Afectados por la DANA: riesgo de devolver ayudas por coches desaparecidos

  • Entre 800 y 900 coches siguen desaparecidos tras la DANA, sin opciĂ³n de peritaje ni baja definitiva en la DGT.
  • Sin baja definitiva, se arriesga la devoluciĂ³n de ayudas (hasta 4.000 euros) y la indemnizaciĂ³n del Consorcio.
  • La Generalitat pide un procedimiento extraordinario para bajas de oficio; el Consorcio revisarĂ¡ caso por caso.

Imagen de vehĂ­culos afectados por la DANA

La Ăºltima DANA del 29 de octubre dejĂ³ una secuela dolorosa en la Comunitat Valenciana: miles de vidas trastocadas y decenas de miles de coches dañados, con un grupo especialmente vulnerable que hoy sigue en un autĂ©ntico limbo administrativo. Se trata de los propietarios de vehĂ­culos que desaparecieron durante la riada y que, sin localizarlos ni poder peritarlos, corren el riesgo de tener que devolver ayudas ya percibidas si no obtienen la baja definitiva en TrĂ¡fico antes de fin de año.

El reloj corre hacia el 31 de diciembre y, con Ă©l, la inquietud de quienes no pueden acreditar el siniestro total de sus coches. La Generalitat, a travĂ©s del Gobierno de MazĂ³n, ha pedido a la DGT un procedimiento extraordinario que permita dar de baja definitiva, de oficio, los vehĂ­culos con baja provisional que no han podido ser peritados porque simplemente no aparecen. Mientras, el Consorcio de CompensaciĂ³n de Seguros recuerda que no puede indemnizar sin verificaciĂ³n de daños y el requisito habitual de achatarramiento hace inviable el cobro en estos casos.

Qué se exige para conservar las ayudas y por qué muchos no pueden cumplirlo

Coches afectados por inundaciones

Tras una inundaciĂ³n de esta magnitud, el itinerario normal para cerrar el expediente del coche es claro: peritaje, declaraciĂ³n de siniestro total, baja definitiva y achatarramiento. Sin embargo, cuando el vehĂ­culo no se encuentra, el cĂ­rculo se rompe. La DGT no puede cursar la baja definitiva sin peritaje y sin poder certificar que el coche ha quedado inservible, y esa imposibilidad arrastra todo lo demĂ¡s: sin baja definitiva no hay indemnizaciĂ³n completa del Consorcio ni se consolidan las ayudas autonĂ³micas.

Los afectados cuentan en muchos casos con una baja provisional, pero esa figura no basta para apuntalar las subvenciones. La consellera de Hacienda y EconomĂ­a, Ruth Merino, ha explicado que la DGT necesita una acreditaciĂ³n de inutilidad del vehĂ­culo que derive en achatarramiento. De no obtenerse, la AdministraciĂ³n autonĂ³mica quedarĂ­a obligada a exigir la devoluciĂ³n de las ayudas ya abonadas, algo que nadie desea y que el Ejecutivo valenciano quiere evitar con una vĂ­a excepcional en TrĂ¡fico.

Para aliviar la presiĂ³n, la Generalitat ha movido ficha a travĂ©s de la Agencia Tributaria Valenciana (ATV). La consellera insiste en que estĂ¡n realizando todas las gestiones a su alcance para que las personas afectadas puedan conservar lo que ya han cobrado, pero recalca que la competencia para la baja definitiva recae en la DirecciĂ³n General de TrĂ¡fico. La peticiĂ³n al Estado pasa por habilitar una fĂ³rmula extraordinaria «de oficio» para los casos en que el coche sigue ilocalizable.

El Consorcio, por su parte, recuerda lo estipulado por contrato: sin comprobaciĂ³n de los daños no puede pagar. En su pĂ¡gina de preguntas frecuentes subraya que, una vez vaciadas las campas municipales, analizarĂ¡ caso por caso quĂ© acciones emprender. Este planteamiento deja en el aire a quienes ya han recibido compensaciones y temen perderlas si no se activa a tiempo una soluciĂ³n administrativa clara.

El gran escollo es prĂ¡ctico y jurĂ­dico a la vez: si el coche no estĂ¡, no se puede peritar; si no se perita, no hay baja definitiva; si no hay baja definitiva, no se consolidan las ayudas. De ahĂ­ que la Generalitat proponga a la DGT un procedimiento ad hoc que reconozca administrativamente la desapariciĂ³n en el contexto de la catĂ¡strofe, sin exigir la localizaciĂ³n fĂ­sica del vehĂ­culo.

Las cifras del desastre: de mĂ¡s de 100.000 vehĂ­culos dañados a 800-900 sin rastro

Campa de vehĂ­culos tras una DANA

La magnitud del problema se entiende mejor en cifras. Distintas fuentes hablan de mĂ¡s de 100.000 vehĂ­culos dañados por la DANA en la Comunitat Valenciana, y las asociaciones de vĂ­ctimas sitĂºan el total de coches implicados inicialmente entre 120.000 y 130.000. Dentro de ese universo, hay un nĂºcleo duro: en torno a 800-900 coches siguen desaparecidos, sin que sus dueños hayan podido verlos ni una sola vez desde el dĂ­a de la inundaciĂ³n.

Para muchas familias, el coche perdido era su medio de vida. En el caso de autĂ³nomos y trabajadores por cuenta ajena, la falta de vehĂ­culo supone un coste doble: no pueden desplazarse y al mismo tiempo el bloqueo administrativo impide cerrar la ayuda y adquirir otro coche con certidumbre. La sensaciĂ³n de «riada burocrĂ¡tica» se ha convertido en una expresiĂ³n repetida entre los damnificados.

La presiĂ³n temporal añade nerviosismo. Hay un horizonte nĂ­tido, el 31 de diciembre, a partir del cual podrĂ­an llegar requerimientos para devolver lo percibido si no hay baja definitiva. En paralelo, el Consell ampliĂ³ la subvenciĂ³n autonĂ³mica: las ayudas llegan a 2.000 euros por vehĂ­culo dañado y pueden complementarse con otros 2.000, pero ese dinero queda en el aire si el expediente no queda correctamente cerrado.

En algunos municipios, los vehĂ­culos retirados de la vĂ­a pĂºblica fueron llevados a campas temporales. Tras su vaciado, muchos propietarios han perdido toda pista. «Cuando vaciaron la campa, el coche ya no estaba» es la frase que se repite, y sin localizaciĂ³n no hay peritaje, sin peritaje no hay baja definitiva, y sin baja definitiva no hay tranquilidad alguna sobre las ayudas.

AdemĂ¡s, la norma general exige la acreditaciĂ³n de que el vehĂ­culo es inservible y su destino final es el desguace. Cuando el agua se llevĂ³ un coche y jamĂ¡s ha sido recuperado (o fue robado en el caos posterior), el requisito de achatarramiento se convierte en una barrera insalvable, salvo que la DGT habilite una fĂ³rmula administrativa especĂ­fica para reconocer la desapariciĂ³n.

QuĂ© propone la Generalitat y cuĂ¡l es el papel de la DGT

La consellera de Hacienda y EconomĂ­a, Ruth Merino, ha sido clara: la Generalitat no quiere ver a cientos de afectados devolviendo ayudas «por un problema de procedimiento». Por eso, el Gobierno de MazĂ³n ha instado oficialmente a la DGT a articular un procedimiento extraordinario que permita dar de baja definitiva, de oficio, los vehĂ­culos con baja provisional no localizados y no peritados.

La Agencia Tributaria Valenciana (ATV) se ha dirigido ya a TrĂ¡fico, y desde el Consell garantizan que realizarĂ¡n todas las gestiones necesarias para que nadie pierda la compensaciĂ³n por un tecnicismo. No obstante, Merino recuerda que la competencia para emitir la baja definitiva es estatal, y cualquier soluciĂ³n requiere la acciĂ³n de la DGT.

La medida extraordinaria podrĂ­a adoptar la forma de una declaraciĂ³n administrativa o un justificante especĂ­fico que dĂ© por desaparecido oficialmente el vehĂ­culo, sin necesidad de localizarlo. Con este documento, se evitarĂ­a el perjuicio econĂ³mico en tĂ©rminos de indemnizaciones del Consorcio y de ayudas autonĂ³micas, y se cerrarĂ­a un bucle que hoy es imposible de resolver para quien no tiene coche que presentar.

Esta peticiĂ³n lleva tiempo en la mesa, porque la situaciĂ³n de los afectados es conocida desde hace meses. El propio Ejecutivo valenciano admite que la exigencia de peritaje en vehĂ­culos materialmente ilocalizables no se ajusta a la realidad de una catĂ¡strofe natural de esta escala, y que es preciso un criterio administrativo adaptado a la emergencia.

Los afectados, por su parte, piden celeridad. Cada semana que pasa acerca el fin de año, y la ansiedad por un posible reintegro crece. «Somos conscientes de la inquietud y la impotencia», ha dicho la consellera, subrayando la urgencia de que la DGT habilite la soluciĂ³n cuanto antes.

El Consorcio de CompensaciĂ³n de Seguros y el atasco del peritaje

El Consorcio de CompensaciĂ³n de Seguros actĂºa conforme al contrato y a la normativa. En su web, explica que no puede indemnizar daños sin verificaciĂ³n previa en el propio vehĂ­culo. Añade que, una vez vaciadas las campas habilitadas por los ayuntamientos, analizarĂ¡ uno a uno los expedientes para determinar la vĂ­a de actuaciĂ³n. Ese «caso por caso» deja puertas abiertas, pero tambiĂ©n tiempo de espera.

En la prĂ¡ctica, esto significa que quien no haya podido acreditar el siniestro total y el achatarramiento se queda a medio camino. Incluso en situaciones donde se adelantaron cantidades o se abonaron subvenciones, los titulares podrĂ­an verse requeridos a devolver el dinero si no presentan en plazo la documentaciĂ³n definitiva de baja.

Para quienes sĂ­ vieron el coche en un primer momento y pudieron documentarlo con fotos o vĂ­deos, la situaciĂ³n es especialmente frustrante. Aunque esos materiales sirvieron para iniciar trĂ¡mites y, en algunos casos, para cobrar, la desapariciĂ³n posterior del vehĂ­culo de la campa impide completar la baja definitiva. En ausencia de un mecanismo extraordinario, el expediente queda abierto e inacabado.

Las ayudas autonĂ³micas, tal como se aprobĂ³, alcanzan los 2.000 euros por vehĂ­culo dañado, ampliables en otros 2.000 tras la Ăºltima decisiĂ³n del Consell. Sin un ajuste normativo o administrativo, quienes no acrediten la baja definitiva podrĂ­an tener que retornar hasta 4.000 euros, una losa difĂ­cil de asumir cuando la DANA ya provocĂ³ pĂ©rdidas econĂ³micas y personales sustanciales.

El cuello de botella, por tanto, no es la voluntad polĂ­tica de ayudar, sino la imposibilidad material de cumplir requisitos pensados para contextos normales en un escenario extraordinario: hay coches que el agua arrastrĂ³ y nunca devolviĂ³, y otros que, segĂºn denuncian sus dueños, podrĂ­an haber desaparecido de campas o desguaces sin dejar rastro administrativo claro.

El caso de JosĂ© GarcĂ­a y la «riada burocrĂ¡tica» que desespera

El testimonio del taxista JosĂ© GarcĂ­a, de Paiporta, condensa el problema. Cuando vio subir el agua, tratĂ³ de poner a salvo su vehĂ­culo de trabajo, prĂ¡cticamente nuevo. A punto estuvo de costarle la vida. DespuĂ©s, localizĂ³ su taxi destrozado y llegĂ³ a hacer fotos y vĂ­deos que le permitieron tramitar y cobrar ayudas del Consorcio y de la Generalitat. Pero cuando el coche fue llevado a una campa y esta se vaciĂ³, desapareciĂ³ tambiĂ©n su rastro.

Desde entonces, no ha logrado la baja definitiva que requiere la DGT para cerrar el expediente. Tiene tiempo hasta fin de año para presentarla y, si no lo consigue, se expone a devolver 4.000 euros de ayudas autonĂ³micas. En ese periodo, llegĂ³ a estar cinco meses sin trabajar, apoyado Ăºnicamente en las ayudas por cese de actividad de autĂ³nomos y afrontando la cuota, una travesĂ­a que ahora se agrava por el bloqueo administrativo.

JosĂ© no es un caso aislado. Las asociaciones calculan entre 800 y 900 coches aĂºn desaparecidos. Muchos afectados se han autoorganizado en redes con grupos como «Vehicles Desapareguts Dana 29-O», donde comparten pistas, contrastan informaciĂ³n y preguntan por campas, desguaces y ubicaciones posibles. Él sigue buscando, incluso con referencias tan concretas como su licencia del taxi, a la espera de una soluciĂ³n administrativa que no le obligue a devolver lo ya percibido.

«Lo que no consiguiĂ³ la riada, que fue hundirme, lo conseguirĂ¡ la burocracia», lamenta. Su frase ha acabado por convertirse en un grito compartido por quienes ven cĂ³mo el expediente no avanza por causas ajenas a su voluntad: no pueden entregar lo que se les pide, porque el coche no aparece.

Un componente adicional de estrĂ©s viene del calendario. Con el 31 de diciembre marcado en rojo, los damnificados reclaman que las administraciones concreten de inmediato un procedimiento extraordinario, sin esperar al Ăºltimo minuto, porque las consecuencias econĂ³micas para muchas familias serĂ­an muy severas.

VĂ­ctimas organizadas y la figura de la comisionada para la DANA

Las tres asociaciones mayoritarias de vĂ­ctimas han hecho de esta «tierra de nadie» burocrĂ¡tica una prioridad. En su primera reuniĂ³n con la comisionada de la DANA, Zulima PĂ©rez, trasladaron la urgencia de desbloquear los expedientes de coches desaparecidos. Christian Lesaec, presidente de la AsociaciĂ³n de Damnificados DANA Horta Sud, ha puesto el foco en la cifra que mĂ¡s duele: entre 800 y 900 vehĂ­culos siguen sin localizar.

Estas organizaciones no solo piden una soluciĂ³n de TrĂ¡fico; reclaman coordinaciĂ³n entre todas las administraciones implicadas para que la persona afectada no quede atrapada entre competencias cruzadas. La prioridad es que nadie tenga que devolver una ayuda por un requisito imposible de cumplir y que, ademĂ¡s, exista un cauce de revisiĂ³n caso por caso para situaciones especialmente complejas.

Desde el comisionado del Gobierno de España para la DANA señalan que se estĂ¡n buscando soluciones administrativas o normativas que permitan deshacer el nudo. En paralelo, las asociaciones mantienen reuniones periĂ³dicas con Generalitat y ayuntamientos para reconstruir trazas y listados de coches que salieron de campas concretas.

El tejido vecinal, como tantas veces, ha sido el primer colchĂ³n: grupos, canales de mensajerĂ­a y tuits ayudan a poner en comĂºn datos dispersos. La expectativa, no obstante, pasa por una respuesta institucional clara que garantice seguridad jurĂ­dica a quienes ya han sufrido de sobra las consecuencias de la catĂ¡strofe.

Una derivada paralela: la regularizaciĂ³n de la productividad policial

La DANA ha tenido otras consecuencias administrativas menos conocidas, como la polĂ©mica con el abono especial por productividad a policĂ­as que trabajaron en las zonas mĂ¡s afectadas. Diez meses despuĂ©s, la Jefatura Superior de PolicĂ­a en Valencia ha ordenado regularizar esos pagos: a un centenar de agentes se les detrae ahora parte de la paga extra, provocando que en septiembre haya nĂ³minas de 100 o 200 euros e incluso casos con cuantĂ­as negativas.

La gratificaciĂ³n se estructurĂ³ en dos conceptos: 100 euros por cada servicio extraordinario y 45 euros diarios entre el 29 de octubre y el 17 de diciembre. Tras las quejas sindicales y ajustes de criterio, la Jefatura pidiĂ³ el detalle de quiĂ©nes trabajaron presencialmente, y se detectaron pagos indebidos en unos casos y falta de abono en otros. El resultado: regularizaciĂ³n para unos y abono para quienes cumplĂ­an criterios.

El sindicato Jupol ha denunciado opacidad y errores en el proceso, reclamando transparencia en los criterios y extensiĂ³n a unidades que tambiĂ©n prestaron servicio. La DirecciĂ³n General de PolicĂ­a ha confirmado que las detracciones se aplicarĂ¡n en la nĂ³mina de septiembre, con posibilidad de fraccionar en varios meses dependiendo de la cuantĂ­a, una peticiĂ³n reiterada por las organizaciones sindicales.

Desde el punto de vista legal, la AdministraciĂ³n puede exigir el reintegro de pagos indebidos, pero debe iniciar el procedimiento conforme a la Ley 39/2015, con notificaciĂ³n, motivaciĂ³n y plazo de alegaciones. AdemĂ¡s, en algunos casos la devoluciĂ³n supera lo ingresado en su dĂ­a, porque el funcionario cobrĂ³ el importe neto tras retenciones del IRPF y ahora debe reintegrar el bruto, gestionando despuĂ©s la recuperaciĂ³n de la retenciĂ³n ante la Agencia Tributaria.

SegĂºn fuentes policiales, en torno a 3.500 agentes se han visto afectados de alguna manera por esta regularizaciĂ³n. Aunque es un asunto distinto al de los coches desaparecidos, comparte un hilo comĂºn: la necesidad de procedimientos claros y predecibles para evitar que los damnificados por la DANA —o quienes trabajaron en su respuesta— sufran un perjuicio añadido por la gestiĂ³n administrativa.

QuĂ© pueden esperar los afectados en las prĂ³ximas semanas

La clave estĂ¡ en la DGT. Si se habilita el procedimiento extraordinario solicitado por la Generalitat, los coches con baja provisional que siguen sin localizar podrĂ­an obtener una baja definitiva de oficio, mediante una declaraciĂ³n administrativa que reconozca su desapariciĂ³n en el contexto de la DANA. Este documento permitirĂ­a consolidar ayudas y cerrar indemnizaciones del Consorcio sin exigir un peritaje imposible.

Mientras llega esa decisiĂ³n, la ATV y los ayuntamientos siguen recabando informaciĂ³n. Para muchos expedientes, reconstruir el Â«Ăºltimo paradero conocido» —una campa municipal, un desguace, un traslado— es crucial. Cualquier prueba documental que acredite el estado del vehĂ­culo tras la riada (fotos, vĂ­deos, denuncias, actas municipales) suma a la trazabilidad, aunque hoy por hoy la barrera no estĂ¡ en la prueba sino en la falta de mecanismo para convertir esa prueba en baja definitiva.

Desde el comisionado del Gobierno se han abierto vĂ­as para estudiar soluciones normativas si la administrativa no basta. Los afectados insisten en que una instrucciĂ³n clara, con requisitos tasados y horizonte temporal inmediato, evitarĂ­a devoluciones injustas, ahorrarĂ­a recursos pĂºblicos en trĂ¡mites estĂ©riles y devolverĂ­a un mĂ­nimo de certidumbre a cientos de familias que lo han perdido todo.

Queda poco margen y mucho en juego: la vida cotidiana de quienes dependen del coche para trabajar, el cierre ordenado de expedientes y la confianza en la respuesta institucional tras un desastre natural. Una soluciĂ³n de TrĂ¡fico —rĂ¡pida, proporcionada y adaptada a la excepcionalidad— serĂ­a la pieza que falta para que la ayuda llegue realmente a su destinatario final.

Lo sucedido tras la DANA ha dejado nĂºmeros rotundos y dilemas complejos: de mĂ¡s de cien mil vehĂ­culos dañados a casi un millar desaparecidos, de ayudas aprobadas a la amenaza de reintegros por trĂ¡mites imposibles, del esfuerzo de policĂ­as y funcionarios a la regularizaciĂ³n tardĂ­a de pagas. Si prospera el procedimiento extraordinario de la DGT y se consolida el enfoque «caso por caso» del Consorcio, cientos de afectados podrĂ¡n respirar por fin, cerrar sus expedientes sin devolver dinero y empezar de verdad a reconstruir su vida despuĂ©s del agua.


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