La Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado que prepara una instrucción interna para que las patrullas de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se desplacen de forma automática cada vez que un conductor active una baliza V-16 conectada. El objetivo es formalizar una práctica que, según el director general Pere Navarro, ya se venía realizando de manera oficiosa, pero que ahora quedará recogida por escrito. La medida, sin embargo, ha topado con el rechazo frontal de las principales asociaciones profesionales del cuerpo, que la califican de inviable con los recursos actuales.
Navarro defendió la iniciativa durante un encuentro con medios en la sede de la DGT, donde insistió en que la prioridad de la policía de tráfico no es sancionar, sino auxiliar a los conductores. “A la policía de Tráfico lo que más le gusta no es poner sanciones, es la ayuda y auxilio a los conductores”, subrayó. El responsable de Tráfico también recordó que la baliza V-16 es conocida en Bruselas como “la baliza española” y que varios países europeos, como Alemania, Bélgica y Portugal, siguen de cerca su desarrollo.
La respuesta de los agentes: “materialmente imposible”…

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) y la asociación Independientes de la Guardia Civil (IGC) han coincidido en señalar que la instrucción choca con una realidad de plantillas insuficientes. Carlos Cantero, coordinador nacional de tráfico de AUGC, afirmó que es “materialmente imposible plantear que la Guardia Civil de Tráfico acuda a todos estos avisos” ante el volumen actual de activaciones. Según los datos que manejan las asociaciones, la Agrupación de Tráfico cuenta con unos 9.000 agentes en activo, mientras que las balizas generan entre 2.500 y 3.000 avisos diarios en toda España.
IGC, por su parte, ha reclamado un estudio de impacto antes de asumir la medida. Su presidente, Daniel Fernández, advirtió de que obligar a las patrullas a acudir a cada activación sin reforzar previamente las plantillas puede provocar que se abandonen otras funciones esenciales, como la vigilancia o la respuesta a emergencias simultáneas. Además, la asociación alertó del riesgo de avisos fraudulentos: organizaciones criminales podrían activar balizas de forma intencionada para atraer patrullas a un punto y dejar desprotegidas otras zonas.
Cifras que explican el conflicto…
El incremento de activaciones de la baliza V-16 ha sido exponencial desde que su uso se hizo obligatorio el 1 de enero de 2026. Según datos de la propia DGT, en octubre de 2025 se contabilizaban unos 6.300 avisos mensuales, mientras que en junio de 2026 la cifra superó los 75.000, lo que equivale a más de 2.500 avisos diarios. Otras fuentes, como IGC, sitúan el aumento de 8.600 a 69.000 incidencias mensuales. En cualquier caso, el salto es notable y pone en evidencia la magnitud del desafío operativo.
Frente a ese volumen, la Guardia Civil de Tráfico dispone de aproximadamente 9.000 agentes, una cifra que las asociaciones consideran insuficiente. AUGC recuerda que ya existe una instrucción para no acudir a siniestros menores en carreteras secundarias por falta de recursos, lo que hace aún más contradictorio el anuncio de la DGT. Como ejemplo, citan la A-4 a su paso por Madrid, donde se producen entre tres y cuatro siniestros por turno con solo dos o tres patrullas disponibles.
Controles y sanciones este verano…

Coincidiendo con la operación salida del verano, la DGT ha intensificado los controles para verificar que todos los vehículos llevan la baliza V-16 homologada. Circular sin ella supone una multa de 80 euros (40 con pronto pago), mientras que usar un dispositivo no homologado o que no transmita la ubicación en una avería puede acarrear una sanción de 200 euros. En ningún caso se retiran puntos del carné. La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) ha confirmado que la Guardia Civil está prestando especial atención a estos controles durante las campañas estivales.
Según estimaciones del sector, de los más de 32 millones de vehículos obligados a llevar la baliza, solo se han comercializado entre 13 y 16 millones de unidades. Esto significa que más de la mitad del parque móvil podría estar incumpliendo la normativa, lo que explica el refuerzo de las inspecciones. La DGT insiste en que los triángulos de emergencia ya no son válidos como único sistema de señalización desde enero de 2026.
Riesgos más allá de la multa…

Fenadismer ha advertido de que las consecuencias de no señalizar correctamente una avería pueden ir más allá de la sanción administrativa. Si un vehículo detenido es alcanzado por otro y no se ha activado la baliza homologada, las aseguradoras podrían interpretar que el conductor incumplió su deber de señalización, lo que podría traducirse en una atribución parcial de responsabilidad civil y obligarle a asumir parte de las indemnizaciones. Este riesgo afecta tanto a particulares como a profesionales del transporte.
La tecnología de las balizas V-16 conectadas permite que, al activarse, envíen automáticamente la ubicación a la plataforma DGT 3.0. Esa información se distribuye a los paneles luminosos de las carreteras y a aplicaciones de navegación, alertando a otros conductores sin que el usuario tenga que salir del vehículo. Sin embargo, las asociaciones de guardias civiles insisten en que la utilidad del dispositivo no está en duda, sino la falta de medios para atender todas las alertas que genera.
La polémica entre la DGT y la Guardia Civil refleja un desajuste entre la ambición tecnológica y la realidad operativa sobre el asfalto. Mientras la DGT defiende la baliza como una herramienta para salvar vidas y agilizar la asistencia, los agentes sobre el terreno señalan que, sin un refuerzo de plantilla y protocolos claros, la instrucción de acudir a cada activación es, sencillamente, inviable. El debate queda abierto mientras los conductores se enfrentan a un verano con controles más estrictos y la obligación de llevar un dispositivo que, según los datos, todavía no ha llegado a la mitad de los coches.
