La Toyota Hiace de generación clásica continúa dando guerra más de dos décadas después de su lanzamiento y, lejos de retirarse, acaba de recibir una actualización profunda para seguir vigente de cara a 2026. Este veterano vehículo comercial, que salió al mercado en 2004, se mantiene como una pieza clave en determinados países de Asia y otros mercados emergentes, donde la fiabilidad y la facilidad de mantenimiento pesan más que el diseño rompedor o las últimas modas.
A pesar de que Toyota ya comercializa un modelo de Hiace más moderno con motor delantero en varios territorios, la marca japonesa ha decidido prolongar la vida de la versión clásica con cabina adelantada, especialmente en su mercado doméstico. Esta estrategia, basada en una demanda muy estable y en costes de operación bajos, contrasta con la tendencia general del sector, donde los ciclos de producto son cada vez más cortos, como ocurre con la Ford Transit Custom.
Toyota Hiace: una furgoneta veterana que no se rinde ante la modernidad

Desde su lanzamiento en 2004, la actual Hiace con diseño tipo cab-over ha ido recibiendo hasta 12 actualizaciones a lo largo de su carrera comercial. La revisión más notable hasta ahora fue el lavado de cara de 2013, que introdujo cambios relevantes en imagen y equipamiento. La remodelación que entra en vigor en 2026 se sitúa en ese mismo nivel de importancia, aunque manteniendo el planteamiento básico que ha hecho tan popular a esta furgoneta.
En el exterior, Toyota no ha querido tocar la silueta cúbica que caracteriza a la Hiace. La carrocería conserva sus proporciones originales, muy apreciadas por su aprovechamiento interior y facilidad de carga. Las modificaciones visibles se concentran en el frontal, con la llegada de nuevos faros bi-LED o Bi-Beam LED que sustituyen a los grupos ópticos anteriores, aportando una imagen algo más actual y una iluminación más eficiente, sin necesidad de rediseñar defensas o parrilla.
Esta decisión encaja con la filosofía del modelo: priorizar la funcionalidad y la robustez por encima de los cambios estéticos. Para muchos profesionales, lo relevante es disponer de una herramienta de trabajo fiable y fácil de reparar, por lo que mantener la base conocida facilita tanto el mantenimiento como la adaptación de carrocerías especiales y accesorios existentes.
Interior modernizado: pantallas, conectividad y más comodidad…

Donde sí hay una evolución mucho más visible es en la cabina. La Hiace 2026 incorpora ahora una pantalla táctil central de 8 pulgadas en todas las versiones, integrada en la consola y compatible con navegador. Esta pantalla sirve también como interfaz del sistema de cámaras en 360 grados o Panoramic View Monitor, un añadido especialmente útil para maniobrar una furgoneta de formas tan rectangulares en calles estrechas o aparcamientos complicados.
La instrumentación también da un salto hacia adelante. El antiguo cuadro analógico cede paso a una pantalla digital de 7 pulgadas, con gráficos y menús en línea con lo que Toyota ofrece en otros modelos recientes de su gama. De este modo, el conductor dispone de información más clara y configurable, con datos de consumo, ayudas a la conducción y sistemas de seguridad accesibles de forma más intuitiva.
En cuanto al confort, las versiones superiores como la Super GL suman asientos delanteros con calefacción de serie, una mejora que se agradece en climas fríos y en jornadas largas al volante. En los acabados de acceso se añaden detalles prácticos como una nueva función de tope en las puertas traseras, pensada para facilitar la carga y descarga en muelles o espacios reducidos.
Salto importante en seguridad activa con Toyota Safety Sense…

El otro gran frente donde la Hiace de 2004 acusaba más el paso del tiempo era el de la seguridad activa. Con la revisión para 2026, Toyota introduce una versión más completa de su paquete Toyota Safety Sense, acercando al veterano comercial a los estándares actuales de ayudas a la conducción.
Entre los sistemas incorporados se incluye un control de crucero adaptativo por radar, que no solo ajusta la velocidad respecto al vehículo precedente, sino que también gestiona la velocidad en curvas para mejorar la estabilidad y la comodidad en trayectos largos. A esto se suma un avisador de cambio involuntario de carril con asistente de mantenimiento de trayectoria, diseñado para reducir despistes en carreteras rápidas.
El equipamiento se completa con un reconocimiento de señales de tráfico integrado en la instrumentación digital, que ayuda a mantener al día las limitaciones de velocidad y otras indicaciones, y con un sistema de precolisión mejorado. Este último ahora dispone de mayor capacidad de detección, ampliando el rango de situaciones en las que puede intervenir con frenada automática de emergencia para mitigar o evitar impactos frontales.
Arquitectura clásica y motores probados: la receta de su longevidad…

Pese a todas las mejoras en tecnología y seguridad, la Toyota Hiace 2026 mantiene sin cambios su arquitectura de chasis de largueros y travesaños, una solución tradicional que sigue siendo muy valorada por su resistencia y facilidad de reparación. El diseño de tipo cab-over se conserva: el motor se ubica bajo las plazas delanteras y la postura de conducción es alta, lo que favorece la visibilidad en entornos urbanos y facilita las maniobras.
En el apartado mecánico, la oferta continúa siendo conocida. Se mantiene el motor de gasolina de 2,0 litros de aspiración atmosférica, con una potencia que ronda los 158-160 CV en función de la homologación local, suficiente para un uso comercial y orientado más a la durabilidad que a las prestaciones puras. Su funcionamiento sencillo y la ausencia de sobrealimentación reducen la complejidad mecánica.
Para quienes priorizan par motor y eficiencia en largos recorridos, Toyota sigue apostando por el veterano diésel 2.8 de cuatro cilindros. Este propulsor turbodiésel desarrolla en torno a 149-150 CV y un par que se sitúa sobre los 300 Nm, cifras modestas en términos de exigencia técnica, lo que se traduce en menos esfuerzo para los componentes internos y una reputación de motor casi «indestructible» entre los usuarios de vehículos 4×4 y comerciales de la marca.
Ambos motores se combinan con una transmisión automática de seis velocidades con convertidor de par, una solución reconocida por su suavidad y fiabilidad. La gama ofrece variantes con propulsión trasera, ideales para carga pesada y estabilidad, así como opciones con tracción total 4×4 para usos en terrenos complicados o regiones donde las condiciones meteorológicas exigen un plus de motricidad.
Precio, posicionamiento y disponibilidad por mercados…

En su mercado de origen, Japón, la Hiace actualizada mantiene una política de precios ajustada para seguir siendo competitiva frente a rivales y alternativas más recientes. La tarifa de entrada se sitúa en torno a los 2.860.000 yenes, lo que al cambio actual ronda los 15.500 euros aproximadamente. Esta cifra resulta llamativa si se tiene en cuenta el nivel de equipamiento tecnológico y de seguridad introducido en esta última evolución.
Pese a la actualización, la Hiace clásica no se comercializa ya en Europa, donde las normativas de emisiones y seguridad son cada vez más estrictas y han empujado a la retirada de este tipo de configuraciones, y han favorecido el auge de furgonetas urbanas eléctricas como la Renault 4 E-Tech Van.
En mercados como México y otros países latinoamericanos, la oferta se basa ya en la sexta generación de la Hiace, con un planteamiento técnico diferente y un motor delantero, más adaptado a las exigencias normativas actuales. Aun así, la persistencia de la variante de 2004 en Japón y algunos territorios asiáticos demuestra que sigue existiendo un nicho que demanda vehículos comerciales sin complicaciones, fáciles de mantener y con un diseño conocido por talleres y carroceros.
Entre la tradición mecánica y los primeros pasos hacia la electrificación…

Pese a que la Hiace de 2004 mantiene una configuración muy clásica, Toyota no pierde de vista las tendencias del sector. La marca ya ha mostrado un prototipo electrificado de la Hiace en el Japan Mobility Show 2025, un ejercicio que anticipa cómo podría adaptarse este tipo de furgonetas a un futuro con mayores restricciones de emisiones y un peso creciente de los sistemas de propulsión eléctricos, como la Ram ProMaster EV.
Por el momento, no obstante, la quinta generación seguirá dependiendo exclusivamente de motores térmicos. La combinación de chasis robusto, mecánicas conocidas y un mantenimiento relativamente sencillo sigue siendo una baza importante en mercados donde la infraestructura de recarga o el coste de adquisición de vehículos eléctricos todavía supone una barrera, y donde la electrificación de flotas como la incorporación de Amazon aún es incipiente.
La trayectoria de la Toyota Hiace ilustra hasta qué punto un diseño funcional y una mecánica fiable pueden prolongar la vida comercial de un modelo más allá de lo habitual. Con la actualización de 2026, la furgoneta japonesa gana tecnología, seguridad y usabilidad sin renunciar a su estructura básica ni a los motores que le han dado fama de dura y fácil de mantener. Aunque en Europa su papel ha quedado en manos de alternativas más modernas y eficientes, en regiones donde prima la sencillez y la resistencia sigue siendo una herramienta de trabajo muy valorada, y todo apunta a que esta veterana aún tiene cuerda para rato.
Fuente – Toyota
Imágenes | Toyota