La recta final de agosto ha traído la cuesta más empinada para los conductores españoles. Los precios de los carburantes se han disparado hasta niveles no vistos en años, justo cuando millones de vehículos emprenden la vuelta a casa tras las vacaciones. La escalada, alimentada por la tensión geopolítica en el Golfo Pérsico y por los cambios fiscales, ha convertido cada repostaje en un auténtico quebradero de cabeza.
Según los últimos datos del Geoportal del Ministerio para la Transición Ecológica, el litro de gasolina 95 se paga de media a 1,73 euros, mientras que el diésel alcanza los 1,87 euros. Son cifras que superan con creces los registros de principios de verano y que sitúan a ambos combustibles en máximos desde hace cuatro años. La situación, además, no parece tener tregua a corto plazo.
Precios actuales: el diésel, más caro que la gasolina
La media nacional refleja una realidad que se repite en casi todas las estaciones: el gasóleo es ahora más caro que la gasolina, algo que rompe la tendencia histórica. En concreto, el diésel se sitúa en 1,87 euros por litro, mientras que la gasolina 95 se queda en 1,73 euros. Estas cifras suponen un encarecimiento de hasta el 21% respecto al inicio de julio, cuando el litro de diésel costaba 1,55 euros y el de gasolina 1,47.
Las diferencias entre provincias son notables. En Madrid, por ejemplo, el diésel oscila entre 1,72 y 2,10 euros, y la gasolina entre 1,56 y 1,96. En Barcelona, el rango es similar. Pero lo más llamativo es que las gasolineras de marca superan con holgura los 1,90 euros en diésel, mientras que las de bajo coste se mantienen por debajo de 1,80. Elegir bien dónde repostar puede suponer un ahorro de más de 20 céntimos por litro.
¿Por qué suben tanto los carburantes?

El detonante principal sigue siendo el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en un polvorín y los ataques a buques han alterado las rutas de suministro. El barril de Brent ha repuntado con fuerza, y aunque España no importa crudo iraní directamente, la presión global se traslada a los surtidores.
A esto se suma la política fiscal. El Gobierno eliminó la rebaja del IVA al 10% que estuvo vigente hasta junio y la sustituyó por un descuento en el impuesto de hidrocarburos. Ese descuento se ha ido reduciendo de forma escalonada: 15 céntimos en julio, 10 en agosto y solo 5 previstos para septiembre. Sin embargo, ante la fuerte subida del diésel, el Ejecutivo ha decidido ampliar la rebaja a 20 céntimos para este combustible a partir del próximo mes, mientras que la gasolina se quedará con 5.
Impacto en el bolsillo: llenar el depósito, una odisea
Con estos precios, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta ya 103 euros, unos 18 euros más que a principios de julio. En el caso de la gasolina, el coste asciende a 95 euros, casi 11 euros más. Para quienes tienen vehículos de gran cilindrada o depósitos de 70 litros, la factura puede superar los 130 euros.
La operación retorno de este fin de semana, con 6,9 millones de desplazamientos previstos, agrava la situación. Los conductores que no hayan repostado antes del 1 de septiembre se enfrentarán a una subida automática de 5 céntimos en todos los combustibles, salvo que el crudo se modere. Por eso, los expertos recomiendan llenar el depósito cuanto antes.
España, por debajo de la media europea
A pesar de la escalada, los precios españoles siguen siendo más bajos que la media de la Unión Europea. La gasolina 95 se paga en España a 1,73 euros, frente a los 1,94 de la UE y los 2,02 de la eurozona. En diésel, la diferencia es aún mayor: 1,87 euros aquí, frente a 2,06 y 2,12 respectivamente. Esto se debe, en parte, a la menor carga impositiva y a la competencia entre estaciones de bajo coste.

No obstante, la brecha se ha estrechado en las últimas semanas. El encarecimiento acumulado desde julio supera el 20% en diésel y el 13% en gasolina, mientras que en otros países europeos la subida ha sido más moderada. La evolución dependerá de la situación geopolítica y de las decisiones de la OPEP+.
Consejos para ahorrar en el surtidor
Ante este panorama, comparar precios se ha convertido en una necesidad. El Geoportal del Ministerio permite localizar las gasolineras más baratas en tiempo real. En ciudades como Jerez o Alcobendas, la diferencia entre la estación más cara y la más barata supera los 20 céntimos por litro, lo que supone más de 10 euros por depósito.
Además, conviene adoptar hábitos de conducción eficiente para reducir el consumo de combustible de tu coche: mantener una velocidad constante, evitar acelerones y revisar la presión de los neumáticos. Un coche bien mantenido consume hasta un 10% menos, y eso se nota en la factura final. También es recomendable aprovechar los descuentos de las gasolineras asociadas a supermercados o entidades bancarias.
En definitiva, el verano de 2026 pasará a la historia como el de los carburantes más caros de la última década. La combinación de conflicto internacional, cambios fiscales y alta demanda estacional ha disparado los precios, y todo apunta a que septiembre no traerá alivio, al menos para la gasolina. La única receta, por ahora, es comparar, planificar y conducir con cabeza.