Prueba SsangYong Tivoli, fuerte apuesta por el B-SUV en Europa

Prueba SsangYong Tivoli

Cuando SsangYong lanza un nuevo SUV y te dice que ellos no se han montado en la moda SUV llevan razón a todas luces. Sólo hay que echar un vistazo a su gama y, de paso, a su historia, en la que llevan fabricando SUV toda la vida. El SsangYong Tivoli, su último modelo, nace entonces de la empresa con más experiencia en el sector, y así nos lo presenta la marca. Nosotros asistimos a su presentación para ponerlo a prueba.

No pienses que el SsangYong Tivoli es un SUV más, ni para la marca. Se trata de un renacer, de una nueva era para los coreanos que han querido comenzar con este coche. Pretenden mejorar su calidad, su apariencia y mantener, aun así, la misma relación calidad-precio de la que hacen gala el resto de modelos de la marca. ¿Es el Tivoli un verdadero ejemplo de este cambio de filosofía?

Nuevos aires

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SsangYong no es precisamente la marca más conocida en España, y si antes alguien se giraba a mirar era por desconocimiento. Tras unos kilómetros a bordo del Tivoli veo que ha cambiado la cosa. Llama la atención, y lo hace mucho, pero no por marca, sino por un diseño que se gana la simpatía del resto de usuarios. Esta es precisamente una de las piedras angulares de su nuevo vehículo.

El músculo es uno de sus valores, con un frontal con cierto enfado y estilado con la luz diurna LED. Los faros rasgados denotan cierto carácter oriental y, sin embargo, estamos ante el SsangYong más europeo de todos. Atrás juega con las mismas bazas, con unos pilotos grandes con luz de posición y freno LED que abrazan las marcadas caderas, un portón del maletero musculado y un paragolpes con detalles de estilo. No hay, eso sí, ningún atisbo de tubo de escape a la vista. Mide 4,2 m de largo, 1,8 m de ancho y 1,6 m de alto.

La personalización corre a cargo del techo, de estilo flotante, que puede ser pintado de distintos tonos según el color de la carrocería. A su vez, la marca espera ofrecer pronto un catálogo de pegatinas especiales para decorar el coche al gusto. Por último, las llantas, de hasta 18 pulgadas, ofrecen distintos diseño y tonalidades para rematar un conjunto vistoso y colorido.

Simetría

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El interior destaca por su simetría, un detalle que permite, además, jugar con los colores de manera más exacta cuando escogemos una atrevida combinación cromática. Es un salpicadero de diseño sencillo, con zonas redondeadas a los laterales y una parte central plana rematada en color negro brillante con una buena cantidad de botones. En la parte superior se encuentra el sistema multimedia con pantalla táctil de 7 pulgadas para los que lo equipen.

La calidad general es buena. Las partes superiores se rematan en plástico blando y las inferiores y parte central en plástico duro. No da la sensación de estar en un interior mal acabado, de hecho los ajustes son de buena calidad y no hay ruidos ni crujidos. Sí echamos en falta una mejor ergonomía. Por ejemplo los botones del ordenador de a bordo se encuentran en el centro del salpicadero.

El interior es espacioso, destacando sobre casi toda su competencia. Es un detalle muy a tener en cuenta sabiendo que el Tivoli no es uno de los SUV más grandes de la categoría. Las plazas delanteras son cómodas y amplias, pero además gozan de unos asientos muy cómodos que recogen bien el cuerpo. Sorprende ver este detalle en un SUV sin pretensiones deportivas.

Atrás el espacio es sobresaliente en todas las cotas, con mucho espacio para las piernas y para la cabeza. Son tres plazas y el pasajero central irá más incómodo, pero el túnel central, a pesar de contar con versiones de tracción total, no es demasiado intrusivo. Los huecos portaobjetos están bien repartidos. El maletero cubica 426 litros, una cifra excelente que, a simple vista, no parece así. Sí lleva un doble fondo con bastante espacio para las versiones sin rueda de repuesto y sin tracción total. Abatiendo la fila trasera superamos con creces los 1.000 litros con un suelo plano.

De momento sólo en gasolina

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SsangYong Tivoli con motor 1.6 gasolina

La gama mecánica del SsangYong Tivoli será sencilla, pero contará con mecánicas diésel y gasolina. Mientras que el diésel llegará a partir de septiembre, tenemos disponible un motor de gasolina 1.6 de 128 caballos de potencia. Es un motor atmosférico y va asociado siempre a la tracción simple y a un cambio manual de 6 relaciones.

Es un motor que desde los primeros compases de uso peca de perezoso, como prácticamente cualquier motor de gasolina atmosférico de baja cilindrada actual. Sorprende porque se muestra voluntarioso a bajas vueltas, con un par máximo de 160 Nm a 4.600 vueltas, pero exige que rodemos altos de vueltas para obtener una respuesta más viva. A su favor, va muy fino y apenas transmite vibraciones y ruido.

Prueba SsangYong Tivoli

La razón por la que es perezoso es la caja de cambios, de desarrollos muy largos en pos del consumo. El tacto de la caja es muy acertado y si no buscamos prestaciones mantiene bien la potencia del motor en circunstancias normales. Si necesitamos de mayor respuesta es necesario bajar una o dos marchas para reavivar el propulsor y avanzar más rápido.

En lo que no deja ningún tipo de duda es en sus consumos. Homologa, esta versión de gasolina, una media de 6,6 l/100 km, una cifra bastante sencilla de obtener. En la presentación no condujimos precisamente buscando consumos, además de atravesar algún puerto de montaña, una sesión de fotos y algún atasco. La cifra media arrojó 6,8 l/100 km, lo que supone un dato muy cercano al oficial y una cantidad bastante asumible para un SUV de este segmento. En todo caso, en una presentación no es un valor representativo.

Ágil

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El SsangYong Tivoli es un coche ágil siempre y cuando no sobrepasemos los límites naturales de este tipo de coches. No es un SUV de corte deportivo, pero la marca ha querido acercarlo al gusto europeo con una suspensión más firme que, sin embrago, no somete a los pasajeros al castigo de las irregularidades de la carretera. No hay mucho balanceo y la suspensión no me ha parecido en ningún momento seca.

La dirección tiene tres modos de funcionamiento: Confort, Normal y Sport. Se cambia mediante un botón y no modifica ningún otro parámetro. Cambia la asistencia, y se nota cómo en el modo Sport es algo más dura creando una impresión de ser más directa y comunicativa. En modo confort es más utilizable en ciudad, con una asistencia mayor. En todo caso las diferencias no son exageradas entre modos.

Prueba SsangYong Tivoli

Si hablamos de salir fuera del asfalto, el Tivoli se agrupa entre los B-SUV más capaces del segmento por altura libre al suelo y por ángulos de entrada y salida. No lo hemos probado fuera del asfalto, pero seguramente sea un aspecto poco a tener en cuenta para sus futuros propietarios, algo ciertamente contrario a lo que podamos pensar, pues ofrece opcionalmente tracción total en versiones diésel.

El SsangYong Tivoli está disponible en España sólo con motor de gasolina, tracción simple y cambio manual. Más adelante llegarán más versiones, entre ellas el motor diésel de 115 caballos. Llega a nuestro mercado a un precio que parte de los 14.900 euros para la variante más básica de gasolina. Ya conocemos también los precios de los diésel, partiendo en este caso de 18.000 euros.

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