El giro estratégico de Tesla hacia la robótica humanoide empieza a materializarse con hechos concretos. La compañía ha confirmado que dejará de fabricar dos de sus modelos más icónicos, los Model S y Model X, para dedicar su histórica planta de Fremont (California) a la producción masiva de Optimus, el robot bípedo con el que Elon Musk quiere abrir una nueva etapa en la automatización, la inteligencia artificial y la economía global.
Este cambio de rumbo llega en un contexto de caída de beneficios y mayor presión competitiva en el mercado del coche eléctrico, especialmente desde China. Lejos de replegarse, Tesla está rediseñando su papel: de fabricante de vehículos de altas prestaciones a empresa tecnológica centrada en IA, robots humanoides y servicios de autonomía como los robotaxis, una apuesta que también tendrá implicaciones para Europa y España si estos productos y servicios se extienden al mercado comunitario.
De Tesla Bot a Optimus Gen 3: la evolución del humanoide…

El proyecto que hoy conocemos como Optimus arrancó públicamente en 2021, cuando Tesla presentó por primera vez la idea de un asistente robótico de uso general durante su AI Day. Entonces se habló de un robot capaz de asumir tareas peligrosas, repetitivas o simplemente tediosas, más cercano a la ciencia ficción de Star Wars que a los robots industriales tradicionales.
Con el paso del tiempo, aquellos bocetos se transformaron en prototipos funcionales capaces de caminar y manipular objetos. Durante la presentación del robotaxi de la compañía, Tesla aprovechó para enseñar una versión de Optimus capaz de realizar acciones como preparar bebidas, dejando claro que el objetivo no es solo mover piezas en una fábrica, sino aspirar a convertirse en un asistente versátil tanto en entornos industriales como en espacios domésticos.
En la última ronda de resultados financieros, Elon Musk adelantó que Tesla está lista para mostrar la tercera generación de Optimus. Esta nueva iteración se centrará en un rediseño profundo de las manos del robot, un punto crítico en cualquier humanoide que aspire a operar en entornos reales. Según Musk, este avance permitirá a Optimus ejecutar muchas más tareas finas y complejas, no solo en el hogar o la línea de montaje, sino incluso en ámbitos tan delicados como el quirúrgico.
Producción masiva: de los Model S y Model X a un millón de robots anuales

El movimiento industrial clave es la reconversión de la fábrica de Fremont, hasta ahora responsable de las berlinas Model S y Model X. Tesla ha decidido poner “punto final honorable” a la vida comercial de estos dos modelos, que durante más de una década fueron la cara visible de la marca en el segmento premium, para liberar espacio de producción que se destinará a Optimus.
La compañía prevé iniciar la producción en masa del robot humanoide antes de que termine 2026 y arrancar las ventas al público general en torno a 2027. Musk ha llegado a plantear una capacidad de hasta un millón de unidades anuales en Fremont, una cifra que, de lograrse, situaría a Optimus en una escala nunca vista para un robot bípedo de uso general.
En cuanto al precio, Elon Musk ha deslizado en diferentes intervenciones que el objetivo es que cada robot cueste lo mismo que un coche de gama media, en torno a 20.000 o 30.000 dólares por unidad. En ocasiones se ha hablado de un umbral por debajo de los 20.000 dólares. De concretarse, para el mercado europeo se traduciría, impuestos y aranceles mediante, en una horquilla similar a la de muchos turismos de combustión compactos, lo que abriría la puerta a usos empresariales a gran escala.
Qué puede hacer Optimus hoy y qué promete a futuro…

En la situación actual, Optimus es un robot humanoide bípedo que aún se encuentra en fase de I+D. Tesla lo utiliza internamente para pruebas en sus propias plantas, donde ya se le ha visto realizando tareas básicas como organizar piezas o manipular elementos en cintas transportadoras. De hecho, la compañía ha probado unidades en su fábrica de Fremont y planea una “prueba de fuego en su planta de Texas”, donde los robots convivirán con la plantilla humana para aprender procesos de fabricación reales.
Pese a estos avances, las demostraciones públicas han mostrado que Optimus todavía se mueve con cierta torpeza y, en ocasiones, requiere control humano remoto. El robot tiene dificultades para desenvolverse con fluidez en entornos complejos y carece de autonomía total en la toma de decisiones, lo que indica que aún queda mucho recorrido hasta lograr un asistente realmente independiente en el día a día.
Las especificaciones preliminares sitúan a Optimus alrededor de 170 centímetros de altura y unos 56 kilos de peso, con capacidad teórica para cargar hasta unos 20 kilos en tareas logísticas. Según Musk, las versiones futuras podrán aprender nuevas tareas simplemente “viendo vídeos”, apoyándose en modelos de inteligencia artificial entrenados para asociar observación y ejecución física, una evolución que Tesla denomina de forma coloquial como physical AI o IA física.
Impacto económico en Tesla y visión a largo plazo de Elon Musk…

Elon Musk no se ha quedado corto a la hora de describir el potencial de Optimus. En sus propias palabras, el robot podría llegar a ser “el mayor producto de todos los tiempos”, con la capacidad de influir de forma significativa no solo en el balance de Tesla, sino en el producto interior bruto de países como Estados Unidos.
El empresario ha defendido públicamente que la combinación de robótica humanoide e inteligencia artificial puede conducir a una era de “abundancia increíble”, en la que el trabajo físico para las personas sería opcional. Musk dibuja un escenario futuro en el que los robots asumirían una parte muy elevada de las tareas productivas y de servicios, permitiendo que muchas personas eligieran trabajar por vocación y no por necesidad económica, apoyadas en sistemas de renta elevada o incluso en modelos cercanos a una renta básica universal.
En este relato, el dinero tendería a perder relevancia como eje central de la vida económica, una idea que Musk toma en parte de la ciencia ficción del escritor Iain M. Banks, donde existen sociedades post-escasez en las que la producción está tan automatizada que los recursos dejan de ser un bien escaso. Aunque se trata de una visión a muy largo plazo, el propio Musk sostiene que una mejora continua en IA y robótica haría posible acercarse, poco a poco, a ese modelo.
Un Tesla cada vez menos automovilístico y más robótico…

Toda esta estrategia se enmarca en un contexto de beneficios a la baja y ventas presionadas por la competencia. Tesla cerró 2025 con un beneficio neto de unos 3.800 millones de dólares, lo que supone un descenso cercano al 46 % respecto al año anterior. Los ingresos también se han resentido, con una caída aproximada del 3 % y una reducción en las entregas de vehículos, mientras rivales como la china BYD y fabricantes europeos consolidados amplían su gama eléctrica.
La compañía interpreta este bache como una señal de que el modelo basado únicamente en vender coches eléctricos ya no basta. Su respuesta pasa por pivotar hacia productos y servicios alimentados por IA: desde el paquete de conducción asistida (que evoluciona hacia un modelo de suscripción) hasta la robótica humanoide y los robotaxis como Cybercab. El objetivo final es que Tesla deje de verse como un simple fabricante de coches para convertirse en una empresa de autonomía y robótica con integración vertical de hardware, software y chips.
La decisión de retirar del catálogo a los Model S y Model X, pese a su peso histórico, responde también a la escasa relevancia comercial que ya tenían. Mientras los Model 3 y Y sumaron alrededor de 1,6 millones de unidades vendidas en 2025, los modelos “otros”, donde se agrupan S, X y Cybertruck, apenas rondaron las 50.850 unidades. La compañía mantiene que seguirá ofreciendo mantenimiento y actualizaciones a los propietarios actuales, pero cierra definitivamente la puerta a nuevas unidades, liberando esa capacidad industrial para Optimus.
Inversiones en IA, chips propios y robotaxis…

El desarrollo del robot humanoide Optimus impulsa a Tesla a invertir hasta 20.000 millones de dólares en nuevas fábricas durante 2026, ampliando capacidad de producción destinada a proyectos de autonomía y automatización avanzada, mientras la empresa refuerza su infraestructura industrial para acelerar fabricación de robots y vehículos inteligentes, consolidando estrategia orientada a liderazgo tecnológico global mediante innovación constante, optimización de procesos y expansión de plantas capaces de sostener crecimiento sostenido en mercados internacionales cada vez más competitivos donde la automatización industrial adquiere relevancia estratégica para mejorar eficiencia operativa y competitividad empresarial en sectores productivos actuales globales en transformación continua.
Como parte de esta estrategia, Tesla invertirá además unos 2.000 millones de dólares en xAI, empresa de inteligencia artificial impulsada por Elon Musk para fortalecer desarrollo de modelos avanzados aplicados al mundo físico, incluyendo robots y sistemas de conducción autónoma. Paralelamente, la compañía impulsa fabricación propia de chips de IA y semiconductores en Estados Unidos para garantizar independencia tecnológica frente a posibles crisis geopolíticas o interrupciones logísticas, asegurando suministro necesario para baterías, hardware inteligente y robots humanoides capaces de operar incluso en escenarios adversos que puedan afectar la cadena global de componentes estratégicos industriales actuales.
Al mismo tiempo, la compañía avanza en su proyecto de robotaxis con el vehículo autónomo Cybercab, diseñado para ofrecer transporte urbano sin volante ni pedales, actualmente en fase inicial de despliegue en ciudades estadounidenses antes de expandirse a otros mercados internacionales. La visión de movilidad autónoma de Tesla depende de futuras regulaciones que permitan su llegada a Europa, donde estos servicios podrían transformar el transporte urbano mediante reducción de costes operativos, mayor seguridad vial y eficiencia en desplazamientos diarios dentro de entornos urbanos modernos altamente demandantes y tecnológicamente conectados.
Desafíos técnicos, plazos muy lentos y expectativas en Europa…

Aunque Tesla impulsa el proyecto Optimus con metas ambiciosas, reconoce que la producción inicial del robot humanoide será lenta debido a nuevas piezas y procesos industriales aún en desarrollo, provocando un arranque gradual antes de alcanzar fabricación masiva, mientras la compañía prioriza pruebas internas para optimizar eficiencia, reducir fallos técnicos y asegurar escalabilidad futura dentro de su estrategia basada en automatización avanzada orientada a mercados globales altamente competitivos con inversiones constantes en innovación tecnológica sostenible para industrias modernas actualmente en transformación productiva con visión comercial sostenida hacia expansión internacional progresiva.
Los retos técnicos muestran que Optimus todavía enfrenta limitaciones en movilidad, precisión y autonomía, aspectos clave dentro de la robótica avanzada donde navegación y manipulación requieren mejoras mediante inteligencia artificial y aprendizaje continuo, por lo que Tesla planea introducir primero estos sistemas en fábricas propias para perfeccionar rendimiento antes de expandir su uso hacia sectores de automatización industrial y servicios logísticos globales con operaciones más seguras eficientes reduciendo costes operativos mientras incrementa productividad empresarial sostenible para mercados competitivos actuales con adaptación tecnológica constante ante escenarios industriales globales en rápida evolución.
En este contexto, Europa y España analizan impactos regulatorios del despliegue de Optimus considerando efectos sobre empleo industrial, responsabilidad legal y uso seguro de sistemas con IA aplicada, mientras Tesla reorienta su negocio hacia robots humanoides buscando liderazgo en el mercado tecnológico global pese a riesgos financieros ligados a inversión masiva necesaria para demostrar rentabilidad real y convencer inversores sobre futuro sostenible basado en automatización inteligente capaz de transformar industrias modernas manteniendo competitividad empresarial ante cambios económicos globales con innovación continua orientada al desarrollo productivo mundial durante próximas décadas previstas.