El nuevo Toyota Land Cruiser llevaba tiempo siendo un sueño caro para muchos aficionados al 4×4 en Europa. El aumento de precios, empujado también por las normativas anticontaminación europeas y por una oferta muy equipada, había convertido a este todo terreno clásico en un producto casi de lujo, lejos del bolsillo de buena parte de los conductores que lo veían como la referencia del campo y las pistas.
En España, las últimas tarifas de la anterior configuración de la gama rondaban los casi 90.000 euros para las versiones más completas, una cifra que chocaba con esa imagen de todo terreno duro, fiable y utilitario que el Land Cruiser se ha ganado desde que nació en los años 50. Ahora, Toyota ha decidido mover ficha y poner en el mercado una alternativa claramente más accesible, manteniendo la esencia 4×4 pero ajustando mucho el equipamiento.
Un diseño exterior más sencillo, pero muy funcional…

El diseño exterior del Toyota Land Cruiser GX prioriza una estética funcional ideal para el segmento 4×4. Su frontal destaca por usar unos faros cuadrados y defensas con protecciones de plástico negro, un material resistente ante el uso intenso. Estas molduras sin pintar rodean la carrocería, cubriendo paragolpes y zonas bajas para evitar daños estéticos por roces con piedras o ramas en rutas exigentes.
Este modelo equipa llantas de 18 pulgadas con un diseño sencillo que favorece el rendimiento off road. Al tener dimensiones más contenidas que las versiones de lujo, permiten usar neumáticos de perfil alto, mejorando la absorción de impactos en terrenos difíciles. Es una configuración técnica pensada para quienes buscan un vehículo todo terreno auténtico, donde la utilidad está y prevalece sobre los accesorios puramente ornamentales.
En cuanto a la personalización, el acabado ofrece de serie el color Negro Eclipse para una apariencia robusta. La paleta se completa con opciones como el Blanco Classic o el llamativo Bronce Maroc, adaptándose a los gustos del mercado automotriz actual. Según la región, pueden aparecer tonos exclusivos como el Azul Oasis, consolidando al Land Cruiser como una opción versátil y duradera para cualquier aventura fuera del asfalto.
Un interior más austero, pero sin renunciar a lo esencial…

Si se pasa al habitáculo, el cambio de enfoque se hace evidente. El cuero deja paso a una tapicería de tela negra, más sencilla y fácil de mantener, muy en la línea de un uso intensivo o profesional. Para muchos, este tipo de superficies es incluso más práctica que el cuero en un coche que va a pisar barro a menudo.
La pantalla central multimedia también reduce su tamaño, situándose en unas 9 pulgadas, en lugar del display más generoso reservado a las versiones superiores. El cuadro de instrumentos combina elementos analógicos con una pantalla de formato más compacto y cuadrado, lejos de los grandes paneles digitales que encontramos en otros acabados y en algunos SUV modernos.
En términos de comodidad, el Land Cruiser GX no renuncia por completo a la tecnología. Mantiene características como el sistema multimedia con conectividad actual, la cámara de marcha atrás o el arranque por botón, elementos que hacen el día a día más llevadero sin encarecer tanto el vehículo como ocurre con otros paquetes de equipamiento.
Opciones de 5 o 7 plazas para diferentes tipos de uso…

Uno de los cambios más interesantes en la nueva configuración de la gama es la posibilidad de elegir el Land Cruiser GX con 5 o 7 plazas. Hasta ahora, muchas versiones del modelo se asociaban casi automáticamente con el formato de siete asientos, algo que encarecía el conjunto y que no todos los compradores necesitaban.
De serie, el GX llega con disposición de cinco plazas, lo que permite aprovechar mejor el espacio de carga para un uso profesional o para quienes viajan con equipaje voluminoso. A cambio, aquellos que sí requieran tres filas de asientos pueden optar por un paquete opcional de 7 plazas, que añade la tercera fila, el climatizador bizona y tomas USB adicionales para la parte trasera.
Esta flexibilidad hace que el Land Cruiser más barato pueda adaptarse tanto a familias que buscan un todoterreno robusto para viajar con varios ocupantes como a usuarios que priorizan la capacidad de carga o el transporte de material. Esa dualidad encaja con el enfoque tradicional del modelo: un vehículo que puede servir para el ocio, para el trabajo y para desplazamientos largos por carreteras complicadas.
Un Land Cruiser más barato: así se coloca el nuevo GX en la gama…

La marca japonesa ha reordenado la oferta del modelo en Europa y, en concreto, en España, donde la gama pasa a estar formada por tres acabados básicos: GX, VX y VX-L. El papel protagonista se lo lleva el nuevo Toyota Land Cruiser GX, una variante de acceso que rebaja de forma muy notable el coste de entrada a este 4×4. Según las tarifas comunicadas por la propia compañía, el Land Cruiser GX arranca en torno a los 66.500-67.750 euros, dependiendo del momento de actualización de precios.
Frente a él se sitúa el Land Cruiser VX, que se mueve ya en cifras de algo más de 84.000 euros, y el Land Cruiser VX-L, la opción más equipada, que supera con holgura los 90.000 euros. La diferencia es clara: el GX supone una rebaja superior a los 17.000 euros respecto al VX y puede llegar a los 20.000 euros si se compara con ciertas tarifas previas del modelo. En la práctica, la distancia de precio con las variantes superiores equivale casi a comprar uno de los turismos más baratos de la propia marca, como ocurre con el Aygo en su configuración de acceso.
Motor diésel, microhibridación y etiqueta ECO, también en el Land Cruiser más barato…

A pesar del ajuste económico, Toyota no ha recortado precisamente donde más duele a los amantes del todoterreno puro. El Land Cruiser GX conserva el mismo esquema mecánico que sus hermanos más caros, algo que muchos usuarios valorarán especialmente. Bajo el capó encontramos un motor turbodiésel de 2,8 litros y cuatro cilindros, capaz de entregar 204 CV y 500 Nm de par. Este bloque se apoya en un sistema de microhibridación de 48V que, sin convertirlo en el típico híbrido de bajo consumo que vemos en otros Toyota, sí le permite obtener la Etiqueta ECO de la DGT.
Esto es relevante para quienes utilizan el coche a diario y han de moverse por zonas con restricciones de emisiones. En cuanto a consumos, este Land Cruiser «barato» no es precisamente un mechero. La media homologada se sitúa en torno a los 10,2-10,4 l/100 km, cifras coherentes con un todoterreno grande, con chasis de largueros, mucha capacidad off-road y un peso considerable, pero lejos de los registros de un SUV ligero o de un híbrido enchufable urbano.
Capacidades 4×4 intactas: prestaciones off road que no se han tocado…

Uno de los puntos fuertes de esta versión GX es que, pese a ser la más económica, mantiene los elementos esenciales del Land Cruiser como todoterreno. La plataforma sigue siendo de chasis de largueros y travesaños, con suspensión y transmisión pensadas para un uso intenso fuera del asfalto. En dimensiones, el modelo se sitúa en torno a los 4,92 metros de longitud, con una altura libre al suelo cercana a los 205 mm.
A eso se suma una capacidad de vadeo de hasta 700 mm y la tracción integral permanente, componentes que colocan al Land Cruiser GX muy por encima de la mayoría de SUV cuando se trata de afrontar barro, piedras y pistas complicadas. El equipamiento específico orientado al campo tampoco desaparece. El GX mantiene la tracción 4×4 con bloqueo del diferencial trasero, el control de descenso de pendientes (DAC), el asistente de arranque en pendiente (HAC) y el sistema de avance activo Crawl Control, pensado para ir superando obstáculos a baja velocidad con la máxima tracción posible.
¿Dónde recorta el Toyota Land Cruiser GX para ser más barato?

La diferencia de precio tan acusada con las versiones VX y VX-L se explica por una reducción importante en equipamiento y acabados, tanto en el interior como en el exterior. Es decir, el Land Cruiser GX sacrifica lujo y tecnología, pero no su base mecánica ni su capacidad todoterreno.
En el apartado de ayudas y confort se pierden sistemas como el climatizador bizona de serie (solo disponible si se monta el paquete de 7 plazas), los sensores de aparcamiento traseros y la cámara de visión 360º. También desaparece el detector de ángulo muerto, un elemento que muchos conductores ya dan por hecho en coches de este nivel de precio.
Tampoco se ofrece en el GX la posibilidad de desconectar la barra estabilizadora delantera, un recurso muy valorado por los aficionados más serios al off-road porque permite ganar claramente en articulación de la suspensión y en capacidad de adaptación a terrenos muy rotos. Igualmente, el modelo básico prescinde del sistema Multi-Terrain (MTS) y de los distintos modos específicos de conducción todoterreno que sí están disponibles en las versiones superiores.
¿Sigue siendo un Land Cruiser pese a ser el más barato?

La gran duda para muchos es si esta versión de acceso, con menos lujos y menos sistemas electrónicos, sigue respondiendo a la idea clásica de Land Cruiser. A tenor de lo visto, la respuesta es que sí mantiene la base que ha hecho famoso a este modelo: robustez, chasis preparado para el campo, motor contundente y buenas cotas fuera de asfalto. Los mayores sacrificios se concentran en la parte de confort y asistencias avanzadas, así como en ciertos elementos específicos de 4×4 técnico que solo echarán de menos los que expriman el coche en trialeras o rutas exigentes.
Para un uso mixto carretera-camino, lo que ofrece el GX parece más que suficiente para la mayoría. Con esta jugada, Toyota intenta devolver al Land Cruiser parte de esa condición de todo terreno «alcanzable» para más bolsillos, sin transformarlo en un SUV más ni renunciar a lo que lo distingue. El resultado es un modelo que recorta en lujo pero no en músculo, pensado para quien quiere un Land Cruiser lo más barato posible, pero sin perder la esencia de lo que siempre ha sido este coche en España y en Europa.
Fuente – Toyota
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