Este martes 1 de septiembre, los conductores españoles que llenen el depósito notarán un cambio notable en el precio de los carburantes. No será igual para todos: mientras que el gasóleo recibirá un alivio fiscal mayor, la gasolina verá reducido su descuento. Este ajuste respseonde a la cláusula de salvaguarda incluida en el Real Decreto-ley 18/2026, que se activa cuando la subida interanual del combustible supera el 15%.
Durante agosto, tanto gasolina como diésel disfrutaban de una rebaja de 10 céntimos por litro en el Impuesto sobre Hidrocarburos. A partir de septiembre, el gasóleo pasa a tener 20 céntimos de descuento, mientras que la gasolina se queda en solo 5. Esto supone que repostar diésel sea unos 12 céntimos más barato que el último día de agosto, mientras que la gasolina encarecerá su litro en aproximadamente 6 céntimos, siempre que el resto de factores se mantengan estables.
¿Por qué el diésel tiene un descuento mayor?
La cláusula establece que si el IPC de cada carburante aumenta más del 15% interanual en julio, se mantiene una rebaja ampliada. El gasóleo registró un alza del 15,7%, superando el límite, mientras que la gasolina solo subió un 7,3%, por lo que no cumple el requisito. Así, el diésel se beneficia de una rebaja de 20 céntimos, mientras que la gasolina sigue el calendario de retirada progresiva.
¿Cuánto cambia el precio para el consumidor?

Según los cálculos de expertos, repostar un vehículo diésel costará unos 12 céntimos menos por litro que el 31 de agosto, mientras que para gasolina supondrá unos 6 céntimos más. De este modo, el gasóleo quedará por debajo de la gasolina en aproximadamente 8 céntimos, invirtiendo la relación habitual. Es importante recordar que el precio final depende también de factores geopolíticos que afectan al precio de la gasolina, el tipo de cambio y los márgenes de cada estación, por lo que la rebaja puede no trasladarse exactamente.
La escalada de precios y la inflación
Este cambio llega después de un verano de fuertes subidas. El precio medio de la gasolina se sitúa en torno a los 1,72 euros por litro, y el diésel en los 1,86, tras encadenar ocho semanas consecutivas de aumentos. La gasolina se ha encarecido casi un 20% desde finales de junio, y el diésel cerca del 24%. Esta evolución ha contribuido al repunte de la inflación, que en agosto se situó en el 4,3%, el nivel más alto desde 2023.
En definitiva, este 1 de septiembre trae un alivio para los conductores de diésel, que verán un descuento de 20 céntimos por litro, mientras que los de gasolina deberán afrontar un incremento de unos 5 céntimos en el impuesto, con efectos prácticos de alrededor de 6 céntimos más por litro. La medida responde a la subida descontrolada del gasóleo, y los precios seguirán dependiendo de la evolución del crudo en las próximas semanas.