Apple lleva tiempo intentando colarse de forma estable en el salpicadero de los coches, y con CarPlay Ultra ha dado el paso más ambicioso hasta la fecha. Tras un arranque tímido y muy ligado al segmento de lujo, la compañía empieza a mover ficha para que su nueva iteración de software llegue a casas de gran volumen y tenga presencia real en las calles europeas, más allá de demostraciones y promesas.
Después de meses de exclusividad en un fabricante de alto nivel como Aston Martin, la estrategia de Cupertino pasa ahora por extender CarPlay Ultra a vehículos mucho más accesibles, empezando por grupos como Hyundai y Kia. Ese salto, previsto para la segunda mitad de 2026, marcará el momento en el que se podrá comprobar si esta apuesta va más allá del efecto escaparate y realmente aporta ventajas al conductor normal que circula cada día por las carreteras de España o del resto de Europa.
Del lujo de Aston Martin al volumen de Hyundai y Kia…
Hasta ahora, Aston Martin ha ejercido como socio preferente de Apple en la fase inicial de CarPlay Ultra, con una especie de exclusividad de facto para poner a prueba la nueva plataforma en un entorno de alta gama. Esa situación tiene fecha de caducidad. Varias fuentes apuntan a que la nueva generación de CarPlay llegará a modelos clave de Hyundai y Kia en la segunda mitad de 2026, rompiendo así un periodo de cerca de nueve meses en el que solo la marca británica ha disfrutado de esta integración profunda.
La propia Apple ya había deslizado en mayo de 2025 que CarPlay Ultra se expandiría a más fabricantes en un plazo aproximado de doce meses. Sin embargo, la realidad es que la implantación está siendo bastante más lenta de lo que sugerían las primeros datos. Lo que parecía un despliegue inminente se ha ido convirtiendo en una llegada escalonada, muy condicionada por las negociaciones con cada marca y por la complejidad de integrar el sistema en la electrónica de los coches modernos.
En ese contexto, la incorporación de Hyundai, Kia y también Genesis (la marca premium del grupo coreano) es especialmente relevante para Europa. Estos fabricantes tienen una presencia notable en países como España, Alemania, Francia o Italia, con gamas que abarcan desde urbanos hasta SUV eléctricos. Que alguno de esos modelos incorpore CarPlay Ultra de serie supondría el primer gran banco de pruebas de la plataforma en el viejo continente más allá de las unidades contadas de Aston Martin.
Un iPhone metido hasta el fondo en las entrañas del coche…

La gran diferencia entre CarPlay Ultra y el CarPlay clásico está en el nivel de integración. Ya no se trata solo de ver mapas, música o mensajes en la pantalla central, sino de que el iPhone se convierte en el cerebro visual del salpicadero. La nueva versión es capaz de tomar el control del cuadro de instrumentos digital —donde se muestran velocidad, revoluciones o autonomía— y de otras zonas de la interfaz del vehículo.
Para lograrlo, la arquitectura combina el hardware del coche con la potencia del teléfono. El vehículo proporciona los datos en bruto: velocidad, nivel de combustible o batería, presión de los neumáticos, temperatura del motor y otros parámetros mecánicos. El iPhone, por su parte, genera toda la capa gráfica y lógica que ve el conductor, unificando en un único entorno la información del propio coche y las aplicaciones del ecosistema Apple.
Este enfoque permite que el usuario personalice por completo el aspecto de los relojes digitales, los indicadores y los paneles que aparecen en las distintas pantallas del vehículo. Se pueden elegir estilos de diseño, colores, distribuciones y widgets que recuerdan mucho a los del iPhone, pero adaptados al tamaño y formato del salpicadero. En la práctica, cada coche compatible con CarPlay Ultra puede terminar mostrando un cuadro de instrumentos muy diferente en función de los gustos del conductor, siempre dentro de los límites marcados por la seguridad y por el propio fabricante.
Control del climatizador, radio y cámaras sin salir de la interfaz de Apple…

CarPlay Ultra no se queda en la estética ni en repetir lo que ya hacía el CarPlay tradicional. Una de sus grandes bazas es que integra funciones que antes dependían totalmente del sistema nativo del coche, como el control de la climatización, la radio o la cámara de visión trasera. Eso significa que el conductor puede ajustar la temperatura, cambiar de emisora o consultar lo que ve la cámara de marcha atrás sin abandonar la interfaz de Apple.
La interfaz se adapta a cada modelo concreto y respeta en buena medida la identidad visual de cada fabricante de automóviles. No todos los coches mostrarán los mismos menús ni los mismos tipos de gráficos, ya que Apple trabaja con las marcas para crear combinaciones que encajen con el diseño del cuadro y el estilo interno del vehículo. Aun así, el lenguaje general recuerda al del iPhone, con iconos, transiciones y elementos que resultan familiares al usuario de iOS.
En Europa, donde muchos conductores ya están acostumbrados a sistemas de infoentretenimiento muy personalizados por marca, esta propuesta supone cierto cambio de mentalidad. CarPlay Ultra propone una experiencia más homogénea de un coche a otro, pero al mismo tiempo abre la puerta a que el usuario se sienta “en casa” independientemente de que conduzca un eléctrico coreano, un compacto europeo o un SUV importado.
Los recelos de las marcas: BMW, Ford, Rivian y el paso atrás de General Motors…

No todo el sector está encantado con la idea de que el iPhone gestione el corazón digital del coche. Algunas firmas, especialmente los que más han invertido en su propio software, muestran cierto escepticismo ante la pérdida de control que implica CarPlay Ultra. Es el caso de BMW, que ha decidido seguir fuera de esta integración profunda para conservar el dominio sobre la experiencia del conductor y sobre los servicios que ofrece en sus vehículos.
Algo similar ocurre al otro lado del Atlántico. Responsables de Ford han expresado dudas públicas sobre el valor real de ceder el salpicadero a Apple, cuestionando si realmente aporta un beneficio claro frente a seguir reforzando sus propios sistemas. Rivian, otra marca muy orientada a la tecnología, también se ha mostrado fría ante la idea de integrar de forma tan intensa el ecosistema de Cupertino en sus modelos.
El caso más drástico es el de General Motors. El grupo estadounidense ha tomado la decisión de eliminar incluso el CarPlay convencional de sus nuevos vehículos eléctricos, apostando por soluciones propias y por acuerdos directos con otros proveedores de servicios. Esta postura deja entrever que CarPlay Ultra tiene muy pocas posibilidades de llegar a marcas como Chevrolet, Cadillac o GMC en el medio plazo, lo que limita su potencial en determinados mercados.
Tesla, un muro casi infranqueable para CarPlay Ultra…

Hablar de software en el coche sin mencionar a Tesla es complicado. La compañía de Elon Musk ha construido buena parte de su imagen sobre la base de un sistema de infoentretenimiento propio, muy integrado con el resto del vehículo. Por eso, la adopción de CarPlay Ultra en Tesla se percibe como muy improbable, al menos tal y como está planteado ahora mismo.
Distintas informaciones han sugerido que la marca podría estar explorando la posibilidad de integrar el CarPlay tradicional, de forma más limitada y sin ceder el control de todo el salpicadero. Sería un movimiento llamativo, pero en cualquier caso no se habla de incorporar la versión Ultra, que exigiría abrir mucho más las puertas del sistema de Tesla al teléfono de Apple. Esa separación marcaría una línea clara entre los coches que apuestan por una experiencia 100% propia y aquellos que prefieren apoyarse en plataformas de terceros.
CarPlay clásico también avanza: cambios importantes con iOS 26…

Mientras CarPlay Ultra va abriéndose camino poco a poco entre fabricantes selectos, el CarPlay tradicional sigue mejorando con cada versión de iOS y afecta a millones de conductores en Europa y España que ya usan esta plataforma en sus coches actuales. Las actualizaciones de iOS 26 e iOS 26.2 han traído varias novedades pensadas para hacer el sistema más cómodo y visualmente atractivo, sin necesidad de disponer de un vehículo compatible con la versión Ultra.
Una de las grandes incorporaciones es la posibilidad de utilizar AirPlay para reproducir vídeo en la pantalla del coche cuando el vehículo está estacionado. Apple mantiene así sus criterios de seguridad, ya que la reproducción no está disponible en marcha, pero al mismo tiempo reconoce que el conductor o los ocupantes pueden pasar largos ratos parados —esperas, recargas, viajes con pausas— y quieren aprovechar esa pantalla para ver contenidos. Es un enfoque similar al que ya aplican otros sistemas, como los de Tesla, que limitan el uso de servicios de streaming cuando el coche está detenido.
Widgets, actividades en vivo y nuevo aspecto visual en CarPlay…

Con iOS 26, CarPlay ha dado un paso más en su integración con el ecosistema del iPhone al incorporar widgets y actividades en vivo directamente en la pantalla del vehículo. Inicialmente se añadió una disposición con dos filas de widgets y con iOS 26.2 se amplió a tres filas, lo que permite tener a la vista mucha más información sin necesidad de abrir cada aplicación por separado.
Estos elementos muestran datos en tiempo real de apps como recordatorios, calendario, tareas o incluso servicios deportivos. Quien use Apple Sports, por ejemplo, puede ver resultados, marcadores y actualizaciones de sus equipos favoritos directamente en el panel del coche. Para los conductores europeos que siguen ligas nacionales o competiciones internacionales, esta función añade un plus de comodidad sin tener que mirar el móvil.
A nivel estético, CarPlay adopta el nuevo lenguaje visual Liquid Glass, presente también en el iPhone. Los iconos, fondos y transiciones ganan en brillo y efecto de profundidad, acercándose mucho a lo que se ve en el propio teléfono. No todos los usuarios son fans de este estilo, pero Apple ha introducido controles para ajustar reflejos y contrastes, de forma que la información siga siendo legible y no distraiga al volante. Además, es posible personalizar cómo se muestran los iconos, con opciones más transparentes o con color tanto en modo claro como oscuro.
Notificaciones menos invasivas y mejor gestión de llamadas y mensajes…

Otro cambio relevante en el CarPlay clásico es la forma en que se muestran las notificaciones. Ahora, las alertas aparecen en un formato más compacto en la parte superior de la pantalla, de manera que no tapan por completo el mapa, la música u otras aplicaciones en uso. Esto reduce las interrupciones y hace que la experiencia de conducción sea algo más fluida.
Las llamadas también se benefician de los filtros de iOS 26, que ayudan a bloquear contactos no deseados o posibles llamadas de spam. Lo mismo ocurre con la app Mensajes de Apple, que incorpora el filtro de mensajes no solicitados y permite responder con reacciones, igual que en el iPhone. Para el usuario europeo medio, acostumbrado a recibir notificaciones constantes, este tipo de cambios puede parecer menor, pero en el día a día contribuye a que CarPlay resulte menos intrusivo.
CarPlay Ultra como siguiente etapa: dudas, expectativas y coches que ya lo usan…
CarPlay Ultra se perfila como el siguiente paso en la evolución del coche conectado impulsado por Apple, aunque todavía existen dudas sobre su llegada a vehículos ya en circulación. La posible compatibilidad dependerá del hardware disponible y de la voluntad de cada fabricante para ofrecer actualizaciones. Este escenario genera incertidumbre entre usuarios interesados en integrar el iPhone como centro de control del automóvil. Aun así, la expectativa alrededor del sistema multimedia para coches es alta, especialmente entre quienes priorizan conectividad avanzada y sincronización total con su ecosistema digital.
A pesar de las reticencias de algunas marcas, otras parecen dispuestas a apostar por esta tecnología. Hyundai, Kia y Genesis se perfilan como los primeros fabricantes de gran volumen en mostrar el funcionamiento real de Apple CarPlay Ultra en modelos accesibles y no solo en vehículos premium. La forma en que se implemente en gamas populares será clave para determinar su aceptación dentro del mercado europeo de automóviles. Si logra integrarse de manera fluida y útil, podría consolidarse como un elemento decisivo dentro de la experiencia de conducción digital para millones de usuarios.
Frente a esta propuesta, muchos conductores continuarán optando por alternativas como Android Auto, que avanza en la integración de inteligencia artificial y asistentes inteligentes. El movimiento de Apple obliga a los fabricantes a definir su estrategia tecnológica, ya sea adoptando plataformas externas o reforzando sistemas propios. Con su posible llegada masiva en 2026, el panorama del infoentretenimiento en coches se presenta dinámico, con el iPhone aspirando a dominar el salpicadero mientras la industria decide cuánto control ceder dentro del ecosistema digital del automóvil.
Fuente – Apple
Imágenes | Apple