Prueba Citroën C4 Cactus 1.2 PureTech 82CV, la revolución francesa (con vídeo)

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A lo largo de la historia, Citroën ha destacado por sus grandes avances tecnológicos y por la innovación con modelos como el Citroën 2CV, el Traction Avant o el DS “Tiburón”. Estos coches causaron furor muchos años atrás, y permanecen en la memoria de todos como identidad de Citroën. Pero a lo largo de los últimos años Citroën se ha alejado de ese camino, llegando a tener modelos como los de cualquier otra marca. Hace un tiempo que la cosa viene cambiando, pero la guinda la pone el Citroën C4 Cactus, el coche que hoy probamos en ActualidadMotor.

Un coche de aspecto crossover, muy ligero, económico y con un diseño realmente llamativo, esas son las señas de identidad del nuevo modelos de la marca de los chevrones. Nosotros nos hemos puesto al volante de una unidad equipada con el motor 1.2 PureTech gasolina de 82CV, un pequeño triclíndrico que actualmente es el motor más modesto de la gama. Podemos anticipar que el Citroën C4 Cactus no sólo ha cumplido la expectativas, sino que las ha superado.

Imán de miradas

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No hay forma más adecuada de calificar a este nuevo Citroën. Su diseño atrevido y personal capta la atención de los viandantes, tanto por ser un coche bonito como feo. Es lo malo de la personalidad, que no a todos gusta, pero que en este caso no deja indiferente a nadie. Han sido muchas veces las que los peatones han girado la cabeza para contemplar al C4 Cactus, del mismo modo que dejándolo aparcado era fácil ver como la gente se acercaba. Los Airbumps, que son la seña de identidad del Cactus, son el elemento que más llama la atención del público. Reconozcamos que un coche acolchado normal no es.

La misión de los Airbump, además del valor añadido en cuanto a diseño, es la de proteger la carrocería de las pequeñas heridas de guerra del día a día. Estos cubren la mayoría de la superficie de los paneles de puerta, sobre todo en las zonas que suelen ser golpeados, generalmente por las puertas de otros coches. Bajo los faros delanteros y los pilotos traseros hay también unas partes acolchadas, para mitigar los daños de pequeños roces y golpes de aparcamiento. La parte que cubre el portón trasero es de plástico duro, meramente decorativa.

Informándome al respecto de los Airbump, está bien saber que su precio es económico. Los de las puertas cuestan sobre 90 euros cada uno, mientras que los situados bajo los faros y pilotos rondan los 60 euros. En total, el cambio de todos los plásticos del cactus, costaría alrededor de 850 euros, por si quisiéramos cambiar de look. De cara a una reparación por un golpe en la puerta que haya dañado el Airbump, el coste sería mucho menor que el de la reparación (con pintado) de un panel de puerta.

El Citroën C4 Cactus también es un coche que gusta por su aspecto crossover, algo muy de moda últimamente. Lo que resulta realmente curioso es comprobar, ficha técnica en mano, que el Cactus es más pequeño en todas las cotas que el Citroën C4 (modelo con el que no tiene nada en común). Basta aparcarlo frente a un SUV para comprobar la diferencia de tamaño. Pese a esto, conservamos una posición de conducción ciertamente elevada, pero sin los inconvenientes de una carrocería con un centro de gravedad alto.

Y para gustos colores, porque el C4 Cactus es un coche muy personalizable, tanto en el interior como en el exterior. La posibilidad de combinar los distintos colores de los Airbump con la carrocería son la forma en la que los distintos dueños del Cactus podrán expresarse.

Interior bien rematado, pero ahorrando

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Ya en el habitáculo del Citroën C4 Cactus encontramos un interior muy diáfano, con un salpicadero bastante minimalista. Las formas son sencillas y sólo se ven interrumpidas por las dos pantallas que muestran la información al conductor. Una está situada tras el volante y nos informa de la velocidad, el nivel de combustible, el regulador-limitador de velocidad, el indicador de cambio de marcha y los testigos de avería. No hay ni cuentarevoluciones ni indicador de temperatura.

La pantalla situada en el centro del salpicadero es el corazón del coche. Es táctil y desde ella se controlan todas las funciones, como la climatización, la radio, el navegador, las opciones del vehículo o el ordenador de abordo. Únicamente hay unos pocos botones esenciales bajo esta pantalla, que responde de forma rápida a las pulsaciones, aunque sigue siendo menos práctica y distrae más que si se tratase de mandos normales. Su punto positivo es que aquí empieza la reducción de costes.

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Con el C4 Cactus Citroën ha buscado un coche económico, y hay varios detalles en el interior que nos dan pistas al respecto. El copiloto solo dispone de un aireador central (de mayor tamaño) y se prescinde del derecho. Sólo hay espejo de cortesía en el parasol del conductor y no está iluminado. Los asientos traseros son abatibles de una pieza y las ventanillas traseras son de compás (por diseño no podrían bajarse). Muchos de estos elementos permiten además una reducción de peso, y es que el cactus pesa menos de 1.000 kilos en su variante más ligera.

En cuanto a materiales, la verdad es que no podemos quejarnos, sobre todo al ver los precios del Citroën C4 Cactus. La parte superior del salpicadero es de un plástico blando muy agradable. todo lo demás son plásticos duros, pero presentan un buen acabado. Algunos huecos portaobjetos tienen la superficie de plástico para evitar el deslizamiento de objetos y la guantera de gran volumen, gracias al airbag de techo, está tapizada para evitar ruidos. Notaremos la ausencia de posavasos y es que sólo hay uno situado a la atura de los respaldos de los asientos traseros, muy poco práctico.

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Si hablamos del espacio disponible, la verdad es que en las plazas delanteras sobra. Todas las cotas son buenas, siendo la anchura la menos favorecida. Eso sí, el suelo del copiloto sube mucho por la zona de la guantera, y si no llevamos el asiento retrasado, será complicado encontrar una postura que nos permita estirar bien las piernas. Las plazas traseras son amplias y mejores para dos que para tres. La banqueta es casi plana y permitirá que tres adultos viajen con relativa comodidad. Sólo los más altos podrían tener algún problema con la altura.

En cuanto al maletero, hablamos de 358 litros, una cifra normal dado el tamaño del cactus. Las formas son cubicas, pero la boca de carga queda alta con respecto al suelo del maletero y puede ser complicado cargar y descargar objetos pesados. El respaldo puede abatirse en una única pieza, pero no deja una superficie plana. Bajo el suelo del maletero algunas versiones disfrutan de una rueda de repuesto ligeramente más estrecha que las que monta el vehículo.

Motor gasolina de 82CV, pequeño pero voluntarioso

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Y llegó el momento de arrancar el Cactus de la maceta y salir a dar una vuelta. Estamos ante el motor más modesto, un 1.2 gasolina de 82CV, atmosférico. Nada más arrancar notamos, incluso en frío, que el motor es bastante silencioso, aunque dad su naturaleza, al ser un motor “cojo” por la falta de un cilindro, sí notaremos algunas pequeñas vibraciones. En marcha, el sonido es poco audible y bastante natural. Nuestro recorrido comienza por ciudad, donde este motor se muestra claramente suficiente y donde mejor se desenvuelve, sin duda alguna.

Si que notaremos una pequeña falta de fuerza en el momento de las arrancadas, sobre todo si son cuesta arriba o con el climatizador conectado. Una vez en marcha, es posible llevar al Cactus de forma viva por ciudad. A la hora de salir a carretera es cuando más dudas tenía. La verdad es que no tenía mucha confianza en un motor tan pequeño, pero unido al poco peso del conjunto, circulando en vacío el coche es suficientemente ágil, incluso con el aire conectado. Eso sí, será vital llevar el motor con un buen ritmo, ya que si lo dejamos caer mucho de vueltas habrá que reducir al menos un par de velocidades y costará recuperar. Para adelantar con seguridad esto es clave. Si estamos alerta, se mueve muy bien y tener un cuentavueltas sería de gran ayuda.

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En autopista resulta también solvente, aunque no esperemos recuperaciones de infarto. El aislamiento es bueno y lo que más presencia tiene es el ruido aerodinámico. También cabe destacar que con las constantes tormentas que este cactus ha sufrido (ha estado al borde del ahogamiento) las gotas de lluvia hace mucho ruido a chapa al golpear con el techo.

En cuanto al andar de marcha, al ser un Citroën el confort viene de serie. La suspensión ofrece un buen compromiso entre confort y firmeza, pero no invita a atacar curvas rápido, pese a que el Cactus muestra un buen comportamiento. Los grandes asientos, muy cómodos, no sujetan el cuerpo. La dirección es típicamente Citroën, muy blandita y poco informativa, ideal para ciudad, pero no tanto para carretera. El cambio de cinco marchas, como es habitual en la marca, tiene unos recorridos algo largos e imprecisos. El pomo además tiene una forma poco natural.

Motor pequeño, consumos pequeños

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Estando ante un motor de tan pequeña cilindrada, la verdad es que esperaba unos consumos más altos. Normalmente a un coche con motor pequeño hay que exigirle más para ir al mismo ritmo que con un motor grande, lo que dispara los consumos. Pero al comprobar que el Citroën C4 Cactus PureTech de 82CV tiene relativa soltura, la verdad es que los consumos se han mantenido a raya y en un recorrido mixto de casi 500 kilómetros, con todo tipo de vías y estilos de conducción, la cifra ha sido de 6,2 litros, buen registro. Hay que tener en cuenta que el coche tenái menos de 500 kilómetros, por lo que aún está en rodaje.

No cabe duda que uno de los motores diésel HDi andará mejor y gastará menos, pero son también más caros de adquirir y requieren más mantenimiento. Además, para quien haga un uso intensivo en ciudad pueden ser más problemáticos por males endémicos de cualquier diésel en estas condiciones: EGR y filtro de partículas. Sin duda el más interesante será el PureTech Turbo de 110CV, con el que el Citroën C4 Cactus hace el 0-100 en menos de 10 segundos.

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Sin duda el motor gasolina de 82CV, y contra todo pronóstico, es una buena opción para aquellos que vayan a practicar una conducción relajada, con mucha ciudad y salidas esporádicas por carretera o autovía, siempre siendo conscientes de sus limitaciones. Si la mayoría de kilómetros van a ser extraurbanos, o estaría de más optar por una mecánica más potente. Lo que será común a todo C4 Cactus, será su revolucionaria estética, donde los Airbump son los protagonistas.

Desde ActualidadMotor queremos agradecer a Citroën Álava-Lascaray la cesión del vehículo para la presente prueba.

Citroën C4 Cactus Exterior

 

Citroën C4 Cactus Interior

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7 comentarios

  1.   Luis Gaton dijo

    No se puede negar que llama la atención una exageración. Me imagino que no se va a convertir en un superventas, pero hay que aplaudir el esfuerzo de Citroën

  2.   Eduardo Lausin dijo

    Pues yo creo que sí se va a vender, y muy bien. Y creo que le va a robar un buen cacho de ventas probablemente a los SUV B que hay ahora en cabeza.
    A mi es un coche que me produce sentimientos encontrados. A veces me gusta, otras no… Ahora, creo que los colores vivos son el alma de este coche. La unidad de la prueba es algo sosa.

  3.   Carlos dijo

    Ya he visto este coche por la calle y es precioso. Sin embargo, el modelo de esta prueba es el más feo que he visto. Quizás sea por las llantas. Os invito a que busquéis más fotos en internet.

    1.    Iñigo Ochoa dijo

      Hola Carlos. La verdad es que en el equipo coincidimos en que la unidad probada no es la más bonita, y parte de culpa la tienen las llantas. El C4 Cactus ofrece multitud de configuraciones, por lo que cada uno puede escoger el que más le guste. A mi juicio, a este coche le van mejor los colores vivos.

  4.   Miguel_GC dijo

    Comparado con el precio de otros modelos de la misma o superior categoría personalmente creo que se queda bastante atrás.

    1.    Eduardo Lausin dijo

      Piensa que nada más salir al mercado es algo más caro. Pero Citroën si por algo es conocida es por que sus precios de tarifa no tienen nada que ver con la realidad en el concesionario. Yo creo que se puede sacar por un buen precio.

  5.   Edilberto Álvarez-Soto López dijo

    Tengo un C4 Cactus, 3 meses con 6.000 kms. me gustaría saber: Marca exactamente la velocidad que sale en pantalla ?

    Tengo dudas sobre el sistema de re-inflado o regulador de inflado de ruedas. Como se suele hacer ?

    Es un buen vehículo, estoy muy contento con él observo que su consumo lo está entre 6,5 y 7

    Muchas gracias por la atención.

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