El mercado europeo del SUV eléctrico vive un momento de ebullición. Mientras que las ventas de modelos chinos como el Leapmotor B10 demuestran que el comprador ya no mira solo las marcas tradicionales, los grandes fabricantes aceleran sus planes para no quedarse atrás. En este contexto, dos nombres han acaparado la atención en las últimas semanas: el Volkswagen ID. Era 5X y el futuro SUV de Mercedes-AMG. Ambos representan estrategias muy distintas, pero comparten un mismo objetivo: conquistar un segmento que ya supone más del 30% de las matriculaciones de eléctricos en el continente.
El primero es fruto de la alianza entre Volkswagen y la china Xpeng, mientras que el segundo es la apuesta más radical de la firma de Affalterbach por la movilidad eléctrica de altas prestaciones. Aunque sus planteamientos son opuestos, ambos modelos ilustran perfectamente hacia dónde se dirige la industria: plataformas específicas, baterías de última generación y una batalla abierta por ofrecer la mejor relación entre precio, autonomía y tecnología.
Volkswagen ID. Era 5X: un compacto eléctrico con sello chino
El ID. Era 5X es el primer eléctrico desarrollado sobre la plataforma CMP, creada junto a Xpeng para reducir costes y acelerar la llegada de modelos asequibles. Sus dimensiones, con 4,56 metros de longitud, lo sitúan muy cerca del ID.4, pero con una filosofía más sencilla. El motor, de unos 210 CV, se alimenta de una batería LFP de CATL, y aunque aún no se ha confirmado su autonomía, se espera que supere los 400 km. El MIIT chino ya ha filtrado sus primeras imágenes y datos técnicos, y todo apunta a que podría ser uno de los candidatos a fabricarse en Alemania para abaratar costes, según declaraciones del CEO Oliver Blume, que estudia importar modelos desde China si la acogida es positiva.
El interior, aunque no se ha mostrado por completo, seguirá la línea de los últimos lanzamientos de la marca, con una gran pantalla y sistemas de asistencia nivel 2++. Entre sus opciones destacan las llantas de 17 a 19 pulgadas, techo solar y portaequipajes. Pero lo más relevante es su papel en la estrategia global de Volkswagen: la marca necesita dar salida a sus plantas alemanas, y este modelo podría ser la pieza que falta para cubrir la demanda de un SUV eléctrico urbano sin canibalizar al ID.4.
Mercedes-AMG quiere un SUV eléctrico con tres motores y 1.153 CV
En el lado opuesto, Mercedes-AMG ha desvelado las primeras imágenes de su próximo SUV 100% eléctrico, que llegará en 2027 sobre la nueva plataforma AMG.EA. La versión más extrema, denominada ’63’, montará tres motores de flujo axial desarrollados por YASA, capaces de entregar hasta 1.153 CV y un par de 2.000 Nm. Esta configuración permite acelerar de 0 a 100 km/h en apenas 2,4 segundos, con una velocidad limitada a 300 km/h. La batería, de 106 kWh, debería ofrecer una autonomía cercana a los 800 km en ciclo WLTP, gracias a una gestión térmica avanzada y una arquitectura de 800V que admite cargas de hasta 600 kW, recuperando 534 km en solo 10 minutos.
El diseño, inspirado en el AMG GT de cuatro puertas, presenta una carrocería tipo coupé con detalles como la parrilla de lamas verticales y una firma luminosa con motivos de estrella. En el interior, se espera una pantalla de 14 pulgadas para el sistema multimedia y otra para el acompañante, junto con materiales de alta calidad. Este SUV no solo busca batir récords de potencia, sino también ofrecer una experiencia de conducción emocional, con un sonido electrónico inspirado en un V8. Se prevé que exista una versión de acceso con dos motores y 536 CV, para aquellos que prefieran un comportamiento más contenido.
La llegada de estos dos modelos evidencia que el SUV eléctrico se ha convertido en el campo de batalla definitivo. Mientras Volkswagen apuesta por la colaboración con socios chinos para reducir costes, Mercedes-AMG tira de tecnología propia para redefinir los límites de las prestaciones. Ambos caminos, aunque divergentes, buscan lo mismo: convencer a un comprador cada vez más exigente que ya no se conforma con cualquier SUV eléctrico renovado, sino que exige el equilibrio perfecto entre precio, autonomía y experiencia de uso.
