Prueba Ford Focus RS paquete Performance 2.3 EcoBoost 350 CV

He de confesar que sentía una gran inquietud a medida que se acercaba el momento de probar el Ford Focus RS. Es un modelo que está cerca del final de su vida comercial, pero no por ello ha perdido ni un ápice de interés. Llegado el momento de recogerlo en las instalaciones de Ford España, me encuentro frente a un RS vestido en color “azul nitro” y la inquietud se convierte en profundo hormigueo estomacal: creo que me he enamorado (más). El Focus RS se vende en cuatro colores y personalmente me quedo con el de esta unidad: llámame lo que quieras.

Somos viejos amigos

Me siento en el (duro) backet, ajusto la posición de todos los mandos (de los mandos que puedo, ya que el espectacular backet Recaro no es ajustable en altura) y comienzo mi habitual ritual de interacción con el resto de elementos del coche. De un rápido vistazo comprendo que no voy a tardar mucho en habituarme al coche, puesto que es prácticamente igual que el resto de modelos de la gama Focus, especialmente el ST. Partiendo de la base de que el interior del Focus goza de buen nivel, los detalles a mayores que incorpora el RS aportan “ese toque” que uno espera de un modelo tope de gama con vocación deportivo.

Estoy hablando de costuras en azul, pedales de aluminio, detalles de aluminio con la inscripción “RS”, consola adicional con tres relojes (presión de aceite, temperatura de aceite y presión del turbo) y por supuesto los ya mencionados backets Recaro opcionales.

Hay que tener en cuenta que estos asientos cuestan la friolera de 1.900€ y que los de serie ya son suficientemente buenos, por lo que recomiendo probar ambos modelos antes de decantarse por unos u otros. Entiendo que haya gente que eche de menos un habitáculo más personalizado en esta versión RS, pero desde mi punto de vista es más que suficiente, prefiero gastar mis euros en otras cosas. Hay coches tope de gama (como por ejemplo el León Cupra) que prácticamente es idéntico al resto de sus hermanos de gama y tampoco se cae el mundo, ¿verdad?

Imposible pasar desapercibido

A la hora de parar en cualquier semáforo en rojo es cuando más se aprecia el trabajo de personalización realizado por Ford. El Focus RS es un auténtico “rompe-cuellos”, más aún si los viandantes tienen ocasión de escuchar la música que emana su escape. En mi opinión tampoco luce apéndices exagerados en su carrocería como si tenía el anterior Focus RS o el actual Civic Type-R (lo más exagerado en el segmento), pero tiene un aspecto musculoso muy intimidante y a la vez… interesante. También aporta guiños a los más “quemados” del mundillo Racing, como un intercooler prácticamente al aire tras una rejilla minimalista. Visualmente está muy conseguido, aunque en mi opinión la estética exterior del coche puede prescindir de algunos detalles como aquellos que parecen imitar la fibra de carbono en el difusor. Esta tendencia parece estar de moda entre diversos fabricantes y personalmente no lo acabo de entender.

Deportivo, pero no extremo para el día a día

Tras este pequeño ritual de “acercamiento” al coche, llega la hora de ponerlo en marcha y comenzar a disfrutar del vehículo. Pulso el botón de arranque, el motor 2.3 cobra vida con un interesante bramido y empieza el festival… bueno, primero debo de sacarlo del parking, una labor ciertamente tediosa puesto que el coche tiene un radio de giro enorme y las maniobras en parado no son lo suyo. Menos mal que la dirección asistida es bondadosa en este sentido y facilita los movimientos, mientras que el embrague también resulta fácil de dosificar (no como por ejemplo el Subaru Impreza STI , que tiene un tacto de embrague apto para músculos entrenados).

Nada más salir del parking compruebo que la suspensión es muy dura. Los baches de la urbanización se perciben con gran claridad, la amortiguación apenas filtra nada, los neumáticos en medida 235/35 R19 no ayudan gran cosa y los backets acaban de rematar nuestra espalda. Me esperaba un tacto bruto así que no me sorprende en exceso, pero entiendo que haya gente que prefiera algo más de dulzura, como por ejemplo la que tiene el León Cupra.

Circulando por autovía a velocidad legal el confort me parece más que suficiente por nivel sonoro y equipamiento. Los puntos más flojos son el consumo (siempre superior a 9 litros), la autonomía y la ya mencionada dureza de suspensión, que dicho sea de paso, en autovía no parece tanta.

Llegado a est punto es cuando hay que matizar la afirmación de “deportivo, pero no extremo”. Es un coche que lo puede conducir perfectamente cualquier persona (no por ejemplo como un Alfa Romeo 4C o un Abarth 124) y por lo tanto no es “deportivo extremo”. Pero teniendo en cuenta que no hablamos de un biplaza o un descapotable sino que se trata de un compacto, la dureza de suspensión, la falta de maniobrabilidad, el alto consumo, maletero recortado y autonomía escasa, entonces si que se puede catalogar como de “compacto extremo”.

Salimos a la nacional y mi sonrisa empieza a crecer: el coche se siente mucho más a gusto, la dirección resulta rápida y precisa y los adelantamientos son cuestión de un suspiro sin importar la marcha que lleves gracias a sus 470 Nm de par desde 2.000RPM. ¿Qué más quieres?

Bueno, pues puestos a pedir, no me importaría tener una palanca de cambios de inserciones más precisas y recorridos más cortos. No es que la caja tenga mal tacto, simplemente es que no parece estar a la altura del resto de sensaciones del coche. Dicho sea de paso, no hay que olvidar que dicha palanca ha de lidiar con una transmisión adaptada a un par motor nada contenido y la tracción a las cuatro ruedas, por lo que tampoco puedo pedir milagros (no es lo mismo mover los engranajes de un 1.0 Ecoboost que los de esta caja).

Un pacto entre caballeros

A medida que me voy acercando a mi tramo revirado favorito me voy dando cuenta que probar este coche no va a ser ninguna broma: con el modo “Sport” activado el motor empuja como una bestia en cualquier marcha, la suspensión pasa a tener apoyos instantáneos y la respuesta a cualquier orden sobre el volante es rapidísima. El coche también se presta a ser conducido a base de ahuecar o pisar el acelerador por lo que el cóctel deportivo únicamente puede verse empañado por su peso superior a 1.600 kg.

La combinación resulta ciertamente intimidante, pues con estos ingredientes uno puede pensar que el Focus RS se va a convertir en un coche intratable a medida que subamos el ritmo por carreteras reviradas. Pero nada más lejos de la realidad: en ese momento es cuando el Focus y su conductor sellan un pacto de caballeros, permitiendo disfrutar de una conducción extrema con dos caras.

Si trazamos fino y hacemos los deberes a tiempo el coche resulta endiabladamente rápido e incluso permite errores bastante abultados sin grandes sustos. Si por el contrario damos rienda suelta a nuestra pasión y hundimos el pedal del acelerador sin contemplaciones, el Focus RS nos regala unas derrapadas muy neutras fácilmente dosificables y controlables. ¡Todo un caballero!

El coche tal cual está nada más arrancar, con el modo de conducción normal y el control de estabilidad completamente activado ya resulta muy gratificante, ágil y efectivo. Pero si quieres más, todavía puedes hacer uso de la suspensión regulable (con dos posiciones: dura y durísima), los diversos modos de conducción (Normal, Sport, Track y Drift) y el ajuste del control de estabilidad totalmente desconectable. Un detalle digno de mencionar es que la luz del ESP muy rara vez aparece en el cuadro de mandos, para que te hagas una idea de cuanto “le gusta la marcha” a este coche.

Una interesante mezcla de dos mundos

Es imposible bajarse del Focus sin divagar sobre el destino que está tomando el mundo del automóvil. Por una parte tenemos un coche con nivel de potencia elevadísima, una suspensión no apta para todos los públicos, backets que requieren agilidad física, una caja de relaciones cerradas con las que el coche tiene nervio y recuperaciones a cualquier régimen (incluso en sexta), una velocidad máxima superior a los 260 km/h, aceleraciones de infarto, reacciones de kart al conducirlo a base de gas, Launch Control, modo Drift para destrozar neumáticos sin miramientos, control de estabilidad completamente desconectable, una sed nada despreciable de gasolina de 98 octanos, un motor que emana música celestial cuando apretamos el acelerador, un escape que delita con auténticos “bombazos” en retención al más puro estilo competi, y una larga lista de atributos deportivos.

Y por otra parte tenemos un coche con cinco plazas, cinco puertas, infinidad de botones y equipamiento multimedia, cámara de visión trasera, GPS, volante calefactado y un largo etc de elementos opcionales que entre otras cosas disparan su precio de venta hasta más allá de los 42.000€ y su peso en báscula hasta unos relativamente “ineficaces” 1.600 kg. Por ese dinero hay muchísimos coches para elegir, aunque dificilmente con la mezcla de características tan dispares de las que hace gala este Focus RS.

¿Estamos ante un purasangre moderno o simplemente es una versión supervitaminada del popular Focus? ¿Es realmente necesario este despliegue de tecnología para divertirse al volante? Sin duda el cliente medio de este tipo de coches está cambiando y los fabricantes se adaptan al mercado como pueden.

Quizá este coche no es lo que personalmente entiendo como un deportivo, pero indudablemente…. Ford Focus RS, bienvenido seas.

Precios Ford Focus RS

Versión Motor Cambio Tracción Precio
Versión Motor Cambio Tracción Precio
Ford Focus RS 2.3 EcoBoost 350 CV Manual 6v Integral 41.910 €
Ford Focus RS (paquete Performance) 2.3 EcoBoost 350 CV Manual 6v Integral 46.010 €

Opinión del editor

Ford Focus RS paquete Performance
  • Valoración del editor
  • Puntuación 4.5 estrellas
41.910 a 46.010
  • 80%

  • Ford Focus RS paquete Performance
  • Reseña de:
  • Publicado el:
  • Última modificación: 24 de abril de 2018
  • Diseño exterior
    Editor: 80%
  • Diseño habitáculo
    Editor: 75%
  • Plazas delanteras
    Editor: 80%
  • Plazas traseras
    Editor: 80%
  • Maletero
    Editor: 50%
  • Mecánica
    Editor: 90%
  • Consumos
    Editor: 40%
  • Confort
    Editor: 30%
  • Precio
    Editor: 65%

Pros

  • Tacto de conducción
  • Estética
  • Sonido de escape

Contras

  • Precio
  • Maletero pequeño
  • Dureza de la suspensión para uso diario

Extra: Comparativa de Focus RS con Civic Type R, i30 N y León Cupra

Si has llegado hasta esta prueba del Ford Focus RS, seguro que te gustaría leer nuestra comparativa de compactos deportivos donde enfrentamos al RS con otros tres modelos del mismo segmento y altas prestaciones.

Galería de imágenes Ford Focus RS

 

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Palentino del 83, desde muy niño me interesé por destripar y observar como funcionaba todo lo que tenía la desgracia de caer en mis manos. Como es lógico, acabé enganchadísimo del mundo del motor, escaparate de casi todas las tecnologías existentes. Hoy en día intento probar cualquier aparato motorizado que tenga cerca. Puedes contactar conmigo en luis@actualidadblog.com

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