La batalla comercial entre EEUU y los fabricantes chinos de vehículos eléctricos ha dado un giro inesperado y ha pasado de los despachos políticos a los tribunales. Cuatro filiales de BYD, el mayor vendedor mundial de coches eléctricos, han decidido plantar cara al Gobierno estadounidense con una demanda que cuestiona de raíz los aranceles que bloquean su acceso al mercado norteamericano.
Se trata de un movimiento inédito: es la primera vez que una automotriz china recurre de forma directa a la justicia de EEUU para impugnar los gravámenes impuestos a sus productos. Más allá del pulso entre Washington y Pekín, el caso podría redefinir el marco legal con el que se están levantando barreras comerciales a los vehículos eléctricos y a otros equipos tecnológicos procedentes de China, con impacto potencial también en Europa y en España.
Una demanda histórica contra los aranceles a los eléctricos chinos…

A finales de enero, cuatro filiales de BYD con sede en EEUU presentaron una demanda ante el Tribunal de Comercio Internacional (CIT, por sus siglas en inglés). Las compañías implicadas son BYD America LLC (distribución y servicios en Norteamérica), BYD Coach & Bus LLC (autobuses eléctricos comerciales), BYD Energy LLC (baterías y soluciones de almacenamiento) y BYD Motors LLC (importación y ventas).
La acción legal se dirige no solo contra el Gobierno federal de EEUU, sino también contra altos cargos y agencias clave. El Departamento de Seguridad Nacional, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, la Oficina del Representante Comercial y el Departamento del Tesoro. BYD sostiene que el entramado de órdenes ejecutivas que sirvió para elevar los aranceles a una amplia gama de productos extranjeros, incluidos los vehículos eléctricos, se ha utilizado de manera abusiva.
La clave legal: la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional

El corazón de la demanda está en la interpretación de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), una norma concebida para gestionar situaciones de emergencia y amenazas a la seguridad nacional. Según BYD, Washington ha ido mucho más allá de lo que permite ese texto legal al convertirlo en una herramienta para aplicar impuestos fronterizos de carácter estructural.
En los documentos presentados ante el CIT, las filiales de BYD argumentan que la IEEPA no menciona en ningún momento la palabra “arancel” ni términos equivalentes y que, por tanto, no puede servir de base para imponer gravámenes permanentes sobre importaciones de países como China, México, Canadá o Brasil. La demanda reclama que se declaren inválidas hasta nueve órdenes ejecutivas y sus enmiendas emitidas desde febrero de 2025, que incluyen medidas contra productos chinos, pero también ajustes en los aranceles hacia socios regionales.
Además de pedir que se tumben esas órdenes, BYD solicita la devolución de todos los aranceles abonados desde abril, con sus intereses, y el reconocimiento de su derecho a recuperar cualquier cantidad cobrada de forma que considera ilegal. La compañía alega que se ha visto obligada a presentar su propia demanda para no perder la posibilidad de reclamar esos importes, pese a que ya existen miles de procesos similares promovidos por importadores de otros sectores.
Un caso enmarcado en años de tensión arancelaria…

El conflicto arancelario entre EEUU y China en el sector del automóvil eléctrico viene de lejos. Bajo la Administración de Donald Trump se lanzó una ofensiva generalizada contra los productos fabricados fuera del país, con subidas de aranceles tanto para bienes chinos como para determinados flujos comerciales con México y Canadá. Estas medidas afectaron a toda clase de vehículos, fueran eléctricos o de combustión.
Posteriormente, con Joe Biden en la Casa Blanca, se reforzó el enfoque de protección de la industria estadounidense frente a la competencia china en tecnologías estratégicas. En ese contexto se implantaron aranceles del 100 % a los vehículos eléctricos procedentes de China, una barrera que más tarde se elevó hasta el 135 % tras nuevas subidas y ajustes. De facto, estas tasas han hecho prácticamente inviable que coches eléctricos fabricados en China compitan en precio en el mercado estadounidense.
Mientras tanto, y según fuentes chinas del sector, la demanda de BYD se suma a una oleada de recursos judiciales de empresas internacionales contra el uso de la IEEPA como base para este tipo de imposiciones. Un caso especialmente citado es el de la importadora de vinos V.O.S. Selections, que logró un fallo favorable del Tribunal de Apelaciones del Circuito Federal, el cual concluyó que el presidente carecía de autoridad para determinados aranceles bajo esa ley.
La posición de BYD: más que coches, un ecosistema eléctrico…

Conviene subrayar que BYD, pese a su peso como líder global en vehículos eléctricos, no vende actualmente turismos de pasajeros en EEUU. Su negocio en ese país se centra sobre todo en autobuses eléctricos, vehículos comerciales, baterías, sistemas de almacenamiento de energía y paneles solares. A través de BYD North America, el grupo opera una planta en Lancaster (California) con cientos de trabajadores dedicada a la fabricación de autobuses eléctricos y camiones.
Los aranceles cuestionados, no obstante, afectan de lleno a sus importaciones de componentes y equipos para estas líneas de negocio, encareciendo los costes y limitando la capacidad de expansión industrial en territorio estadounidense. Desde el punto de vista de BYD, el litigio no solo persigue un alivio inmediato en términos de tasas, sino sentar una base legal que le permita desarrollar con mayor margen su actividad actual y, llegado el momento, abrir la puerta a los turismos eléctricos.
Analistas citados por medios oficiales chinos como Global Times señalan que esta ofensiva judicial refleja la creciente madurez de las compañías del país a la hora de utilizar la vía legal internacional para defender sus intereses. En su opinión, el paso dado por BYD “sienta un precedente” que otras empresas chinas podrían seguir para cuestionar medidas que consideren discriminatorias en mercados clave.
Un precedente que puede sacudir al sector mundial del coche eléctrico…

Desde la Cámara China de Comercio para la Importación y Exportación de Maquinaria y Productos Electrónicos, su responsable del área de automoción, Sun Xiaohong, advierte de que el impacto de estos aranceles va más allá de las firmas afectadas. En su análisis, las tasas son un serio desafío para la estabilidad de las cadenas globales de suministro al encarecer componentes, añadir incertidumbre regulatoria y desalentar inversiones a largo plazo.
Sun reconoce que la demanda de BYD afronta dificultades jurídicas relevantes y un resultado incierto, pero insiste en que el caso ya se ha convertido en una referencia para otras empresas chinas interesadas en iniciar procesos similares. Si los tribunales estadounidenses dieran la razón a BYD y al resto de demandantes, se produciría un cambio sustancial en la política arancelaria aplicada a productos chinos, con implicaciones directas para la industria de la automoción a nivel global.
De hecho, el asunto ha escalado hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, que debe pronunciarse sobre la legalidad de los gravámenes impulsados a partir de la IEEPA. El Representante de Comercio de EEUU, Jamieson Greer, ha reconocido que el alto tribunal se está tomando su tiempo por la “enorme” trascendencia del caso, consciente de que su fallo marcará la pauta para un gran número de litigios pendientes, incluido el de BYD.
Puertas entreabiertas a Brasil, México y, por extensión, a otros mercados

Si BYD lograse un fallo favorable, el impacto no se limitaría a su contabilidad interna. De acuerdo con fuentes especializadas como CarNewsChina, una victoria reduciría de manera notable los aranceles a parte de sus productos y abriría la posibilidad de vender al mercado estadounidense desde fábricas fuera de China. Entre los escenarios que se barajan, destaca el uso de sus instalaciones en Brasil para exportar vehículos con tasas inferiores al 15 %.
Otro punto es la posible reactivación del plan de levantar una planta en México, un proyecto aparcado ante la incertidumbre que generaba la política arancelaria estadounidense. México se ha consolidado como un eje de exportación de automóviles hacia Norteamérica y ya es un mercado muy relevante para BYD, con más de 120.000 vehículos comercializados en un solo año. Un marco arancelario más predecible permitiría a la compañía utilizar ese país como plataforma para acceder a EEUU con mayor facilidad.
Impacto potencial para Europa y España…

En Europa, las medidas de defensa comercial contra el coche eléctrico chino han abierto un debate sobre cómo proteger la industria sin frenar la competencia. Mientras EEUU ha optado por aranceles muy elevados y un discurso de seguridad económica, la Unión Europea aplica un enfoque más gradual basado en investigaciones antisubvención e incentivos a la fabricación local. Si los tribunales estadounidenses limitan herramientas como la IEEPA, en Bruselas podría reforzarse la idea de que las barreras deben estar bien justificadas y tener una duración limitada dentro del comercio internacional.
Para España, que busca atraer inversión en fabricación de baterías y nuevas plataformas de movilidad eléctrica, una relajación de las tensiones comerciales supondría una oportunidad estratégica. El peso creciente de las marcas asiáticas en las ventas de coches eléctricos en España hace que un entorno más estable favorezca decisiones de inversión en plantas de ensamblaje o centros logísticos. Además, si fabricantes como BYD reducen la presión arancelaria en EEUU, podrían reorganizar su producción europea con mayor flexibilidad y menor riesgo regulatorio.
En cualquier caso, el pulso legal evidencia que el futuro del mercado del coche eléctrico no depende solo de tecnología o precio, sino también de tribunales y normas comerciales. Lo que empezó como una disputa entre potencias se ha convertido en una prueba de resistencia para el sistema que regula el comercio global automoción. Su desenlace influirá en el equilibrio entre protección industrial y apertura competitiva en Norteamérica, Europa y otros mercados clave.