Tras meses de incertidumbre y rumores que apuntaban a su posible cancelación, Porsche ha confirmado que el 718 eléctrico, es decir, los futuros Boxster y Cayman a baterías, llegará al mercado. El nuevo consejero delegado de la marca, Michael Leiters, ha despejado las dudas en una entrevista con el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, donde asegura que el proyecto sigue adelante porque es la mejor solución económica para la compañía. Esta confirmación llega en un momento delicado para el fabricante, que busca recortar gastos tras ver reducidos sus beneficios tanto en China como en Norteamérica, sus dos grandes mercados junto a Europa.
La decisión no ha sido fácil. Bajo la anterior dirección de Oliver Blume, Porsche invirtió en exceso en electrificación, lo que redujo el beneficio operativo en 1.800 millones de euros. Leiters, que asumió el cargo a principios de año procedente de McLaren, tiene ahora la misión de enderezar el rumbo. En este contexto, el 718 eléctrico se convierte en una pieza clave, no solo por su valor comercial, sino porque su plataforma será compartida con Audi para el futuro TT eléctrico, un factor que ha resultado determinante para su aprobación.
Un deportivo con doble personalidad: eléctrico y de combustión
El 718 eléctrico no será exclusivamente cero emisiones. Aunque el proyecto nació con la idea de venderlo solo como eléctrico, a mitad de desarrollo Porsche dio marcha atrás y decidió ofrecer también versiones con motor de combustión. Las variantes más deportivas, similares a los actuales Cayman GT4 RS o Spyder RS, mantendrán el característico bóxer de seis cilindros atmosférico, mientras que los escalones inferiores también contarán con opciones térmicas gracias a un rediseño de la plataforma. Según Leiters, esta estrategia responde a la demanda del mercado y a la necesidad de ofrecer precios competitivos, ya que los clientes de Porsche buscan emociones y una experiencia única que, por ahora, el sonido de un motor de gasolina sigue proporcionando.

La arquitectura eléctrica, que empleará una versión muy modificada de la plataforma PPE, colocará las baterías en el vano trasero en lugar de bajo el piso, lo que permitirá mantener una posición de conducción baja y un reparto de pesos similar al de un deportivo de combustión central-trasera. Además, contará con un sistema de 800 voltios que permitirá cargas rápidas, como ya ocurre en el Cayenne Electric. Esta base técnica será compartida con el futuro Audi TT eléctrico, que se ofrecerá exclusivamente como eléctrico, diferenciándose así de sus primos de Stuttgart.
El Taycan sigue vivo, pero con menos variantes
Otro de los temas que Leiters ha abordado es el futuro del Taycan. A pesar de que las ventas del sedán eléctrico han caído un 22% en 2025 y un 25% adicional en el primer semestre de 2026, con solo 6.219 unidades entregadas, el CEO ha confirmado que el modelo continuará en producción a corto plazo. La razón es doble: por un lado, las fuertes inversiones ya realizadas en su plataforma J1 hacen que cancelarlo ahora supusiera un coste hundido aún mayor; por otro, la marca quiere analizar si la demanda repunta antes de tomar una decisión definitiva. Eso sí, Porsche reducirá el número de variantes del Taycan para simplificar la gama y recortar complejidad.

La reestructuración de Porsche no se limita a la gama de productos. La compañía ha puesto en marcha el plan ‘Forja de deportivos 2035’, que contempla la eliminación de 9.000 empleos hasta 2035 mediante despidos, jubilaciones anticipadas y bajas voluntarias. Este ajuste busca reducir el gasto operativo y corregir el desequilibrio financiero heredado de la etapa de Blume. Leiters ha dejado claro que su prioridad es la rentabilidad, y que cada proyecto se evalúa desde la perspectiva de Porsche antes de considerar las sinergias con el Grupo Volkswagen.
En cuanto al futuro de la marca, Leiters ha insinuado la posibilidad de lanzar un deportivo insignia por encima del 911, inspirado en el prototipo Mission X, aunque sin dar más detalles. De confirmarse, sería la respuesta de Porsche a una estrategia que ha privilegiado los SUV eléctricos frente a los deportivos puros. Mientras tanto, el 718 eléctrico se perfila como un modelo de bajo volumen que mantendrá viva la plataforma para Audi, mientras las versiones de combustión seguirán siendo las más demandadas por los entusiastas. La decisión de Porsche de combinar ambas tecnologías refleja la realidad de un mercado donde la electrificación avanza, pero donde la pasión por el motor de gasolina sigue muy presente.