Lo que durante años pareció una colección de vídeos espectaculares para ganar visitas en internet ha terminado por convertirse en una de las estrategias industriales más ambiciosas de la década. Hyundai Motor Group ha decidido dar un paso al frente y hacerse con el control absoluto de Boston Dynamics, la empresa que nos ha dejado con la boca abierta viendo a robots hacer parkour o bailar al ritmo de los Rolling Stones. Esta vez la noticia no va de piruetas, sino de meter a estos ingenios mecánicos a currar en serio en las cadenas de montaje de vehículos, una jugada que cambia las reglas del juego en la automoción.
La compra del 9,65% de las acciones que aún estaban en manos del grupo japonés SoftBank cierra un ciclo que comenzó hace unos años. Con este movimiento, el gigante surcoreano se asegura de que nadie más meta las narices en su hoja de ruta, permitiéndole la integración de sistemas robóticos sin tener que pedir permiso a socios externos. Para Hyundai, poseer la totalidad de la marca no es un capricho de coleccionista, sino la forma más rápida de verticalizar su producción y plantar cara a los desafíos que vienen tanto de Estados Unidos como de Asia.
Una compra estratégica a precio de saldo…

La operación se ha cerrado por una cifra que ronda los 325 millones de dólares, unos 283 millones de euros al cambio. Lo más curioso del asunto es que este precio estaba pactado y congelado desde 2021, lo que ha permitido a Hyundai ahorrarse una fortuna ahora que el interés por los robots humanoides está por las nubes. Si tenemos en cuenta que el valor de mercado de la empresa ha llegado a rozar los 20.000 millones de euros en estimaciones recientes, se puede decir que la jugada le ha salido redonda al fabricante coreano.
Sin embargo, no todo ha sido soltar billetes. Como parte del trato para quedarse con el 100% de la propiedad, Hyundai ha tenido que desprenderse del instituto RAI, un centro de investigación puntero en inteligencia artificial científica. Esto significa que, mientras Hyundai se queda con el ‘músculo’ y el cuerpo de los robots, SoftBank se lleva una parte fundamental del ‘cerebro’. Es un intercambio que deja claro que a la automotriz le urge tener máquinas operativas en el suelo de la fábrica más que seguir teorizando sobre algoritmos en los laboratorios.
El robot Atlas se pone el mono de trabajo…

El gran protagonista de esta historia es Atlas, el humanoide que ahora tiene un destino fijado: las plantas de producción. Se espera que para el año 2028, una versión de producción de este robot ya esté operando en instalaciones como la nueva planta de vehículos eléctricos en Georgia. La idea es que Atlas se encargue de tareas pesadas y de secuenciación de piezas, moviéndose con una agilidad que los brazos robóticos tradicionales, anclados al suelo, simplemente no pueden moverse.
Esta carrera por la automatización total no es solo una cuestión de eficiencia, sino una respuesta directa a lo que está haciendo la competencia. Tesla sigue apretando con su proyecto Optimus y las empresas chinas, como Unitree, están inundando el mercado con tecnología a bajo coste gracias al apoyo estatal. En este contexto, tener la tecnología de Boston Dynamics bajo llave permite a Hyundai blindarse y asegurar que sus procesos de fabricación sean los más avanzados del mundo, algo que también acabará repercutiendo en las plantas de ensamblaje que el grupo tiene en territorio europeo.
Impacto en la industria europea y el futuro bursátil de Hyundai Group…

Para el sector del automóvil en Europa, y concretamente en España (que sigue siendo una potencia global en fabricación de coches), este movimiento es un aviso a navegantes. La integración de humanoides en la producción podría elevar los estándares de calidad y reducir drásticamente los tiempos de montaje. Aunque no veremos a un Atlas apretando tornillos en las fábricas españolas mañana mismo, la hoja de ruta indica que la automatización avanzada será el nuevo sello de calidad que diferenciará a los fabricantes líderes de los que se queden atrás.
Finalmente la intención de Hyundai es que Boston Dynamics sea lo suficientemente madura y rentable como para empezar a cotizar en el Nasdaq. Al tener el control total, pueden limpiar la estructura financiera y presentar un modelo de negocio mucho más sólido ante los inversores. La transición de ser una curiosidad tecnológica a ser en una herramienta industrial imprescindible está casi completada, marcando el inicio de una era donde los robots dejarán de ser protagonistas de clips curiosos para ser los compañeros de turno de los operarios de carne y hueso.
Fuente – Hyundai
Imágenes | Hyundai