La nueva ofensiva comercial de Washington, con un arancel global del 10% a prĆ”cticamente todas las importaciones, ha reabierto el debate sobre hasta dónde puede estirarse el poder económico de la Casa Blanca. La decisión, impulsada por Donald Trump tras un serio varapalo del Tribunal Supremo estadounidense, llega en un momento delicado para el comercio internacional y genera especial inquietud en Europa y EspaƱa, socios estrechos de Estados Unidos que ahora se ven atrapados en una maraƱa jurĆdica y arancelaria difĆcil de desentraƱar.
Lejos de rebajar tensiones, la reacción del presidente ha aƱadido mĆ”s ruido a un escenario ya enrevesado. El Supremo declaró inconstitucionales buena parte de los aranceles recĆprocos aprobados al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), y Trump ha respondido con una jugada de sustitución: un recargo general del 10% durante 150 dĆas, apoyado esta vez en otra norma, la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, nunca utilizada hasta ahora con este alcance.
Del revolcón del Supremo al nuevo arancel globalā¦

El giro se desencadenó cuando el Supremo, por seis votos contra tres, concluyó que la Casa Blanca habĆa ido demasiado lejos al usar la IEEPA para instaurar un sistema de gravĆ”menes prĆ”cticamente universal. El tribunal consideró que esa legislación, pensada para situaciones de emergencia nacional, no permitĆa transformar de arriba abajo la polĆtica arancelaria sin pasar por el Congreso, lo que suponĆa invadir competencias legislativas.
La sentencia dejó en el aire buena parte de la arquitectura comercial que Trump habĆa levantado en los Ćŗltimos aƱos. Quedaron sin cobertura legal los aranceles recĆprocos a decenas de paĆses, incluidos aliados tradicionales, asĆ como aumentos especĆficos sobre socios como MĆ©xico, CanadĆ”, Brasil o India que se habĆan justificado vinculĆ”ndolos al trĆ”fico de fentanilo o a represalias polĆticas. AdemĆ”s, surgió de inmediato una duda espinosa: quĆ© ocurre con los miles de millones de dólares ya recaudados bajo un esquema ahora declarado ilegal, algo que el propio tribunal no terminó de aclarar.
Lejos de asumir la derrota, Trump decidió presentar la resolución como una especie de oportunidad para āaclararā las reglas del juego. En una comparecencia especialmente tensa desde la Casa Blanca, cargó duramente contra los magistrados que votaron en su contra, a quienes acusó de dejarse influir por āintereses extranjerosā y calificó de āvergüenza para el paĆsā. Al mismo tiempo, anunció que firmarĆa de inmediato una nueva orden ejecutiva para implantar un arancel global del 10% al margen de la IEEPA.
La apuesta por la Sección 122 y las exenciones: un arma potente pero con caducidadā¦

La base legal de este nuevo arancel es la Sección 122, una norma que permite imponer recargos por el dĆ©ficit en la balanza de pagos. Esta herramienta fija un lĆmite del 15% durante 150 dĆas antes de requerir el aval del Congreso. Desde el 24 de febrero, la aduana de Estados Unidos aplica este gravamen del 10% de forma transversal a las mercancĆas importadas. Aunque se plantean fórmulas para prorrogar la medida, los analistas advierten que forzar este mecanismo legal podrĆa generar un conflicto de poderes sin precedentes, afectando directamente a la estabilidad del comercio internacional y la seguridad jurĆdica de las empresas.
A pesar de su alcance global, existen exenciones fiscales para sectores estratĆ©gicos como la agricultura, medicamentos y minerales crĆticos. Sin embargo, la falta de precisión en los códigos arancelarios genera incertidumbre para las empresas exportadoras. La ambigüedad en las definiciones otorga un margen interpretativo a las autoridades, dificultando el cĆ”lculo de costes operativos en las cadenas de suministro. Para los operadores logĆsticos, identificar quĆ© bienes estĆ”n libres del impuesto es una prioridad absoluta para garantizar la viabilidad de sus envĆos y evitar pĆ©rdidas económicas derivadas de este nuevo entorno regulatorio tan complejo y volĆ”til.
Por otro lado, el mantenimiento de aranceles para envĆos de bajo valor bajo la regla de minimis golpea duramente al sector del comercio electrónico. Al eliminarse la exención para paquetes pequeƱos, las plataformas de venta online pierden competitividad frente a los productores locales. Este escenario obliga a los exportadores europeos a realizar un profundo anĆ”lisis de riesgos para decidir si mantienen sus rutas actuales o desvĆan sus inversiones hacia mercados mĆ”s estables. En definitiva, el encarecimiento de los productos impactarĆ” al consumidor final, alterando el equilibrio de los grandes actores digitales en el mercado de consumo global.
Idas y venidas entre el 10% y el 15%ā¦

La presentación del nuevo arancel ha venido acompaƱada de mensajes contradictorios que han desconcertado a todos los socios comerciales. En un primer anuncio desde el Despacho Oval, Trump fijó el recargo en un 10% global. Al dĆa siguiente, a travĆ©s de su red social Truth Social, aseguró que lo elevarĆa al 15%, el mĆ”ximo permitido por la Sección 122, alegando una ārevisión exhaustivaā de la decisión del Supremo y tachando el fallo de āridĆculoā y āextraordinariamente antiestadounidenseā.
Sin embargo, en la prĆ”ctica, la orden operativa enviada por la Oficina de Aduanas indica que, al menos por ahora, la tasa efectiva se mantiene en el 10%. La Casa Blanca trabaja en ajustes y posibles nuevas disposiciones, lo que deja la puerta abierta a que ese porcentaje pueda subir si el equipo presidencial encuentra la fórmula jurĆdica adecuada y logra capear la resistencia en el Capitolio.
Esta sucesión de anuncios y rectificaciones alimenta la percepción de una polĆtica arancelaria volĆ”til y difĆcil de predecir. Gobiernos, empresas y mercados se ven obligados a reaccionar casi en tiempo real a decisiones que cambian de matiz en cuestión de horas, lo que complica la planificación de inversiones y cadenas de suministro, especialmente en sectores donde los mĆ”rgenes son ajustados.
Alcance global: preocupación en la Unión Europea y posible choque en el Congreso de EEUUā¦

El nuevo esquema de la polĆtica comercial estadounidense marca un giro radical al aplicar un arancel del 10% a socios estratĆ©gicos como la Unión Europea. Bajo la Sección 122, paĆses con acuerdos previos verĆ”n cómo sus exportaciones se encarecen, perdiendo las preferencias negociadas en tratados históricos. Washington exige que sus aliados mantengan sus concesiones actuales, obligando a las empresas europeas a absorber este sobrecoste operativo. Esta medida convive con herramientas de seguridad nacional que permiten imponer gravĆ”menes adicionales al acero o al aluminio, elevando la incertidumbre en los mercados internacionales y tensionando las relaciones diplomĆ”ticas globales.
En Bruselas, la preocupación crece ante lo que consideran una erosión de la confianza mutua y una alteración unilateral de las reglas del comercio exterior. Aunque se analizan las exenciones, la percepción general es que Estados Unidos puede cambiar el tablero de juego en cualquier momento, afectando a sectores clave de la economĆa europea. Este escenario agrava la inestabilidad en las cadenas de suministro, obligando a los exportadores a buscar alternativas ante un posible proteccionismo prolongado. La respuesta comunitaria serĆ” determinante para definir el futuro de los intercambios transatlĆ”nticos y la estabilidad de las inversiones extranjeras en suelo norteamericano.
El futuro de este recargo arancelario depende ahora del Congreso, que deberĆ” pronunciarse tras el plazo inicial de 150 dĆas. Mientras los demócratas denuncian la medida como un impuesto indirecto al consumo, en el bando republicano conviven visiones proteccionistas con sectores que temen un aumento de la inflación y de los costes empresariales. El choque polĆtico en una cĆ”mara fragmentada promete ser intenso, especialmente ante la proximidad de citas electorales y la presión de los lobbies industriales. La resolución de este conflicto legislativo marcarĆ” el rumbo de la economĆa global y la capacidad de Estados Unidos para liderar el sistema comercial.
Impacto directo en EspaƱa: mĆ”s costes y mucha incertidumbreā¦

EspaƱa no queda al margen de este terremoto comercial. Al ser parte de la Unión Europea, los exportadores espaƱoles pasan a enfrentarse al recargo del 10% en una amplia gama de productos, salvo las categorĆas expresamente excluidas. Sectores con fuerte presencia en Estados Unidos ācomo la alimentación y bebidas, bienes industriales, componentes de automoción o determinados productos quĆmicosā se preparan para asumir mayores costes de entrada en su principal mercado extracomunitario.
El ministro de EconomĆa, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha reconocido que la nueva situación genera una āincertidumbre extraordinariaā para las compaƱĆas espaƱolas. En declaraciones radiofónicas, ha explicado que tras el derribo de los aranceles recĆprocos por parte del Supremo, alrededor del 60% de los productos espaƱoles vendidos en Estados Unidos quedarĆan en mejor posición respecto al escenario anterior, un 30% se mantendrĆa igual y un 10% estarĆa peor, con un arancel medio que rondarĆa el 12,6%, por debajo del 14,4% que se llegó a barajar con la arquitectura previa.
Con todo, el ministro admitió que el tablero se mueve casi a diario y que āse estĆ” cambiando la porterĆa en todo momentoā. El Gobierno asegura que mantiene una lĆnea de contacto constante con las empresas para ayudarles a navegar este contexto. El Icex ha proporcionado información especĆfica a mĆ”s de 1.600 firmas que exportan a Estados Unidos āes decir, prĆ”cticamente la totalidad de las que operan en ese mercadoā, con el objetivo de aclarar quĆ© productos quedan afectados, quĆ© exenciones podrĆan aplicarse y quĆ© alternativas logĆsticas o comerciales existen.
Empresas, tribunales y el debate sobre quiĆ©n debe pagar realmenteā¦

Mientras tanto, asociaciones empresariales y compaƱĆas de distintos paĆses se preparan para una posible oleada de litigios. Colectivos como āWe Pay the Tariffsā, que agrupa a centenares de negocios estadounidenses afectados por la primera ronda de aranceles, han aprovechado la sentencia del Supremo para exigir una devolución rĆ”pida y automĆ”tica de las cantidades indebidamente recaudadas bajo la IEEPA. Grandes cadenas, como Costco, ya acudieron a la justicia para pedir reembolsos antes incluso de este Ćŗltimo fallo, alegando que los gravĆ”menes estaban deteriorando su competitividad.
Trump, por su parte, ha admitido que el asunto de las devoluciones no estĆ” resuelto y que probablemente se convertirĆ” en un contencioso de larguĆsima duración en los tribunales. Al mismo tiempo, insiste en que el Supremo, lejos de recortarle poder, le habrĆa āotorgadoā mĆ”s herramientas al obligarle a recurrir a otras leyes como la Sección 232, la Sección 301 o la propia Sección 122, que podrĆan utilizarse de manera āmĆ”s fuerte y claraā para regular el comercio.
En el fondo, reaparece un debate recurrente: quiĆ©n paga realmente los aranceles. Los defensores de la lĆnea dura argumentan que los gravĆ”menes son una forma de castigar a paĆses que, a su juicio, āse han aprovechadoā de Estados Unidos durante los aƱos. Mientras que los crĆticos y buena parte de los economistas recuerdan que el coste suele trasladarse a importadores y consumidores vĆa precios mĆ”s altos. Las cifras respaldan que la recaudación aduanera se disparó en los Ćŗltimos aƱos, pero no han evitado que el dĆ©ficit comercial global estadounidense se mantenga en niveles muy elevados.
Un tablero en movimiento para el comercio con los Estados Unidosā¦

Con el nuevo arancel global del 10% ya en vigor, socios comerciales de todo el mundo se ven obligados a recalibrar estrategias. Para Europa y, en particular, para las empresas espaƱolas, el escenario es un rompecabezas en el que se mezclan tipos arancelarios, excepciones sectoriales, posibles nuevas investigaciones bajo la Sección 301 y la incógnita de quĆ© ocurrirĆ” cuando se agote el plazo de 150 dĆas. A falta de certezas, gobiernos y compaƱĆas intentan ganar tiempo, ajustar contratos y diversificar mercados mientras esperan a ver si el pulso entre la Casa Blanca, el Supremo y el Congreso permite estabilizar, aunque sea temporalmente, las reglas del juego comercial con Estados Unidos.
