satisfecho por haber cumplido los objetivos del equipo. Fernando Alonso, por su parte, vivió un fin de semana para olvidar: salió desde el pit lane, sufrió daños en el coche tras una salida de pista y abandonó en la vuelta 25. El asturiano explicó que el monoplaza no respondía igual después de pasar por el bordillo, y que no merecía la pena seguir.
Con esta victoria, Antonelli no solo hace historia, sino que se confirma como el gran favorito para llevarse el Mundial. Su evolución desde que debutó en 2025 es asombrosa: ha pasado de ser un novato con presión a un piloto que domina la categoría con una madurez impropia de su edad. Lewis Hamilton, su predecesor en Mercedes, ya avisó de que era “muy rápido y muy maduro para su edad”. Monza le ha dado la razón.
La próxima cita es el Gran Premio de España en el nuevo circuito de Madring, donde Antonelli intentará seguir ampliando su ventaja. Pero pase lo que pase, su nombre ya está grabado en la historia de Monza, junto a leyendas como Ascari, Farina y Scarfiotti. El sueño de un niño italiano que creció viendo a Ferrari se ha cumplido, y ahora el mundo entero es testigo de su ascenso imparable.