Las cosas como son, en Jaguar nunca ha existido una tradición a la hora de fabricar y comercializar sus berlinas de representación con carrocerÃa familiar. El primer modelo de la firma inglesa que lanzó una versión break fue el malogrado X-Type Wagon. Aquel modelo no podÃa esconder tras el logo del felino que no era más que un Ford Mondeo remarcado, por lo que el público más que darle su favor lo relegó al ostracismo más oscuro.
Sin embargo, con la llegada al mercado de la primera generación del Jaguar XF los directivos de la firma se atrevieron a lanzar de nuevo una carrocerÃa de este tipo. Evidentemente el X-Type y el XF no jugaban en la misma liga del mercado, y sobre todo, sus diseños estaban a años luz uno del otro. Este modelo sà fue un éxito para la firma, pues aunque sus ventas fueron minoritarias, les ayudó a reforzar su posicionamiento como fabricante de berlinas de representación y además de familiares.

Por ello, cuando llegó al mercado la actual generación del XF todos nos preguntábamos si llegarÃa una nueva versión Sportbrake. En un primer lugar pensamos que no por unas declaraciones mal interpretadas del diseñador jefe de Jaguar. Sin embargo, aquà lo tenemos y como no podÃa ser de otra forma, reinterpreta a la perfección las lÃneas de la berlina para darle mayor espacio a la zona de carga.
El nuevo Jaguar XF Sportbreak mantiene una carrocerÃa con unas lÃneas muy aerodinámicas a la vez que proporciona un maletero de generosas dimensiones. Su volumen con los asientos en su posición normal es de 565 litros, pero si los abatimos la capacidad total que puede acoger en su interior el Sportbrake es de unos generosos 1.700 litros. Además, ha logrado incrementar su habitabilidad interior sin que su peso final en la báscula se vea resentido, pues pesa unos discretos 1.660 kilos.

A nivel técnico sabemos que está desarrollado sobre la misma plataforma de aluminio que da vida a su hermano XF sedán. El interior de ambos modelos sufrirá un ligero restyling para aportar nuevos asistentes y ayudas a la conducción asà como mayor calidad y refinamiento. Una de las novedades que acogerá la versión Sportbrake es la posibilidad de controlar la respuesta de los amortiguadores cuando el coche vaya a plena carga (Adaptative Dynamics).
Respecto a su gama mecánica a buen seguro compartirá los bloques, tanto diésel como gasolina, con su hermano XF. Habrá que esperar a su presentación oficial en el próximo Salón del Automóvil de Frankfurt (del 12 al 24 de septiembre) para confirmar potencias y sobre todo, si estrena la última hornada de motores de la familia Ingenium.
Fuente – Jaguar