La implantación de la baliza V16 conectada como elemento obligatorio en los vehículos en España ha traído consigo un efecto inesperado. El aumento de robos de este dispositivo en el interior de los coches. Lo que nació como una medida de seguridad vial para reducir atropellos en carretera se ha convertido también en un nuevo incentivo para los delincuentes que actúan sobre vehículos estacionados.
En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad y los sindicatos policiales alertan de un crecimiento notable de sustracciones de balizas V16 en diversas ciudades españolas. Las roturas de cristales, el forzado de cerraduras y los robos por descuido se han multiplicado, lo que ha encendido las alarmas tanto en los cuerpos policiales como entre los conductores.
Baliza V16, de elemento de seguridad a botín habitual en los coches…

Hasta ahora, los ladrones que actuaban sobre vehículos solían centrarse en objetos de valor evidentes como bolsos, mochilas, dinero, ordenadores portátiles, relojes o gafas de sol. Con la entrada en vigor de la obligación de llevar una baliza V16 desde el 1 de enero, este dispositivo se ha sumado a la lista de objetos codiciados dentro de los coches aparcados en la calle o en garajes comunitarios.
Fuentes policiales explican que las balizas V16 se han convertido en “el botín de moda” porque son fáciles de localizar, tienen demanda creciente y se revenden sin apenas controles. A diferencia de otros objetos, no llevan ningún dato identificativo del propietario visible, y el propio auge de su uso hace que siempre haya posibles compradores, especialmente en el mercado de segunda mano o completamente ilegal.
El precio oficial de las balizas V16 homologadas por la DGT suele situarse entre los 30 y los 60 euros, en función del modelo, la marca o el establecimiento donde se adquieren. Sin embargo, los delincuentes las ofrecen en el mercado negro por apenas 5 o 10 euros, una cantidad muy inferior pero suficiente para que el negocio les resulte rentable cuando cometen varios robos cada noche.
Oleadas de robos en diferentes ciudades españolas…

La Policía Nacional ha alertado de un aumento notable en los robos de balizas V16, un dispositivo obligatorio de la DGT que se ha convertido en objetivo frecuente de ladrones especializados en robo en vehículos. No se trata de grandes mafias, sino de delincuentes habituales que han encontrado en esta luz de emergencia coche un botín fácil y rápido de revender. La creciente demanda y su pequeño tamaño facilitan la venta en mercados ilegales, generando preocupación entre conductores y autoridades por el incremento de incidentes en parkings y garajes comunitarios.
En ciudades como León y La Coruña, la situación ha pasado de casos aislados a auténticas oleadas de robos en garajes con decenas de vehículos afectados en una sola noche. Las investigaciones policiales revelan patrones repetidos: rotura de ventanillas, registro rápido del interior y sustracción de objetos de valor, especialmente la baliza V16 homologada. Operativos recientes han logrado detenciones relevantes, pero la rapidez con la que estos dispositivos se colocan en el mercado ilegal mantiene la presión sobre los cuerpos de seguridad y aumenta la sensación de inseguridad vecinal.
La problemática también se extiende a la Comunidad Valenciana, donde se han registrado múltiples casos de hurto en coches aparcados con cristales destrozados y desaparición de la señal luminosa obligatoria. Municipios como San Vicente del Raspeig han visto cómo incluso zonas cercanas a dependencias policiales sufren estos delitos, lo que ha motivado investigaciones de Guardia Civil y refuerzos de vigilancia. La reincidencia de algunos detenidos evidencia que el robo de accesorios de coche ha pasado a ser un fenómeno creciente con impacto económico y social significativo.
Avisos de la Policía: no dejar la baliza a la vista y cuidado con las gangas…

Ante el incremento de estas sustracciones, tanto la Policía como distintas administraciones locales están impulsando campañas de información y prevención dirigidas a los conductores. El mensaje principal es claro: no dejar objetos de valor a la vista en el interior de los vehículos, y eso incluye expresamente la baliza V16.
Las recomendaciones pasan por guardar la baliza en lugares no visibles, como la guantera o el maletero, en lugar de dejarla en huecos abiertos del salpicadero, sobre los asientos o en compartimentos transparentes. Incluso en garajes comunitarios, donde muchas personas tienden a relajarse, la Policía insiste en que tampoco se deje el dispositivo a la vista, ya que buena parte de los robos se produce precisamente en estos recintos cerrados.
Además, se pide a los ciudadanos que desconfíen de ofertas demasiado baratas de balizas V16, sobre todo cuando el precio se sitúa muy por debajo del coste habitual en tiendas y comercios autorizados. Comprar una V16 robada no solo implica alimentar el mercado negro, sino que puede constituir un delito de receptación, castigado por la ley, aunque el comprador alegue desconocimiento del origen ilícito del producto.
Importancia del código IMEI para rastrear las balizas robadas…

Una de las principales recomendaciones de las fuerzas de seguridad es que los conductores localicen y anoten el número IMEI de sus balizas V16 conectadas. Este código, de 15 cifras, es un identificador único obligatorio en los dispositivos homologados por la Dirección General de Tráfico y resulta imprescindible para su registro en la plataforma de la DGT.
El código IMEI suele aparecer en una etiqueta blanca, grabado con láser o impreso en la base o en uno de los laterales de la baliza. Guardar este número en un lugar seguro (por ejemplo, en el móvil, en un correo electrónico o en la documentación del vehículo) puede marcar la diferencia si el dispositivo es sustraído y se presenta una denuncia ante la Policía.
En caso de robo, los agentes pueden incluir el IMEI en la denuncia, lo que abre la puerta a que, con la correspondiente autorización judicial, se solicite la geolocalización del dispositivo. Aunque no siempre es sencillo materializar esta localización en la práctica, disponer del identificador incrementa las posibilidades de investigar la ruta y el uso de la baliza robada, e incluso de relacionar diversos robos entre sí.
Una obligación rodeada de polémica desde antes de los robos…

La V16 conectada ya venía acompañada de controversia, incluso antes de que se convirtiera en objetivo prioritario de los ladrones. Desde su anuncio y durante el proceso de implantación, la oposición política ha acusado al Gobierno de improvisación y falta de información a los conductores sobre los plazos, requisitos y características técnicas del dispositivo obligatorio.
Entre las críticas más repetidas se encuentran las dudas sobre la visibilidad real de la luz durante el día, especialmente en condiciones de mucha luminosidad, así como las reticencias respecto a la geolocalización incorporada, vista por algunos sectores como una intromisión en la privacidad de los conductores. A ello se suma el coste obligatorio de adquirir la baliza, que muchos usuarios consideran un gasto añadido a otras obligaciones ya existentes.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, tiene previsto comparecer ante la Comisión de Interior del Congreso para dar explicaciones sobre el desarrollo de la implantación de la V16. El Partido Popular ha calificado el proceso como “caótico” y reclama detalles sobre las acciones de la Dirección General de Tráfico para informar adecuadamente a la ciudadanía, así como sobre los problemas prácticos que han ido surgiendo desde la entrada en vigor de la obligación.
Cómo funciona la baliza V16 y porque es clave en seguridad vial…

La DGT defiende que la baliza V16 obligatoria nace con un objetivo claro: reducir el riesgo de atropello cuando un vehículo queda detenido por avería o accidente. A diferencia de los triángulos tradicionales, este dispositivo se coloca sobre el techo del coche sin necesidad de bajar a la calzada, mejorando la seguridad vial y evitando situaciones de peligro para el conductor. Su diseño sencillo y su rápida activación la convierten en una herramienta clave dentro de los nuevos protocolos de emergencia en carretera, especialmente en vías rápidas y entornos de baja visibilidad.
La principal ventaja de la luz de emergencia V16 es su alta visibilidad para otros conductores, lo que facilita detectar un coche inmovilizado tanto en la calzada como en el arcén. En sus versiones conectadas, incorpora geolocalización GPS, permitiendo enviar automáticamente la ubicación del vehículo a los servicios de asistencia. Esta combinación de señal luminosa y localización digital mejora los tiempos de respuesta y refuerza la eficacia del sistema frente a los antiguos triángulos, reduciendo el número de personas que deben salir del habitáculo en medio del tráfico.
Pese a sus beneficios, el aumento de los robos de balizas V16 ha generado inquietud entre los usuarios, obligando a extremar precauciones cuando el coche está estacionado. El carácter obligatorio, su precio y la falta de identificación visible han impulsado un creciente mercado negro de accesorios de coche. Así, la baliza de emergencia coche se consolida como elemento esencial de protección en carretera, pero también como objetivo para delincuentes, creando un escenario donde la prevención y la información al conductor resultan fundamentales.