Mercedes-Benz ultima los detalles de la profunda actualización del Mercedes-Benz Clase S, una renovación de mitad de ciclo que va mucho más allá del típico lavado de cara. Los prototipos camuflados ya se dejan ver por la planta de Sindelfingen y por carreteras abiertas al tráfico, señal de que el modelo está prácticamente listo para su desembarco en el mercado europeo.
La firma alemana ha aprovechado este gran restyling para revisar la arquitectura electrónica, la oferta mecánica y buena parte del equipamiento de confort y seguridad. En Stuttgart hablan de una de las evoluciones más ambiciosas jamás realizadas en la Clase S, una berlina que sigue marcando el listón al que aspiran sus rivales de lujo en Europa.
Mercedes-Benz Clase S: un restyling que reescribe medio coche…

En esta actualización, Mercedes-Benz no se ha limitado a retocar paragolpes y pilotos. La marca reconoce que más del 50% de las piezas del Clase S se han revisado o rediseñado, lo que se traduce en unos 2.700 componentes modificados. El foco principal está en la electrónica y en la forma en la que el coche gestiona todo lo que ocurre a bordo.
El corazón de esta transformación es el nuevo MB.OS, una arquitectura de software propia que coordina el infoentretenimiento, las ayudas a la conducción, la dinámica del vehículo y los sistemas de confort. Esta base permitirá ir incorporando funciones mediante actualizaciones remotas (over-the-air) a lo largo de la vida útil del coche, sin complicar en exceso el uso diario para el conductor y los pasajeros.
Durante las pruebas de validación, realizadas en carreteras abiertas y con tráfico real, los ingenieros se han centrado en pulir el funcionamiento de todos estos sistemas para que trabajen de manera coherente y poco intrusiva. La sensación, según quienes han podido subirse a estos prototipos, es la de un vehículo extremadamente refinado, en el que todo opera en segundo plano sin reclamar atención constante.
Confort de referencia: suspensión neumática y carrocería activa…

La comodidad sigue siendo el eje sobre el que gira el proyecto. De serie, el modelo mantiene la suspensión neumática con amortiguadores de dureza variable, mientras que en opción se ofrece el sofisticado sistema E-Active Body Control. Este último permite inclinar ligeramente la carrocería hacia el interior de las curvas para reducir el balanceo y puede anticiparse a los baches gracias a la lectura previa del firme.
En combinación con los datos procedentes de la conectividad Car-to-X, el coche es capaz de preparar la suspensión antes de pasar por determinadas irregularidades, manteniendo una altura de carrocería más neutra y filtrando mejor los impactos. El resultado es un rodar que se sitúa entre lo mejor del segmento, con un aislamiento acústico y una calidad de marcha que, según algunos testimonios, solo se ve superada por contadas marcas ultraexclusivas.
Otra pieza clave en el comportamiento es el eje trasero direccional, que se ofrecerá con un ángulo de giro de hasta 4,5 grados de serie y podrá llegar hasta 10 grados en opción. En maniobras a baja velocidad, esta solución facilita mucho las vueltas cerradas y los aparcamientos, mientras que a ritmos altos contribuye a aumentar la estabilidad, un detalle especialmente apreciable en las versiones de batalla larga muy habituales en Europa.
Una gama de motores totalmente electrificada…

En el apartado mecánico, el Clase S renovado apostará por una gama completamente electrificada, tanto en gasolina como en diésel. Se mantienen los bloques de seis y ocho cilindros, pero prácticamente todos ellos reciben mejoras internas, nuevos códigos de motor o sistemas auxiliares revisados para ganar en eficiencia y respuesta.
Las versiones de combustión tradicional equipan un sistema híbrido ligero de 48 voltios con un generador de arranque integrado de unos 17 kW. Esta tecnología asiste en las fases de arranque, recuperación de energía y avance por inercia, consiguiendo que las transiciones entre las distintas situaciones de marcha sean apenas perceptibles para los ocupantes, a la vez que se reducen consumos y emisiones.
La pieza más llamativa del catálogo será, no obstante, la evolución de la variante híbrida enchufable S 580 e. Este modelo combina un motor de seis cilindros en línea con un sistema eléctrico de nueva generación para alcanzar 585 CV de potencia máxima de sistema (frente a los 510 CV del modelo actual) y mantener una autonomía eléctrica certificada superior a 110 km WLTP, una cifra especialmente interesante para el uso diario en entornos urbanos europeos con restricciones ambientales.
El nuevo V8 de cigüeñal plano: ADN de superdeportivo…

Uno de los grandes titulares técnicos es la llegada de un V8 biturbo de 4,0 litros con cigüeñal plano a la gama alta del Clase S. Este propulsor, identificado internamente como M177M o evolución M177 Evo según las fuentes, sustituye al anterior V8 del S 580 4MATIC y se inspira en soluciones utilizadas por deportivos extremos, incluyendo el AMG GT Black Series.
En la nueva configuración, esta mecánica alcanza alrededor de 530-537 CV de potencia y 750 Nm de par máximo, superando con claridad los 503 CV y 700 Nm del motor precedente. Más allá de la cifra bruta, Mercedes ha trabajado en el rediseño de los conductos de admisión y escape y en un sistema de inyección actualizado para mejorar el rendimiento y contener el consumo.
El cambio al cigüeñal plano implica que las muñequillas se disponen a intervalos de 180 grados, situándose todas en un mismo plano. Esta solución reduce la masa del conjunto, permite una respuesta más inmediata al acelerador y facilita que el motor suba de vueltas con más alegría, aunque también puede implicar un aumento de vibraciones y una menor entrega de par a bajas revoluciones frente a un cigüeñal cruzado.
En términos prestacionales, Mercedes apunta a una mejora en la aceleración. El actual S 580 4MATIC detiene el cronómetro en unos 4,4 segundos en el 0-100 km/h, mientras que el nuevo V8 se acercará a la barrera de los 4,0 segundos, manteniendo un nivel de refinamiento acorde con una gran berlina de representación.
Evolución de los motores de seis cilindros y diésel…

Los bloques de seis cilindros en línea también reciben su ración de novedades. El motor que anima a los S 500 y S 580 e adopta el código M256M (antes M256) y estrena un compresor eléctrico más potente dentro del sistema de sobrealimentación. Además, se han rediseñado los tacos de motor con el objetivo de reducir aún más las vibraciones percibidas en el habitáculo.
En el apartado diésel, las variantes S 350 d y S 450 d evolucionan el conocido propulsor OM656 a la especificación OM656M. Entre los cambios destaca la incorporación de un sistema de calefacción para el catalizador, que permite alcanzar con rapidez la temperatura óptima de funcionamiento tras el arranque. Esto ayuda a recortar las emisiones en los primeros minutos de uso, una fase especialmente crítica para cumplir con las normativas europeas más exigentes.
Un interior que mezcla alta tecnología y mandos físicos…

Por dentro, el nuevo Mercedes Clase S estrena una presentación más alineada con los modelos más recientes de la marca. El sistema de infoentretenimiento abandona la pantalla vertical tipo tablet que colgaba de la consola central para adoptar un diseño más integrado, gobernado por el nuevo MB.OS con procesadores de NVIDIA. Esta combinación promete gráficos más fluidos, tiempos de respuesta reducidos y una gestión más avanzada de los servicios conectados.
Mercedes se ha tomado en serio las críticas de algunos clientes en Europa, que pedían una interacción más sencilla y menos dependiente de superficies táctiles. Por ello, los mandos táctiles del volante se sustituyen por botones físicos tradicionales, y la consola central recupera más pulsadores y controles de tipo clásico, incluyendo ruletas para funciones de uso frecuente como el volumen.
En determinadas versiones, el modelo podrá equipar una configuración de pantallas tipo Hyperscreen, con varios monitores integrados bajo un mismo cristal que se extiende prácticamente de pilar a pilar. No obstante, Mercedes mantiene una puesta en escena más sobria en los acabados estándar, donde se prioriza el uso de maderas de poro abierto y materiales nobles frente a superficies brillantes como el acabado «negro piano», menos apreciado por su sensibilidad a las huellas y arañazos.
Producción y calendario oficial para Europa…

La producción del renovado Clase S está prevista en la factoría alemana de Sindelfingen, el centro neurálgico de las grandes berlinas de la marca. Mercedes ha fijado la presentación oficial para el 29 de enero de 2026, con el inicio de la comercialización planificado apenas unos días después en los principales mercados europeos, incluido España.
La gama mantendrá una oferta variada, con motores de seis cilindros diésel y gasolina, versiones híbridas enchufables de alta autonomía eléctrica y el mencionado V8 de cigüeñal plano en las variantes más prestacionales. Paralelamente, la firma ha decidido poner punto final a la era del V12 en las versiones Maybach, que pasarán a confiar también en la nueva mecánica de ocho cilindros.
Esta generación del Clase S (código interno W223) lleva en el mercado europeo desde finales de 2020 y con este restyling pretende consolidar su posición frente a rivales como Bentley o Rolls-Royce, apostando por una combinación de lujo clásico, motores de combustión muy avanzados y electrificación pragmática en un contexto en el que el mercado del coche eléctrico puro no crece al ritmo previsto.
Con la revisión de más de la mitad de sus componentes, la nueva electrónica MB.OS, una gama mecánica electrificada que combina V8 de cigüeñal plano y potentes híbridos enchufables y un interior donde conviven pantallas de última generación con mandos físicos recuperados a petición del cliente, el próximo Mercedes Clase S se perfila como una de las renovaciones más profundas de su historia, manteniendo intacto su papel de referencia entre las grandes berlinas de lujo europeas.
Fuente – Mercedes-Benz
Imágenes | Mercedes-Benz