La fábrica de Ford Almussafes atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia, con una producción hundida, una sola línea de montaje activa y miles de trabajadores pendientes de decisiones que se toman lejos de Valencia. Tras años de recortes de modelos y ajustes de plantilla, el futuro de la planta se ha convertido en un asunto clave para la industria del automóvil española y para el tejido de proveedores de la Comunitat Valenciana.
En este contexto, la visita del presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, se ha cargado de simbolismo. Sindicatos, administración valenciana y empresas auxiliares esperan que su presencia sirva para aclarar el calendario del prometido modelo multienergía para 2027 y para concretar inversiones, mientras sobre la mesa sigue abierta otra opción estratégica: que la factoría fabrique el utilitario eléctrico Geely EX2/E2 como vía para ganar carga de trabajo adicional.
De récord histórico a mínimos en menos de una década…

La factoría de Ford en Almussafes atraviesa una crisis histórica tras perder el volumen que la situó en la cima del sector. En 2024, la planta alcanzó un máximo de 449.000 unidades, pero desde entonces la producción de este fabricante de coches ha sufrido un desplome imparable. La salida de modelos emblemáticos como el Mondeo o la Transit Connect ha dejado las líneas de montaje bajo mínimos, vaciando una capacidad productiva que antes era referente en toda Europa. Esta situación refleja la inestabilidad actual que afronta la industria del automóvil en España.
El declive se agudizó tras la desaparición escalonada de vehículos clave, dejando al Ford Kuga como único superviviente de la gama valenciana. En 2024, la producción cerró con apenas 120.127 unidades, una cifra que cayó dramáticamente hasta los 98.500 coches en 2025. Estos datos sitúan a la planta en niveles de actividad inéditos desde su inauguración en 1976. Para los trabajadores de la planta de Almussafes, esta pérdida de carga de trabajo supone un desafío crítico que pone en duda la viabilidad de las instalaciones a corto plazo.
La trayectoria reciente ilustra un giro radical en la estrategia de la multinacional, marcada por el fin de ciclos expansivos anteriores. Aunque el traslado de modelos desde Bélgica alivió la situación temporalmente, la realidad actual muestra una factoría que produce menos de la cuarta parte de su récord histórico. Esta drástica reducción de volumen impacta directamente en el empleo y en toda la red de proveedores de la región. El futuro de la producción de vehículos en Valencia depende ahora de nuevas inversiones que logren revertir una tendencia negativa sin precedentes.
El Kuga aguanta la planta, pero solo no basta…

La estructura industrial actual de Almussafes es casi monomodelo. En estos momentos, el único vehículo que sale de sus líneas es el Ford Kuga, que concentra el 100 % de la producción. Hace apenas unos años, la situación era muy distinta: en 2022 la fábrica trabajaba con unos 1.400 vehículos diarios, con 887 Kuga, 405 Transit Connect, 72 S-Max y 36 Galaxy. Aquel reparto mostraba una factoría diversificada y con un flujo de trabajo más equilibrado.
Hoy, la imagen poco tiene que ver con aquella. Un solo modelo, paradas recurrentes y la plantilla sometida a un calendario de ERTE configuran el día a día de la planta. Durante este ejercicio, la producción de vehículos se detiene habitualmente los lunes como parte del ERTE Red, y en el calendario ya figuran jornadas adicionales de inactividad: en mayo, por ejemplo, están programados ocho días de parada en vehículos y dos en motores, mientras que en abril también se han ido encadenando lunes sin actividad.
Esta situación ha convertido a Ford Almussafes en una de las fábricas que más volumen ha perdido en España en los últimos años, solo por detrás de casos extremos como el cierre de Nissan en Barcelona o la reducción de modelos en las plantas de Stellantis en Madrid y Zaragoza. En un contexto en el que España ha visto desaparecer una docena de modelos en cinco años, la planta valenciana se ha convertido en un símbolo de la fragilidad del sector.
ERTE Red hasta 2027: colchón temporal ante un horizonte incierto…

El ERTE Red pactado hasta 2027 actúa como un escudo vital para la plantilla, permitiendo mantener el empleo mediante formación y rotaciones mientras la actividad fabril se desploma. Este mecanismo garantiza que los trabajadores perciban casi la totalidad de su salario sin agotar prestaciones, otorgando un margen temporal crítico a la gerencia. Sin embargo, la caducidad de esta ayuda estatal en 2027 genera una presión extrema sobre la viabilidad de la industria del automóvil en Valencia, exigiendo soluciones urgentes antes de que la protección pública desaparezca definitivamente.
La preocupación radica en las previsiones para 2027, donde el volumen del Ford Kuga podría caer hasta las 70.000 unidades, una cifra insuficiente para sostener la estructura actual. Esta realidad contrasta con la ambición de fabricar un nuevo vehículo multienergía que devuelva la carga de trabajo perdida tras años de recortes continuados. El futuro de la planta de Almussafes depende ahora de confirmar modelos con volúmenes reales que justifiquen la permanencia del ecosistema industrial y eviten una deslocalización masiva de proveedores clave en la región.
En este equilibrio, la alianza con Geely y la adjudicación de nuevos proyectos son determinantes para transformar la factoría en un referente de movilidad sostenible. La visita de la cúpula directiva de Ford debe traducirse en inversiones concretas y fechas claras para recuperar la confianza de un sector que vive en vilo. Solo mediante una apuesta decidida por la electrificación y acuerdos internacionales sólidos, Almussafes podrá superar este periodo de incertidumbre y consolidarse como una pieza estratégica dentro del nuevo mapa de la tecnología automotriz europea.
El prometido modelo multienergía, entre retrasos y dudas…

Parte de la esperanza de la planta está depositada en el nuevo vehículo de pasajeros multienergía que Ford vinculó a Almussafes. En marzo de 2024, la compañía comunicó que asignaría a la factoría valenciana un nuevo modelo con distintas tecnologías de propulsión, mientras redefinía su estrategia de electrificación en Europa. Entonces se manejaba un objetivo de 300.000 unidades anuales, que posteriormente se revisó a la baja hasta las 200.000.
El anuncio se produjo después de que Almussafes se impusiera a la planta alemana de Saarlouis en la pugna por acoger la nueva plataforma de vehículos eléctricos de la firma en Europa. Sin embargo, a finales de aquel año Ford decidió aplazar cualquier inversión importante en electrificación en la planta valenciana debido a que las ventas de coches eléctricos en el continente no cumplían las expectativas iniciales.
Desde entonces, los trabajadores viven en una especie de limbo. La plantilla, que ronda los 4.100 empleados, espera desde hace dos años una “tabla de salvación” que confirme definitivamente el modelo, su volumen y el calendario de lanzamiento. El vehículo multienergía se anunció para 2027, pero la concatenación de ajustes, la reducción de inversión y la falta de concreción han alimentado la preocupación sobre posibles nuevos retrasos.
Ford ha reiterado en distintos comunicados que Almussafes seguirá desempeñando un papel fundamental en su cartera de vehículos de pasajeros en Europa. La dirección europea insiste en que la factoría forma parte del plan de futuro de la marca en el continente, aunque hasta ahora esos mensajes no se han traducido en anuncios firmes sobre modelos y fechas.
Un cambio en el organigrama que acerca las decisiones a la sede central…

Ford ha impulsado cambios que vinculan la toma de decisiones directamente con la sede central, diluyendo el peso de la división europea tradicional. Bajo este nuevo esquema, los responsables de fabricación reportarán a Bryce Currie, mientras que perfiles clave informarán a Jim Baumbick. Esta reorganización se interpreta como una oportunidad para la planta de Almussafes, al situar su viabilidad en el radar directo de la cúpula industrial global. El respaldo público a la gestión local refuerza la confianza en la competitividad de la factoría valenciana ante los próximos retos del sector.
La visita de Jim Baumbick el 23 de abril genera una enorme expectación entre los trabajadores, quienes ven este encuentro como un posible punto de inflexión. El presidente de Ford Europa se reunirá con el Comité de Empresa para abordar temas críticos como la adjudicación del nuevo vehículo multienergía y las inversiones necesarias para modernizar las líneas de montaje. Aunque la compañía califica el viaje como una estancia rutinaria, la plantilla espera concreción sobre la carga de trabajo futura, especialmente tras años de ajustes y una reducción drástica en el volumen de fabricación de automóviles.
El secretismo rodea una reunión donde se definirán las previsiones estratégicas para los próximos años en la región. La memoria del desencanto sufrido en 2025 obliga a los sindicatos y al clúster de proveedores a mantener la cautela sobre posibles anuncios oficiales. Ford debe decidir ahora si apuesta decididamente por la tecnología automotriz en Valencia o si mantiene la incertidumbre sobre el modelo de negocio. En un entorno global tan exigente, la claridad en las inversiones pendientes será determinante para asegurar el futuro de este referente industrial y garantizar la estabilidad del empleo cualificado.
Geely EX2/E2: opción china para reforzar la carga de trabajo…

La posible alianza entre Ford y la multinacional china Geely abre una vía de esperanza para la planta de Almussafes. Las negociaciones se centran en la fabricación del Geely EX2, un utilitario eléctrico del segmento B que permitiría a la firma asiática esquivar los aranceles de la Unión Europea. Esta colaboración industrial aprovecharía la capacidad instalada y la experiencia de la red de proveedores locales, consolidando el empleo en Valencia mediante la producción de un modelo con gran potencial comercial en todo el mercado comunitario actual.
El Geely EX2 destaca por su enfoque práctico, midiendo 4,14 metros de largo y ofreciendo un maletero de 375 litros. Este coche eléctrico cuenta con una batería LFP de 39 kWh que proporciona una autonomía cercana a los 330 kilómetros bajo el ciclo WLTP. Con un motor de 116 CV y carga rápida en corriente continua, el vehículo se posiciona como un rival directo para los urbanos europeos más populares. Su llegada a las líneas de montaje valencianas supondría una inyección tecnológica vital para la supervivencia de la factoría.
Este movimiento estratégico se alinea con la tendencia de grupos asiáticos que buscan fabricar coches de bajas emisiones en suelo europeo para ganar competitividad. La integración de la plataforma GEA de Geely en las instalaciones de Ford Valencia transformaría el centro en un nodo clave de la movilidad sostenible. Si se confirma el acuerdo, Almussafes no solo recuperaría carga de trabajo, sino que se situaría a la vanguardia de la industria automotriz global, combinando la ingeniería de Lotus con la eficiencia productiva de la región española.
España como plataforma de producción para marcas chinas…

La posible llegada de Geely a Almussafes encaja con la estrategia del Gobierno español de atraer inversiones del automóvil eléctrico chino. Las autoridades consideran que la implantación de modelos asiáticos en fábricas nacionales es un elemento clave para garantizar la continuidad del sector y acelerar la transición a la movilidad eléctrica.
Ejemplos recientes muestran que este enfoque empieza a dar frutos. Leapmotor ha elegido la planta de Stellantis en Figueruelas (Zaragoza) para producir sus modelos destinados a Europa, con piezas de origen mayoritariamente local, alejándose del simple ensamblaje de kits importados. Otras marcas chinas como Omoda y Jaecoo han desembarcado en las antiguas instalaciones de Nissan Barcelona, consolidando una tendencia que puede reforzarse si se confirma el acuerdo entre Geely y Ford en Valencia.
España mantiene una tradición como plataforma competitiva y relativamente barata de producción dentro de Europa, lo que la convierte en un destino atractivo para marcas que buscan fabricar en el Viejo Continente y sortear los peajes arancelarios. Este contexto favorece que Almussafes, con décadas de experiencia y una plantilla especializada, se posicione como candidata sólida para nuevos proyectos industriales.
Fuente – Ford
Imágenes | Ford