El mercado de los utilitarios en España recibe un soplo de aire fresco con la llegada de una variante que promete dar mucha guerra. El popular Renault Clio ha ampliado su oferta mecánica con la introducción del propulsor Eco-G 120 CV asociado a la transmisión automática EDC, una unión que hasta ahora no estaba a la venta y que se sitúa como una de las opciones más lógicas para quienes devoran kilómetros sin querer depender exclusivamente de un enchufe.
Esta nueva versión no es solo una actualización menor, sino un salto cualitativo importante dentro de la gama Renault. Al utilizar el gas licuado del petróleo como combustible principal, el coche no solo se beneficia de un coste de uso bastante más bajo que sus rivales de gasolina clásicos, sino que también luce con orgullo la etiqueta ECO de la DGT, lo que a día de hoy es casi un salvoconducto para circular por el centro de las grandes ciudades sin miedo a las multas por las restricciones ambientales.
Potencia y suavidad con el sello de la caja EDC…
Bajo el capó encontramos un bloque turbo de tres cilindros y 1,2 litros que ha sido optimizado para rendir 120 CV. Esto supone una ganancia de 20 caballos respecto al anterior motor de 100 CV, pero quizá lo más relevante sea el aumento del par motor hasta los 200 Nm. En la práctica, esto se traduce en que el vehículo responde con mucha más soltura en incorporaciones a autopistas o cuando vamos cargados, solventando el 0 a 100 km/h en unos respetables 9,8 segundos.
La gran novedad técnica es, sin duda, la adopción de la caja de cambios automática de doble embrague EDC. Esta transmisión permite que la conducción sea extremadamente fluida, olvidándonos de los tirones y ganando un confort brutal en los atascos matutinos. Además, para los que quieran tener el control total en ciertos momentos, incluye levas tras el volante que permiten gestionar las marchas de forma manual, algo poco habitual en coches de este segmento enfocados al ahorro.
Una autonomía para cruzar países sin parar…
Si hay algo que deja con la boca abierta a cualquiera es la capacidad de rodar y rodar que tiene este modelo. Gracias a la instalación de un depósito de GLP que ahora es un 25% más grande, alcanzando los 50 litros, sumado al tanque de gasolina de 39 litros, la marca asegura que se pueden recorrer hasta 1.450 kilómetros sin pasar por la gasolinera. Es una cifra de otro tiempo, propia de los mejores diésel de hace una década, que permite plantarse en París desde Madrid con un solo llenado.
En cuanto a los consumos homologados, las cifras son bastante honestas para el bolsillo. Cuando circulamos en modo gas, el gasto medio se sitúa en unos 6,5 litros a los 100 kilómetros, mientras que si optamos por tirar de gasolina la cifra baja hasta los 5,4 litros. Aunque el gasto de GLP sea un poco mayor, el ahorro real ronda el 25% debido a que el precio del gas es significativamente más barato en el surtidor que la gasolina de 95 octanos.
Versatilidad y equipamiento en tres niveles…

Renault ha decidido no limitar este motor a los niveles de acabados más básicos, por lo que los clientes pueden elegir entre los niveles Evolution, Techno y el deportivo esprit Alpine. El acceso a la gama arranca en los 20.374 euros, un precio que lo sitúa unos 3.000 euros por debajo de la versión híbrida pura E-Tech. Es importante señalar que, al integrar el depósito de gas en el hueco de la rueda de repuesto, el maletero se queda en 260 litros, una capacidad idéntica a la del modelo híbrido pero algo menor que las variantes de gasolina pura.
- Acabado Evolution: El escalón de entrada que ya cuenta con lo esencial para el día a día.
- Acabado Techno: Añade cámara trasera, sistema openR link de 10 pulgadas y llantas de aleación.
- Acabado esprit Alpine: Para los que buscan un toque picante con llantas de 18 pulgadas y detalles deportivos en el interior.
Esta propuesta se consolida como una herramienta de movilidad ideal para aquellos que no tienen un punto de carga en casa pero necesitan un coche moderno, automático y con las ventajas fiscales de la electrificación. Con los pedidos ya abiertos y las primeras unidades llegando a las calles antes del verano, el modelo demuestra que el GLP sigue siendo una alternativa muy válida para combinar la eficiencia económica con una libertad de movimientos que pocos vehículos pueden ofrecer en la actualidad sin disparar su precio de compra.
Fuente – Renault
Imágenes | Renault






