La delicada situación financiera del Grupo Volkswagen, que busca desesperadamente liquidez, ha colocado a Ducati, una de sus filiales mĆ”s rentables, en el centro de todas las quinielas. Lo que hasta hace poco era un rumor contenido, ha estallado ahora en el Ć”mbito polĆtico italiano, donde el asunto ha escalado hasta convertirse en un asunto de Estado. Se especula que Volkswagen podrĆa deshacerse de Ducati para equilibrar sus cuentas.
El detonante ha sido la visita institucional del ministro de Empresa y Made in Italy, Adolfo Urso, a la fĆ”brica de Borgo Panigale. AllĆ, con los representantes sindicales y la cĆŗpula de la marca delante, Urso lanzó una advertencia que no ha pasado desapercibida: la firma debe volver a estar plenamente bajo control italiano.
Una visita que cambia el discurso
El acto protocolario reunió a Emanuele Orsini, presidente de Confindustria; Michele de Pascale, presidente de la región de Emilia-RomaƱa; y Matteo Lepore, alcalde de Bolonia, junto al consejero delegado de Ducati, Claudio Domenicali. La puesta en escena era la de siempre, pero el mensaje polĆtico fue mucho mĆ”s allĆ” de lo habitual. Urso afirmó tajante que ha llegado el momento de que esta empresa vuelva plenamente a manos italianas, un giro radical frente a la postura prudente que hasta ahora priorizaba proteger la producción, el empleo y el arraigo industrial en suelo transalpino.
El ministro también confirmó que el Ejecutivo estÔ intentando determinar si el grupo alemÔn tiene intención real de proceder con la venta, asà como los plazos y las condiciones. En este contexto, Italia se declara preparada para utilizar todas las herramientas legales disponibles.
La herramienta del Golden Power
Entre esas herramientas destaca el conocido como āGolden Powerā, un instrumento jurĆdico que permite al Gobierno italiano intervenir, limitar o bloquear determinadas operaciones societarias o adquisiciones de participaciones en sectores estratĆ©gicos. Este mecanismo es una espada defensiva: no obliga a Volkswagen a vender, no establece un precio ni selecciona un comprador. Simplemente, mete a Roma en la ecuación.
Su mera existencia ya condiciona el mercado, porque cualquier inversor no italiano deberĆa pasar por el filtro del Estado italiano, lo que encarece la operación o reduce drĆ”sticamente el nĆŗmero de interesados. Es la llamada āmĆŗsica celestialā para la polĆtica local.
La letra pequeƱa de Audi y la solvencia de la marca
Mientras tanto, la posición oficial del grupo sigue siendo que Ducati no estÔ en venta, pero la letra pequeña ya admite que el consejero delegado de Audi, Gernot Döllner, confirmó que se estudia como una posibilidad dentro del proceso de evaluación de VAG. No hay expediente abierto ni fecha marcada en el calendario, pero la simple confirmación enciende las alarmas, especialmente mientras Audi estudia vender la marca.
Por si habĆa dudas, desde la propia patronal italiana y la dirección de Ducati han querido lanzar un mensaje de tranquilidad. Ducati va bien, no estĆ” en crisis y es capaz de financiar por sĆ misma sus futuras inversiones en nuevos productos, instalaciones y sistemas tecnológicos. Un activo jugoso que, por ahora, sigue teniendo al gigante alemĆ”n como dueƱo.
Para el aficionado espaƱol y europeo, esta pugna polĆtica tiene implicaciones prĆ”cticas. Un cambio de propietario no alterarĆa el catĆ”logo de un dĆa para otro, pero sĆ condicionarĆa la estrategia de producto, la red de concesionarios, la disponibilidad de recambios y el servicio posventa durante los próximos cinco aƱos. Mientras la pelota sigue en el tejado de Wolfsburgo, Roma ya ha dejado claro que estĆ” dispuesta a ir con todo para que la firma de Borgo Panigale se quede en casa. El pulso estĆ” servido y su desenlace dictarĆ” una etapa crucial para el motociclismo europeo.
