En pleno giro de la industria hacia el coche eléctrico, Mazda sigue empeñada en que haya sitio para un deportivo con motor rotativo. La idea de un nuevo coupé de la saga RX lleva años rondando los pasillos de Hiroshima y, lejos de apagarse, continúa muy presente tanto en Japón como en las oficinas europeas de la marca.
Las distintas entrevistas con responsables de producto, ingeniería y diseño dibujan un mensaje común: el motor Wankel no ha muerto para Mazda y podría volver en un deportivo de calle. Sin embargo, el proyecto está atado de pies y manos por la rentabilidad y por unas normativas de emisiones, especialmente en Europa, que obligan a replantear el papel del motor rotativo dentro del sistema de propulsión.
Un vínculo histórico entre Mazda y el motor Wankel…

Ningún otro fabricante ha apostado tanto por el motor rotativo como Mazda. Desde los años sesenta, con el Cosmo Sport 110 S, hasta los posteriores RX-7 y RX-8, la firma japonesa convirtió esta mecánica en su seña de identidad, incluso llevándola a la victoria en competiciones tan exigentes como las 24 Horas de Le Mans. Esa trayectoria explica por qué, dentro de la casa, el Wankel se percibe casi como una cuestión de orgullo.
Directivos y técnicos repiten que la idea de un Mazda deportivo con motor rotativo no está guardada en un cajón polvoriento. Más bien al contrario: en Hiroshima existe un equipo dedicado en exclusiva al desarrollo del rotativo desde 2024, con el encargo de adaptarlo a los requisitos de emisiones y consumo que rigen en los principales mercados internacionales.
Iconic SP: el prototipo que avivó el sueño rotativo…

El punto de inflexión más reciente llegó en 2023 con la presentación del Mazda Iconic SP Concept, un deportivo compacto de líneas muy cercanas al último RX-7. Su carrocería rondaba los 4,18 metros de largo, con una batalla de 2.590 mm y un peso de unos 1.450 kg, dimensiones que lo situaban por encima del actual MX-5, tanto en tamaño como en planteamiento.
Lo más llamativo del Iconic SP no era solo su estética, sino su corazón: un sistema híbrido en el que un motor rotativo actuaba como generador para alimentar unos propulsores eléctricos de 272 kW (unos 370 CV) encargados de mover las ruedas. Es decir, se trataba de un esquema en serie, similar al del MX-30 R-EV, en el que el Wankel no impulsaba directamente el eje, sino que se limitaba a producir energía.
Cuando Mazda lo mostró por primera vez, desde la propia marca se dejó claro que no era un simple prototipo de salón sin mayor recorrido. El entonces jefe de diseño, Masashi Nakayama, llegó a afirmar que el Iconic SP se había concebido con la intención real de convertirlo en un modelo de producción «en un futuro no muy lejano», lo que disparó las expectativas de ver un nuevo RX en la calle.
Vision X-Coupe: un laboratorio para el rotativo híbrido…

La apuesta se reforzó con otro prototipo, el Vision X-Coupe, presentado posteriormente como escaparate de una configuración todavía más ambiciosa. En este caso, Mazda planteaba un sistema híbrido enchufable con motor rotativo turbo y apoyo eléctrico, capaz de rondar los 510 CV. La idea era explorar un rotativo más integrado en la cadena de tracción, apuntando directamente a un uso deportivo de altas prestaciones.
Este concept servía para lanzar un mensaje muy concreto: el trabajo técnico sobre el motor rotativo continúa a alto nivel y va más allá de su papel como mero generador de energía. Además, permitía medir la reacción del mercado europeo ante la posibilidad de un deportivo híbrido enchufable de la marca, posicionado por encima del MX-5.
El MX-30 R-EV y la prueba del rotativo como extensor…

La primera reaparición real del Wankel en la gama reciente vino con el Mazda MX-30 R-EV, comercializado en Europa como una variante de autonomía extendida. En él, el motor rotativo servía únicamente como generador para recargar la batería que alimentaba un motor eléctrico de 170 CV. No era el deportivo que muchos aficionados esperaban, pero sí suponía un ensayo práctico de la tecnología rotativa en el contexto de la electrificación.
El experimento se vio reforzado por el hecho de que esta solución de extensor de autonomía encaja con los resquicios que deja la regulación europea tras 2035. La Unión Europea ha abierto una pequeña puerta para vehículos que, siendo principalmente eléctricos, puedan recurrir a un motor de combustión —como un rotativo alimentado con gasolina o combustibles neutros en CO₂— para recargar sus baterías, siempre que cumplan estrictos límites de emisiones.
Relación con el MX-5 y posicionamiento en la gama…

Otro punto clave es el lugar que ocuparía un hipotético RX dentro de la oferta europea. Los responsables de la marca insisten en que el MX-5 seguirá siendo el pilar básico de su gama deportiva, un roadster ligero y relativamente asequible que representa la esencia del «coche para todos» que Mazda quiere mantener.
Por encima de él se situaría un coupé rotativo como modelo de nicho y precio más alto, concebido como buque insignia tecnológico y emocional. Ese coche, si llegara a producirse, no solo tendría que cumplir con las expectativas de los fans de la saga RX, sino también justificar su existencia frente a rivales europeos consolidados en el terreno de los deportivos de gama media y alta.
Cómo debería ser un Mazda deportivo con motor rotativo…

Los ingenieros europeos tienen muy claro que la configuración del MX-30 R-EV, con el rotativo como simple generador, no es la adecuada para un deportivo. Tal y como explica Schultze, los conductores que valoran un motor de este tipo «quieren sentir directamente su potencia, no solo escucharlo» mientras un motor eléctrico hace el trabajo. Por eso, de cara a un futuro RX, se apunta más bien a un esquema híbrido en paralelo o de corte más prestacional, en el que el motor rotativo participe activamente en el impulso de las ruedas junto a uno o varios motores eléctricos.
Esta solución permitiría aprovechar el carácter del motor Wankel y, al mismo tiempo, beneficiarse del par instantáneo y el apoyo en emisiones que aporta la electrificación. Además, los responsables técnicos recalcan que un sistema de propulsión híbrido con rotativo puede ser altamente eficiente, sobre todo si se combina con combustibles neutros en CO₂. En ese escenario, Mazda podría defender que su deportivo es compatible con los objetivos de sostenibilidad, reduciendo la sensación de estar yendo a contracorriente en un mercado dominado por los eléctricos puros.
Mazda y el motor rotativo: regresa el deportivo híbrido a Europa…

Mazda refuerza su presencia en el mercado europeo mediante el despliegue de modelos eléctricos como el Mazda 6e, desarrollados junto a Changan. Pese a priorizar los segmentos de gran volumen, la marca japonesa mantiene su firme compromiso con el desarrollo de un deportivo pasional que emocione a los conductores. La intención de los directivos es lanzar un buque insignia inspirado en el legendario RX-7 que conviva con el MX-5, satisfaciendo así la demanda de los entusiastas que buscan un coche prestacional con el ADN clásico de la firma.
El principal desafío para este lanzamiento radica en superar las estrictas normativas de emisiones impuestas por la Unión Europea. Aunque la tecnología es viable, los ingenieros admiten que adaptar el motor rotativo Wankel a los estándares medioambientales actuales es una tarea compleja debido a su consumo histórico. Por ello, la marca trabaja en soluciones innovadoras que permitan cumplir con los requisitos de Bruselas, garantizando que su nueva mecánica sea sostenible y eficiente en el actual contexto de transición energética hacia la movilidad eléctrica total.
La estrategia definitiva para el renacimiento de este icono pasa por la implementación de arquitecturas híbridas avanzadas y el uso de combustibles renovables. Mazda planea utilizar el propulsor rotativo como parte de un sistema de hibridación enchufable, permitiendo homologaciones favorables y un uso diario en modo eléctrico. De este modo, la compañía busca exprimir las excepciones legales de la normativa de 2035, asegurando que su tecnología Wankel regrese al asfalto convertida en un referente de eficiencia y rendimiento deportivo dentro del competitivo mercado del automóvil.
El futuro del motor rotativo frente a la rentabilidad…

El entusiasmo interno por revivir el legado deportivo de Mazda se enfrenta a la estricta necesidad de generar ingresos sostenibles. Directivos de la marca subrayan que, aunque el MX-5 es el corazón de su gama, cualquier nuevo coche deportivo debe justificarse con cifras de ventas sólidas y beneficios claros. El verdadero desafío para el departamento de I+D no es crear un superdeportivo inalcanzable, sino desarrollar un modelo con tecnología Wankel que sea accesible para el público general, manteniendo la esencia de la firma sin elevar los costes de producción a niveles prohibitivos.
La exposición de prototipos como el Iconic SP sirve como un termómetro estratégico para medir el interés real de los consumidores antes de realizar grandes inversiones. En el mercado europeo, la marca analiza con lupa la respuesta del cliente, quien es especialmente sensible a las restricciones de emisiones y al precio final del vehículo híbrido. Mediante alianzas con socios como Toyota y Changan, Mazda asegura una base financiera robusta en segmentos de volumen, lo que podría permitir en el futuro asumir el riesgo de lanzar un modelo de nicho que recupere su icónico rendimiento rotativo.
El sueño de un deportivo de Hiroshima sigue vigente, condicionado siempre por la viabilidad económica y el cumplimiento de las leyes medioambientales. Actualmente se exploran configuraciones mecánicas que hagan al motor rotativo compatible con la Europa de las cero emisiones, utilizándolo como parte de un sistema de movilidad sostenible. Si la pasión de los ingenieros y la demanda del mercado logran alinearse, las carreteras europeas volverán a presenciar el rugido de un motor único. La marca no ha descartado el proyecto, pero cada paso se mide con precisión para garantizar un éxito comercial duradero.