Esta nueva variante, que la marca denomina SUV pero que por proporciones se acerca más a un familiar de techo alto, mantiene la esencia del Polestar 4: misma plataforma, mismos motores y misma batería. Sin embargo, cambia lo que más se echaba en falta: recupera el cristal trasero, el espejo retrovisor interior deja de depender de una cámara y la capacidad de carga crece de forma notable. Se trata, en definitiva, de un movimiento inteligente para ampliar el público sin renunciar al carácter del coupé.
Una carrocería pensada para la familia
El nuevo Polestar 4 SUV mide 4.840 mm de largo, 1.556 mm de alto y mantiene una batalla de 2.999 mm. Frente al coupé, gana algo más de un centímetro en altura, pero lo importante está en la trasera: una línea de techo más recta y un portón vertical que mejoran la habitabilidad y el acceso al maletero. Los pasajeros traseros disfrutan de 2,5 cm adicionales de altura libre, una mejora que se nota en viajes largos. El maletero, por su parte, alcanza los 530 litros en configuración normal, 655 litros hasta el techo y 1.665 litros con los asientos abatidos, superando con claridad los 526 y 1.536 litros del coupé. Además, el techo panorámico de cristal es de serie, con opción electrocrómica para regular la luz, y las barras de techo admiten hasta 100 kg de carga.
La recuperación de la luneta trasera es el gran cambio estético y funcional. El espejo retrovisor interior pasa a ser de cristal convencional, mientras que la cámara digital queda como opcional. El portón eléctrico con cierre suave viene de serie en todas las versiones. Polestar también amplía la paleta de colores con dos nuevos acabados, incluido un violeta mate que diferencia a esta carrocería del coupé.
Dos motorizaciones, una misma batería de 100 kWh
En el apartado mecánico no hay sorpresas: se mantienen las dos configuraciones del Polestar 4. La versión de acceso, llamada Long Range Single Motor, emplea un motor trasero de 272 CV y 343 Nm de par, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 200 km/h. Su autonomía homologada bajo el ciclo WLTP es de 630 kilómetros, una cifra muy competitiva para un coche de 2.265 kilos. Por encima se sitúa la versión Dual Motor, que añade un motor delantero para lograr 544 CV y 686 Nm, con una aceleración de 0 a 100 en 3,9 segundos y una autonomía de 600 kilómetros.
Ambas comparten una batería de iones de litio de 100 kWh con arquitectura de 400 voltios. La carga en corriente continua alcanza un máximo de 200 kW, lo que permite recuperar del 10% al 80% en unos 30 minutos. En corriente alterna, el cargador de a bordo es de 22 kW, aunque en mercados como el estadounidense se reduce a 11 kW. La carga bidireccional V2L, con una potencia de salida de 3,3 kW, está disponible desde el lanzamiento, junto al nuevo modo Camping que climatiza y alimenta dispositivos con el coche estacionado.
Tecnología y equipamiento de serie

El interior mantiene el estilo minimalista de Polestar, con una pantalla central de 15,4 pulgadas que ahora muestra nueve widgets de acceso directo y un cuadro de instrumentos de 10,2 pulgadas. El sistema operativo es Android Automotive, con Google integrado y el asistente de voz Gemini como novedad, que permite conversaciones más naturales y funciones como traducción en tiempo real.
El equipamiento de serie incluye el paquete Pilot con asistente de conducción y cambio de carril, cámara de 360 grados, portón eléctrico, llave digital para Apple y asientos eléctricos. Como opciones destacan el sistema de sonido Harman Kardon de 12 altavoces con 1.400 W, el techo panorámico electrocrómico y el paquete Performance, que añade amortiguadores ZF activos, frenos Brembo de 392 mm delante, llantas de 22 pulgadas con neumáticos Pirelli P Zero y detalles dorados en el interior. Este paquete eleva el precio pero reduce la autonomía del Dual Motor a 520 kilómetros.
Los cinturones de seguridad diferencian las versiones: negros en el motor trasero, con ribete dorado en el dual. La producción ya ha comenzado en la planta de Busan, en Corea del Sur, y las primeras unidades llegarán a Europa a finales de 2026, con la versión de doble motor como prioridad, seguida de la de un solo motor a principios de 2027.
Precios en España y contexto de mercado
El Polestar 4 SUV ya se puede configurar en el mercado español. La versión Long Range Single Motor parte de 54.390 euros, mientras que la Dual Motor se sitúa en 58.600 euros. Con el paquete Performance, el precio asciende a 66.900 euros, impuestos incluidos. Estas tarifas lo convierten en una opción interesante frente a rivales como el BMW iX3, el Audi Q6 e-tron o el Tesla Model Y, aunque la diferencia con el propio Polestar 4 coupé (desde 49.900 euros) puede hacer dudar a más de uno. A cambio, el SUV ofrece 1.135 litros extra de maletero abatido y una luneta trasera que muchos echaban de menos.
Un detalle relevante es que este modelo no se venderá en Estados Unidos a partir de 2027, debido a que incumple la normativa Connected Vehicles que restringe tecnología vinculada a China. Para el mercado europeo, esto no supone un problema, y Polestar concentra sus esfuerzos en Europa, donde ya es el modelo más vendido de la marca. Con esta nueva carrocería, la firma sueca pretende ocupar el hueco del familiar eléctrico premium de tamaño contenido, un segmento que aún no está saturado y que podría darle un empujón a sus ventas.
En resumen, el Polestar 4 SUV llega para convencer a quienes buscaban un eléctrico práctico sin renunciar a la aceleración. Con una autonomía de hasta 630 kilómetros, un maletero que supera los 1.600 litros y un precio de entrada por debajo de los 55.000 euros, se posiciona como una alternativa seria a los SUV tradicionales. Las primeras unidades llegarán en los próximos meses, y habrá que ver si el público español responde a esta propuesta que combina diseño escandinavo y funcionalidad.