¿Conducir con discapacidad? Pues claro que sí

Conductor discapacitado

Desde muy pequeño me ha llamado la atención aquellas personas que a pesar de contar con algún tipo de discapacidad o minusvalía física (no sé qué término es más correcto) han tenido la ambición de conducir. Cierto es que antiguamente las ayudas no eran muy numerosas, los avances técnicos no permitían determinado tipo de adaptaciones y la sociedad general, a pesar de su amplia y reconocida experiencia en los asuntos ajenos, tampoco estaba digamos que “preparada” para entender que una persona con algún tipo de discapacidad quisiera conducir. Hoy en día las cosas han cambiado en los tres aspectos anteriormente citados y el hecho de que una persona cuente con algún tipo de minusvalía física no es freno para que conduzca.

Siendo claros, las ayudas que da el estado para que una persona con discapacidad compre un coche no son como para llamar a casa a contarlo y en muchas ocasiones puede ser más interesante adquirir un coche con las promociones del fabricante que con las ayudas a personas con minusvalía. Lógicamente, todo depende del coche y en cada situación se hace necesario recurrir a la calculadora y hacer unos cuentos números.

Comprador con discapacidad física

En el momento de la compra, si se matricula el coche a nombre de una persona con discapacidad existe una primera ayuda que es la eliminación del impuesto de matriculación. Además, esta exención se tramita de forma automática en el mismo concesionario donde se compre el coche. Lógicamente cuando se habla de ayudas estatales hay que ser muy cauto antes de lanzar las campanas al aire porque ya existen muchos coches en nuestro país exentos de este impuesto. Con eso quiero decir que si una persona con minusvalía matricula por ejemplo un Smart ForFour obtendrá un descuento automático e inmediato de 0€ (efectivamente, cero).

Aquellas personas con un alto grado de discapacidad o que se vean obligadas al uso de una silla de ruedas pueden adquirir el coche al tipo de IVA superreducido del 4% en vez del 21% que sería habitual. Eso sí, esta ayuda hay que tramitarla ante la Agencia Estatal de Administración Tributaría (modelo 04) y pueden tardar hasta seis meses en aprobarla.

Coche adaptado para un conductor con discapacidad

Llegados a este punto hay que dejar claro que para poder adquirir el vehículo al tipo de IVA del 4% es requisito fundamental que dicho vehículo vaya a ser usado de forma exclusiva por la persona discapacitada que necesita silla de ruedas, ya sea como conductor o como pasajero. Con esto quiero decir que matricular el coche del nene aprovechando la discapacidad del abuelo es poco más que ruin. Eso sí, en este sentido hay que reconocer que parte de la culpa la tienen las administraciones públicas y su falta de control sobre sus mismos procesos.

Cabe aclarar que la compra de un vehículo con estas deducciones sólo es posible si han pasado como mínimo cinco años desde la última operación similar, excepto en dos casos:

  • Que el vehículo anterior haya sido declarado como siniestro total a causa de un accidente de circulación.
  • Que ambos cónyuges tengan una discapacidad certificada.

Otra de las ayudas públicas que se obtienen al matricular un vehículo a nombre de una persona con una discapacidad mínima del 33% es la exención del pago del impuesto municipal. Este trámite debe hacerse en el ayuntamiento en el que se empadrone el vehículo y la resolución es poco menos que inmediata.

Aunque haya gente que matricule el coche a nombre de algún familiar con discapacidad y nunca le haya pasado nada, es muy importante que os recuerde llegado este momento que la Agencia Tributaria sí hace inspecciones periódicas y las sanciones son el equivalente al importe defraudado más los intereses de demora.

Desde mi punto de vista, pidiendo ya disculpas de antemano por quien se puede molestar, considero que la Agencia Tributaria debería hacer más controles.

Vehículos adaptados para discapacitados

Gracias a los avances en lo que a adaptación de vehículos se refiere, a día de hoy incluso personas con un alto grado de minusvalía pueden disfrutar de la conducción. Eso sí, estas adaptaciones tienen un alto precio que en muchas ocasiones suponen un serio obstáculo económico al que muchas personas no pueden hacer frente. También puede suceder que la adaptación no sea para el conductor sino para alguno de sus pasajeros. En cualquier caso, también para la adaptación de vehículos existen ayudas económicas que, si bien son de agradecer, tampoco van a sacar de pobre a nadie.

Este tipo de ayudas depende de los distintos gobiernos autonómicos y por tanto varía en cada comunidad. Sí es cierto que siempre se tiene en cuenta la situación económica de la unidad familiar y el coste total de la adaptación necesaria, pero el tipo de ayuda recibida varía entre las distintas comunidades autonómas. En algunos casos se subvencionan determinados elementos, como por ejemplo un acelerador manual, y en otras comunidades lo que se da es una cuantía variable sobre el importe total de la adaptación.

En cualquier caso, el cliente debe informarse siempre la unidad de servicios sociales de su comunidad y, ojo, tener muy claro toda la documentación necesaria que debe aportar para evitar sustos y/o que desestimen la solicitud.

Las marcas de coches

En los últimos años han sido muchas las marcas que han creado una división propia de vehículos para clientes con alto grado de discapacidad. No me gusta hacer publicidad gratuita pero si hay alguna que deber ser tenida en cuenta ésta ha de ser Fiat y su programa Autonomy, creado ya en 1994.

Lancia Delta adaptado por el programa Autonomy

Este programa permite al cliente con movilidad reducida adquirir un coche con la adaptación necesaria y totalmente integrada en el vehículo, que se puede comprar directamente en la red oficial, sin necesidad de acudir luego a un especialista y manteniendo íntegramente la garantía del fabricante del vehículo. Además, por lo que se ve en su propia página web, con descuentos que en ocasiones superan el 30% del valor del vehículo y que son perfectamente compatibles con las ayudas de las distintas administraciones públicas.

Conduciendo con discapacidad

Hace años ya que los vehículos conducidos por personas con minusvalía reconocida no tienen ningún tipo de limitación velocidad específica o diferente a la del resto de usuarios de la vía pública aunque sí es cierto que sí se benefician de una cierta discriminación positiva, como por ejemplo los aparcamientos reservados.

A este respecto no tengo nada que objetar. Es fácilmente asumible que una persona con movilidad reducida necesita más espacio para, por ejemplo, abrir una puerta, pero también aprovecho la ocasión para denunciar públicamente las ridículas dimensiones de las plazas en muchos aparcamientos públicos o de algunos centros comerciales que parecen estar pintadas por alguien que conducía un scooter. Si yo que no tengo ningún tipo de discapacidad física ya tengo problemas para salir del coche en determinados aparcamientos públicos de Barcelona, me pregunto cómo se arreglarán aquellas personas que tengan que sacar una silla de ruedas o simplemente unas muletas. Me imagino que harán como yo: evitar ciertos aparcamientos.

Aparcando con la “tarjeta azul”

El tema del aparcamiento para las personas con discapacidad quizás sea el más delicado y polémico de este artículo. Personalmente no quiero ofender a nadie y reitero mis disculpas si es que en algún momento alguien ha podido sentirse molesto por mis palabras, pero no veo la razón de que la tarjeta azul permita el aparcamiento gratuito e ilimitado ni su relación con la integración viaria de la persona con discapacidad.

La tarjeta de aparcamiento para discapacitados, o simplemente la tarjeta azul, se creó en 1998 a raíz de una recomendación que hizo la Unión Europea a los estados miembros para permitir a las personas discapacitadas (o al conductor que le acompañe) aparcar sin ser multada en las zonas restringidas de todos los países.

Pero claro, esta recomendación especifica claramente que dicha tarjeta azul era personal e intransferible y que debía ser utilizada sólo y exclusivamente por el conductor con discapacidad o por el conductor acompañante si es que la persona con discapacidad no está habilitada para la conducción, ya sea por su grado de discapacidad o simplemente por no tener carné de conducir.

Tarjeta azul

Relativamente cerca tengo un centro deportivo de una conocida cadena gimnasios de la que Marta Ferrusola era presidenta de su fundación (más pistas no puedo dar) al que acude varias veces por semana una joven en un descapotable japonés que aparca siempre en una plaza reservada para discapacitados. Llega, aparca, saca del bolso la tarjeta azul y la pone en el parabrisas. Vamos a ver nena, tienes un familiar con una discapacidad y te compras un descapotable de dos plazas, 1’23 metros de altura y 130 litros de capacidad de maletero; pues que cada uno piense lo que quiera…

Y esto dejando de lado a quienes vienen a diario a Barcelona por motivos laborales y usan la tarjeta azul para no tener ni que buscar ni pagar aparcamiento, ya que cualquier zona de carga y descarga les vale para aparcar el coche. ¿Me equivoco? No señores, no me equivoco en absoluto.

Como sería de esperar, hay ayuntamientos que han puesto freno a esta picaresca y en cierta manera limitan un poco la gratuidad del aparcamiento a los propietarios de la tarjeta azul. Por ejemplo he podido ver en la página de una conocida asociación de consumidores que en Barcelona sólo es gratuito el aparcamiento para los titulares de tarjetas de aparcamientos de discapacitados emitidas por la Generalidad de Cataluña, que en Alicante tienen que sacar tique en el parquímetro aunque luego se les permite aparcar el doble de tiempo o que en Las Palmas de Gran Canaria sólo pueden aparcar de forma gratuita aquellos vehículos registrados en una relación especial del ayuntamiento.

¿El lógico que los ayuntamientos hayan limitado la gratuidad del aparcamiento? Pues sí, claro que es lógico y la razón hay que buscarla en la picaresca, por no decir caradura, de muchos ciudadanos. Y este es un detalle “tonto” que repercute negativamente en aquellas personas con discapacidad que sí podían disfrutar de una serie de ventajas que poco a poco les están recortado.

La próxima vez que uno de vosotros quiera jugar a ser más listo que nadie, que recuerde ese eslogan que decía “ponte en mi lugar, no en mi sitio”…

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Miguel Galán

Soy un asturiano afincado en Barcelona que aprendió a conducir muy joven y desde entonces no he parado. De pequeño conocía los coches por el ruido... Ver perfil ›

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