La decisión de Bruselas de retirar los aranceles adicionales al Cupra Tavascan supone un respiro considerable para Seat S.A., en plena transición hacia el coche elĆ©ctrico. El SUV elĆ©ctrico, diseƱado y desarrollado en Europa pero producido en China, habĆa quedado atrapado en la ofensiva comercial de la Unión Europea contra los vehĆculos elĆ©ctricos fabricados en el gigante asiĆ”tico.
Tras meses de negociaciones, la Comisión Europea ha aceptado sustituir el recargo del 20,7% por un sistema de precio mĆnimo y cupos de importación, lo que rebaja de golpe la carga fiscal que soportaba el modelo. Para una marca que reconoce que estaba vendiendo este coche a pĆ©rdidas y que veĆa cómo se resentĆan sus cuentas, la medida supone un autĆ©ntico balón de oxĆgeno.
Del castigo arancelario a una excepción con condicionesā¦
El Cupra Tavascan se habĆa convertido en un caso atĆpico en la gama de la marca. Es el Ćŗnico modelo de Cupra fabricado en China, concretamente en la región de Anhui, a travĆ©s de una filial mayoritariamente controlada por el Grupo Volkswagen. Aunque el proyecto se concibió como un producto europeo, el hecho de ensamblarse en territorio chino lo colocó de lleno en el punto de mira de la investigación comunitaria sobre subvenciones estatales a los coches elĆ©ctricos procedentes de China.
Como consecuencia, el Tavascan pasó a soportar un gravamen combinado del 30,7% de impuestos a la importación: el 10% del arancel aduanero comĆŗn que se aplica a todo vehĆculo procedente de fuera de la UE, mĆ”s un 20,7% adicional especĆfico ligado a la investigación por ayudas pĆŗblicas. Esta carga extra ha tenido un impacto directo en la rentabilidad del modelo y en el conjunto de las cuentas de Seat S.A. y del propio Grupo Volkswagen.
Durante este periodo, la compaƱĆa ha llegado a vender cada Cupra Tavascan a pĆ©rdidas, pese a su posicionamiento como SUV elĆ©ctrico de diseƱo distintivo, interior espacioso y un nivel de eficiencia que, en pruebas independientes, ha demostrado ser competitivo. A escala global, las ventas rondan las 36.000 unidades, de las que apenas 1.253 se han matriculado en EspaƱa, unas cifras modestas para un producto que aspira a ser un pilar de la ofensiva elĆ©ctrica de Cupra.
Un Ā«undertakingĀ» para esquivar el recargo del 20,7%ā¦
La salida a este callejón sin una aparente salida ha llegado mediante la figura del conocido como «undertaking», el compromiso voluntario que permite a un fabricante librarse de parte de los derechos compensatorios a cambio de aceptar condiciones comerciales estrictamente supervisadas por la Comisión Europea. Bruselas ha dado luz verde a la propuesta presentada por Seat y el Grupo Volkswagen, con efectos desde el 11 de febrero de 2026.
Este mecanismo sustituye el arancel adicional del 20,7% por un precio mĆnimo de importación para cada versión del modelo y por un cupo mĆ”ximo anual de unidades que pueden acceder al mercado comunitario bajo ese rĆ©gimen especial. La lógica es clara: elevar el precio de venta hasta un nivel equivalente al impacto del recargo eliminado y limitar volĆŗmenes de manera que la llegada de estos vehĆculos no suponga un daƱo apreciable para la industria automovilĆstica de la UE.
Bruselas se reserva la posibilidad de revocar el acuerdo y reclamar de forma retroactiva los aranceles si detecta incumplimientos en los precios o en los volĆŗmenes. Es decir, el alivio para Seat va acompaƱado de un seguimiento estrecho y permanente por parte de la Comisión, que no quiere dar la sensación de que abre la mano sin garantĆas.
Precio mĆnimo y cupos: cómo funcionarĆ” el nuevo marcoā¦
Aunque los detalles del pacto se han mantenido bajo confidencialidad, ha trascendido la arquitectura bĆ”sica: cada configuración del Cupra Tavascan tendrĆ” un precio mĆnimo de exportación hacia la UE, acordado entre la Comisión y el fabricante. El precio de estas versiones se ha fijado tras una investigación comunitaria que concluye que el nivel propuesto Ā«no serĆ” perjudicial para la industria de la Unión EuropeaĀ» en este caso concreto.
Junto a esa referencia de precios, se establece una cuota anual de unidades que pueden importarse bajo este esquema. Dado que el Tavascan es actualmente el modelo mÔs grande y caro de la gama Cupra, las fuentes comunitarias consideran que el riesgo de inundar el mercado europeo con grandes volúmenes es limitado. De hecho, las cifras de venta hasta ahora confirman que se mueve en un nicho relativamente acotado.
En España, el Cupra Tavascan parte actualmente de unos 45.420 euros de precio de venta al público, si bien estÔ por ver cómo se traducirÔ el nuevo mecanismo en la tarifa final. Seat ha insistido en que, incluso durante la vigencia de los aranceles adicionales, no trasladó el sobrecoste al cliente final, lo que explica en buena medida por qué el modelo se ha estado comercializando con mÔrgenes negativos.
Impacto en las cuentas de Seat S.A., y en su estrategia elĆ©ctricaā¦

La presión de estos aranceles se ha dejado notar con fuerza en los resultados del grupo. En los tres primeros trimestres de 2025, Seat registró un beneficio operativo de apenas 16 millones de euros, un desplome de alrededor del 96% respecto al mismo periodo del aƱo anterior. Buena parte de esa caĆda se atribuye al coste de importar un modelo estratĆ©gico como el Tavascan con un gravamen total del 30,7%.
Fuentes internas de la compaƱĆa han llegado a cifrar el impacto del Cupra Tavascan en mĆ”s de 100 millones de euros en las cuentas anuales, entre aranceles, menores mĆ”rgenes y ajustes comerciales. En este contexto, la retirada del recargo adicional representa un elemento clave para recomponer la rentabilidad del modelo y aliviar la cuenta de resultados en un momento en el que la marca estĆ” inmersa en una fuerte inversión en electrificación.
Desde Seat y Cupra se subraya que el Tavascan es, en realidad, Ā«un proyecto europeoĀ» diseƱado y desarrollado en Europa y fabricado en China mediante una empresa participada mayoritariamente por el Grupo Volkswagen. Para la compaƱĆa, este argumento refuerza la idea de que no se trata de un producto puramente chino que llegue a la UE apalancado en subsidios masivos, sino de un vehĆculo fruto de una estrategia industrial conjunta.
Reacciones internas: alivio, pero tambiĆ©n crĆticasā¦

La noticia ha sido recibida con gran alivio en la cúpula de Seat S.A., que llevaba meses alertando de que los aranceles adicionales estaban lastrando la rentabilidad del modelo y comprometiendo la apuesta por producirlo en China. La retirada del recargo abre la puerta a encarar 2026 con una perspectiva mÔs optimista y con margen para centrar esfuerzos en próximos lanzamientos, como el esperado Cupra Raval.
Sin embargo, no todas las voces dentro de la compaƱĆa se muestran satisfechas con el camino recorrido. El sindicato CCOO ha valorado positivamente la decisión de Bruselas, aunque ha reiterado sus crĆticas a la estrategia de fabricar el Tavascan en China. Consideran que esa decisión Ā«se ha demostrado un desastreĀ» por el coste que ha supuesto para los beneficios de la empresa y, por extensión, para la paga de beneficios de la plantilla.
En cualquier caso, el nuevo marco reduce la presión inmediata sobre los nĆŗmeros de Seat y le permite encarar con algo mĆ”s de tranquilidad una etapa marcada por la competencia global en el vehĆculo elĆ©ctrico, la adaptación de sus plantas en EspaƱa y la necesidad de mantener el empleo y las inversiones en un entorno inestable.
Contexto europeo: aranceles, subsidios y competencia chinaā¦

El caso del Cupra Tavascan se enmarca en una estrategia mĆ”s amplia de la Unión Europea para contener el impacto de las subvenciones chinas al vehĆculo elĆ©ctrico. Desde octubre del aƱo 2024, Bruselas aplica aranceles que pueden alcanzar hasta el 35,3% a determinados coches elĆ©ctricos fabricados en China, tras concluir que se beneficiaban de un apoyo pĆŗblico considerado desleal frente a los productores europeos.
EspaƱa, segundo productor de automóviles de la Unión, se ve especialmente expuesta a estos movimientos. La llegada de nuevos actores asiĆ”ticos con precios agresivos coincide con un momento en el que la demanda de coches elĆ©ctricos en Europa avanza mĆ”s lenta de lo previsto, lo que complica la amortización de las inversiones en nuevas plataformas, baterĆas y adaptación de fĆ”bricas.
En una reciente mesa redonda organizada en el marco de la iniciativa āFuture: Fast Forwardā, los mĆ”ximos responsables de empresas como Seat y Cupra, Gestamp, Iberdrola EnergĆa EspaƱa y Powerco EspaƱa reclamaron a Bruselas un marco regulatorio mĆ”s claro y predecible que proteja la competitividad del coche elĆ©ctrico europeo sin cerrar el mercado. La frase de uno de los ejecutivos resumĆa bien el sentir del sector: Ā«tenemos que competir con las mismas armas que todo el mundoĀ».
Un precedente en la polĆtica comercial de la Unión Europeaā¦

MĆ”s allĆ” de su impacto inmediato en las cuentas de Seat, el acuerdo sobre el Tavascan se interpreta en el sector como uno de los primeros precedentes tangibles de un giro en la polĆtica comercial europea. Bruselas ya no se limita a subir o bajar los aranceles, sino que empieza a explorar fórmulas quirĆŗrgicas basadas en precios mĆnimos y compromisos verificables por parte de los fabricantes.
Esta aproximación intermedia busca un equilibrio complejo: por un lado, proteger a la industria europea del efecto de los subsidios forÔneos; por otro, evitar que un endurecimiento brusco de las condiciones de acceso encarezca en exceso la transición hacia la movilidad electrificada para los consumidores. En el caso del Tavascan, Bruselas ha aceptado que el precio pactado y el volumen limitado no representan una amenaza grave para los productores comunitarios.
Fuentes comunitarias apuntan a que el acuerdo ha sido aceptado tanto por la filial de Volkswagen en Anhui, responsable de la producción en China, como por la planta de Seat en Martorell, que se mantiene como eje de la estructura industrial de la marca en Europa. AdemÔs, el fabricante se ha comprometido a invertir en proyectos relevantes de coche eléctrico dentro de la UE, con hitos definidos alineados con la estrategia industrial y climÔtica comunitaria.
Posibles extensiones a otros fabricantes y modelosā¦

La impresión general en el sector es que lo ocurrido con el Cupra Tavascan puede ser solo el primer paso hacia acuerdos similares para otros modelos, incluidos los de marcas de origen totalmente chino. Siempre que se cumplan ciertas condiciones āprecio mĆnimo, cupos controlados, compromisos de inversiónā, Bruselas parece dispuesta a estudiar caso por caso.
Esto abre una puerta para que otros fabricantes con producción en China negocien exenciones parciales de los aranceles mĆ”s duros, a cambio de someterse a una supervisión continua. De consolidarse este enfoque, la polĆtica comercial de la Unión Europea en el Ć”mbito del vehĆculo elĆ©ctrico podrĆa avanzar hacia un modelo mĆ”s flexible, pero tambiĆ©n mĆ”s complejo de gestionar.
Para la industria europea, y en particular para la espaƱola, este tipo de acuerdos pueden convertirse en una herramienta adicional para equilibrar la competencia sin renunciar por completo a la colaboración industrial con China, que sigue siendo un actor clave en la cadena de valor de las baterĆas y muchos componentes del coche elĆ©ctrico. Iniciativas europeas como la mencionada muestran la vĆa de cooperación posible.



