Nissan ha puesto en marcha un amplio proceso de ajuste en su estructura europea que tendrá un impacto directo en España y en otros países del continente. La compañía japonesa prevé recortar alrededor de un 10% de su plantilla en Europa, lo que se traduce en unos 900 empleos menos en la región, en el marco de un plan global de reestructuración para sanear sus cuentas.
Este movimiento, ligado al programa de recuperación conocido como Re:Nissan, no solo afectará a oficinas y centros técnicos, sino también a instalaciones logísticas y productivas clave, como los centros de Barcelona y la planta de Sunderland en el Reino Unido. El plan se está siguiendo con atención por parte de las plantillas y los sindicatos, ante el temor a que los ajustes vayan a más en los años próximos.
Un recorte del 10% de la plantilla en Europa…
Según fuentes internas citadas por medios japoneses y británicos, Nissan contempla la eliminación de unos 900 puestos de trabajo en Europa, de un total aproximado de 9.300 empleados en la región. Este tijeretazo supone un recorte cercano al 10% y se enmarca en una estrategia más amplia que prevé reducir 20.000 empleos en todo el mundo entre los ejercicios fiscales de 2024 y 2027.
La compañía busca volver a una senda de rentabilidad recortando costes y optimizando su presencia industrial. Para ello, el plan global plantea pasar de 17 fábricas a solo 10 plantas en todo el mundo en el horizonte de 2027, lo que implica una concentración de la producción y el abandono de instalaciones menos rentables o infrautilizadas.
Impacto directo en España: ERE en Barcelona y ajuste logístico…

Nissan ha comunicado formalmente el inicio de un ERE en Barcelona que afectará directamente a tres de sus centros estratégicos en la provincia. El proceso de despido colectivo, anunciado el pasado 27 de abril, contempla la salida de 569 profesionales con perfiles técnicos y logísticos. Esta medida impacta especialmente al centro de la Zona Franca, donde 383 empleados dedicados al I+D automotriz podrían perder su puesto, generando una profunda incertidumbre sobre la continuidad de los proyectos de ingeniería y desarrollo que la multinacional japonesa ejecuta actualmente en territorio español.
En las instalaciones de El Prat de Llobregat, el ajuste afecta a 186 trabajadores repartidos entre el centro de recambios y el área de servicios flexibles. Esta reestructuración se suma al posible cierre parcial del almacén de componentes, una decisión que busca optimizar la logística de Nissan en el continente europeo. Al centralizar las operaciones y reducir duplicidades, la compañía pretende mejorar su eficiencia operativa, aunque esto suponga desmantelar parte de la infraestructura de posventa y distribución de piezas que daba soporte a diversos mercados desde Cataluña.
El anuncio ha desatado una ola de protestas y el rechazo frontal de los sindicatos, que temen un efecto dominó en otras regiones. Desde la fábrica de Ávila se ha mostrado una solidaridad total con los afectados, denunciando que estos recortes debilitan el tejido industrial del sector del automóvil en España. La preocupación por el futuro de las plantas nacionales crece ante un cambio de modelo que prioriza la rentabilidad inmediata sobre la capacidad productiva instalada, dejando en el aire la estabilidad de miles de familias vinculadas a la marca nipona.
La planta de Sunderland: consolidación de líneas y búsqueda de socios…

Una de las piezas clave de esta reestructuración es la factoría de Sunderland, en el Reino Unido, considerada la única planta de ensamblaje de vehículos que Nissan mantiene en Europa tras otros cierres y desinversiones. La empresa planea concentrar la producción allí pasando de dos líneas a una sola línea de montaje. Con esta medida, Nissan pretende incrementar la eficiencia de una fábrica que, actualmente, trabaja a alrededor de la mitad de su capacidad.
La consolidación de líneas busca ajustar los costes a la demanda real y evitar una sobrecapacidad que lastra la rentabilidad del grupo en la región. En paralelo, la empresa negocia con la china Chery y con otros fabricantes de automóviles la posibilidad de que utilicen parte de las instalaciones de Sunderland. El objetivo sería aumentar la carga de trabajo de la planta mediante acuerdos de fabricación compartida o de uso de infraestructuras, algo que en el sector ya han explorado otras marcas para repartir inversiones y riesgos.
Desde Nissan han evitado ofrecer detalles precisos sobre el estado de estas conversaciones, pero sí han admitido que están explorando “oportunidades para colaborar con terceros” de cara a maximizar la utilización de la fábrica británica. La compañía argumenta que estas decisiones son necesarias para proteger la viabilidad de su negocio en Europa y asegurar empleos a largo plazo, aunque a corto plazo vayan asociadas a recortes de plantilla.
Cambio de modelo comercial en toda Europa…

Además de los recortes de personal, Nissan ya revisa a fondo su estrategia de ventas en el mercado europeo. La firma estudia abandonar el modelo de autodistribución en determinados países, pasando a trabajar con importadores locales, lo que reduciría su presencia directa en algunos mercados del continente.
Este giro implicaría que, en lugar de gestionar de forma interna toda la cadena comercial, Nissan delegaría parte de la labor de distribución en socios externos, con el objetivo de recortar costes fijos y adaptar la red a un entorno de menor volumen y mayor competencia. Este tipo de movimientos suele conllevar también reajustes en áreas administrativas, de marketing y atención al cliente, afectando a plantillas que hasta ahora daban servicio desde distintos nodos europeos, entre ellos España.
Plan Re:Nissan: menos plantas activas y más foco en los beneficios…

El plan de recuperación Re:Nissan se ha convertido en la hoja de ruta fundamental para devolver la rentabilidad al grupo automotriz. Esta ambiciosa estrategia global contempla el recorte de 20.000 empleos y la reducción de su infraestructura industrial de 17 a tan solo 10 fábricas en todo el mundo. El objetivo prioritario es optimizar recursos y centrar la inversión en aquellos mercados que ofrecen un retorno económico superior, tratando de garantizar así un crecimiento sostenible que permita a la multinacional japonesa afrontar los retos financieros actuales con mayores garantías de éxito futuro.
En el contexto europeo, la empresa justifica su reestructuración industrial debido a la baja utilización de sus plantas y la feroz competencia en el sector. La presión regulatoria y los elevados costes de la transición hacia la movilidad eléctrica han obligado a Nissan a tomar decisiones drásticas para proteger sus márgenes. Sin estos ajustes profundos, la dirección defiende que sería imposible mantener la competitividad en un entorno tan volátil. Por ello, buscan simplificar su estructura organizativa para adaptarse con rapidez a las nuevas demandas del mercado y asegurar su permanencia a largo plazo.
El reciente ERE en Barcelona y la reducción del 10% de la plantilla en Europa simbolizan un viraje corporativo que genera una profunda incertidumbre laboral. Mientras la marca intenta conservar activos estratégicos como la planta de Sunderland, los sindicatos exigen transparencia y garantías de futuro para los trabajadores afectados. Este delicado equilibrio entre el ahorro de costes y el mantenimiento de la capacidad técnica definirá el papel de España en el nuevo mapa productivo. La estabilidad de miles de familias depende ahora de una transformación tecnológica que Nissan considera vital para sobrevivir.
Fuente – Dacia
Imágenes | Nissan
