Volkswagen ha dado un paso de calado en su estrategia digital en el gigante asiático al poner en marcha la producciĂłn de su nueva Arquitectura ElectrĂłnica China (CEA). Esta base tĂ©cnica, desarrollada y validada en tiempo rĂ©cord, se convertirá en el nĂşcleo de la prĂłxima generaciĂłn de vehĂculos conectados que el grupo comercializará en el paĂs.
Lejos de ser un simple ajuste de hardware, la CEA es como un “cerebro” electrónico y de software para múltiples modelos, permitiendo acelerar el lanzamiento de coches nuevos, recortar costes y adaptar las funciones digitales al mercado chino, uno de los más exigentes del mundo en conectividad y servicios online.
Qué es la arquitectura CEA y porqué es clave para Volkswagen…

La llamada Arquitectura ElectrĂłnica China se define como una estructura electrĂłnica y elĂ©ctrica de tipo zonal con computaciĂłn central de alto rendimiento. En lugar de multiplicar pequeñas unidades de control repartidas por el coche, concentra buena parte del procesamiento en ordenadores centrales y mĂłdulos regionales, lo que simplifica la red y facilita el control del vehĂculo. Este enfoque permite que la misma base electrĂłnica se utilice en distintas plataformas y motorizaciones. Desde vehĂculos totalmente elĂ©ctricos a hĂbridos enchufables o modelos con motor de combustiĂłn interna.
Para un fabricante global como Volkswagen, esa flexibilidad resulta especialmente relevante, porque puede aplicar la misma lĂłgica tĂ©cnica a una gama amplia de productos sin partir de cero en cada proyecto. La CEA ha sido desarrollada por Volkswagen Group China Technology Company (VCTC), CARIAD China y el fabricante Xpeng, un socio local con experiencia en vehĂculos elĂ©ctricos y sistemas digitales. El vehĂculo de estreno se produce en la planta del grupo en Anhui, uno de los polos industriales que Volkswagen está potenciando en el paĂs.
Un modelo pionero: VW ID. UNYX 07 como carta de presentación…

El primer coche que se apoya por completo en la nueva arquitectura es el Volkswagen ID. UNYX 07, una berlina 100% elĂ©ctrica concebida bajo el lema interno de “en China, para China”. Se trata del primer proyecto de la marca pensado desde el inicio como vehĂculo definido por software y desarrollado Ăntegramente en el ecosistema tecnolĂłgico del grupo en el paĂs asiático.
Este modelo, de algo menos de cinco metros de longitud y con un motor elĂ©ctrico de 170 kW de potencia, se posiciona como alternativa al ID.7 europeo, pero con un planteamiento más ajustado a los gustos chinos en diseño, conectividad y servicios en lĂnea. La producciĂłn arrancĂł tras apenas algo más de un año de desarrollo, un plazo muy corto para una plataforma electrĂłnica nueva.
La hoja de ruta de Volkswagen no se detiene en esta berlina. Durante el mismo año en que debuta la CEA, el grupo prevĂ© presentar otros cuatro modelos basados en esta arquitectura, incluyendo variantes tipo SUV como el futuro ID. UNYX 08, inspirado en el Xpeng G9. El objetivo es nutrir rápidamente el catálogo con vehĂculos definidos por software en segmentos clave del mercado.
Reducción de complejidad, tiempo y coste…

Uno de los efectos más visibles de la CEA es la reducciĂłn aproximada del 30% en el nĂşmero de unidades de control electrĂłnico frente a generaciones anteriores. Menos controladores implica menos cableado, menos puntos potenciales de fallo y, en general, una ingenierĂa de sistemas más sencilla. Sobre esa base se construye una capa de funciones avanzadas: cabinas digitales con IA, gemelos digitales de los coches, sistemas de asistencia a la conducciĂłn (ADAS) adaptados al tráfico y hábitos chinos y actualizaciones remotas de prácticamente todo el software del vehĂculo.
Esta estructura está pensada para que el coche pueda seguir recibiendo nuevas funciones sin necesidad de cambios fĂsicos mayores. Además de la simplificaciĂłn tĂ©cnica, el nuevo esquema de trabajo permite acortar los ciclos completos de desarrollo de un modelo hasta en un 30%. La clave está en la reutilizaciĂłn de mĂłdulos electrĂłnicos y de software, y en la forma de organizar los proyectos: el desarrollo se realiza de manera localizada, involucrando a proveedores y socios desde las fases más tempranas.
Volkswagen estima que, en determinados proyectos prioritarios, los costes de desarrollo pueden reducirse hasta un 50%. Este recorte se combina con unos costes de producciĂłn de vehĂculos elĂ©ctricos en China sensiblemente más bajos que en Europa, lo que, segĂşn directivos del VCTC, otorga margen para competir en precio sin renunciar a equipamiento tecnolĂłgico.
Desarrollo local, estrategia global: la apuesta “En China, para China”…

La decisiĂłn de levantar la CEA en China responde a la necesidad del grupo de acelerar sus ciclos de innovaciĂłn en un mercado donde las marcas locales marcan el ritmo. Tras un descenso de ventas en el paĂs, especialmente en elĂ©ctricos puros, Volkswagen ha reforzado su orientaciĂłn “lo local para lo local” y ha buscado socios con fuerte presencia tecnolĂłgica.
En este contexto se enmarcan tanto la colaboraciĂłn con Xpeng como la creaciĂłn de la Volkswagen Group China Technology Company en Hefei, un centro de ingenierĂa preparado para diseñar, probar y homologar vehĂculos para el mercado chino sin depender constantemente de la matriz europea. Este modelo organizativo permite tomar decisiones tĂ©cnicas y de producto con mayor rapidez.
La CEA es la expresión práctica de esa estrategia. Se ha llevado de la concepción a la producción en aproximadamente 18 meses, el periodo más corto que Volkswagen ha registrado para una arquitectura electrónica completamente nueva y escalable. A pesar de esa rapidez, el grupo mantiene que los procesos de validación se han conservado en los niveles habituales para garantizar seguridad, durabilidad y fiabilidad, elementos que considera parte de su seña de identidad.
De los segmentos A y B a una gama completa de vehĂculos inteligentes…

Volkswagen no concibe la CEA como un proyecto limitado a unos pocos modelos de gama alta. El plan es extenderla desde vehĂculos del segmento A hasta el segmento B, lo que abarca desde coches urbanos y compactos hasta berlinas y SUV de tamaño medio, con presencia en las tres principales empresas conjuntas que el grupo mantiene en China.
Con este despliegue, los conductores chinos tendrán acceso a una gama amplia de vehĂculos inteligentes conectados que comparten base electrĂłnica y reciben actualizaciones de software de forma continua. Para Volkswagen, esto significa poder escalar rápidamente nuevas funciones -por ejemplo, servicios digitales de pago, asistentes de conducciĂłn mejorados o sistemas de infoentretenimiento adaptados- a varios modelos con menor esfuerzo de ingenierĂa.
La compañĂa insiste en que la CEA está preparada para todas las cadenas cinemáticas, de modo que un mismo armazĂłn electrĂłnico puede servir tanto a un coche elĂ©ctrico de baterĂa como a un hĂbrido o a uno de combustiĂłn. Esta polivalencia permite adaptar la oferta a las normativas y preferencias locales de cada regiĂłn, algo que tambiĂ©n podrĂa tener impacto en mercados europeos si se trasladan aprendizajes o soluciones tĂ©cnicas desde China.
Software, ADAS y servicios conectados como palanca competitiva…

La orientaciĂłn de la CEA gira claramente en torno al software. Al disponer de una computaciĂłn central más potente y una arquitectura zonal más sencilla, el vehĂculo queda preparado para recibir nuevas capacidades digitales durante toda su vida Ăştil. Las funciones más visibles para el usuario estarán en la interfaz de la cabina, los asistentes de conducciĂłn y los servicios conectados.
Por ejemplo, sistemas de IA que personalicen el interior, asistentes de voz con comprensiĂłn contextual o ayudas a la conducciĂłn adaptadas a la conducciĂłn urbana densa y a las infraestructuras chinas. Todo ello se puede actualizar por vĂa inalámbrica, sin pasar por taller para cambios de hardware. Este enfoque resulta muy relevante desde la Ăłptica europea. A medida que el mercado del Viejo Continente se vuelve más competitivo en elĂ©ctricos y conectividad, las soluciones probadas por Volkswagen en China pueden terminar influyendo en futuras plataformas destinadas a Europa.
Ya sea mediante la adopciĂłn de arquitecturas similares o a travĂ©s del intercambio de mĂłdulos de software probados en el mercado asiático. En conjunto, la apuesta de Volkswagen por la CEA en China supone un giro hacia vehĂculos definidos por software, con menos complejidad fĂsica y más capacidad de actualizaciĂłn. Al unir desarrollo local rápido, alianzas tecnolĂłgicas y una arquitectura electrĂłnica comĂşn, el grupo busca recuperar terreno frente a los actores chinos en su propio mercado y, al mismo tiempo, construir una base tecnolĂłgica que pueda alimentar proyectos en otras regiones, incluida Europa.