Así son y aquí están los nuevos radares de la DGT

  • La DGT ha activado 33 nuevos radares en 11 comunidades dentro de un plan de 122 puntos de control de velocidad.
  • Son 20 radares fijos y 13 de tramo, con un mes inicial de avisos mediante carta antes de empezar a multar.
  • Los cinemómetros se reparten por carreteras de Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla y León, Madrid, Comunidad Valenciana y otras regiones.
  • Se refuerza el uso de radares de tramo y de remolque para combatir la velocidad inadecuada, presente en un alto porcentaje de siniestros mortales.

DGT cuando radar no impondrá sanción aunque vayas rápido

La Dirección General de Tráfico está dando un nuevo empujón a su red de control de velocidad en las carreteras españolas con la puesta en servicio de una nueva tanda de dispositivos. Se trata de 33 nuevos radares, repartidos por once comunidades autónomas, que se suman a un plan más amplio para extender la vigilancia tanto en carreteras convencionales como en vías de alta ocupación.

Con esta ampliación, Tráfico alcanza ya 106 de los 122 puntos de control previstos en su último plan de instalación de cinemómetros. El despliegue no solo refuerza la presencia de radares fijos y de tramo, sino que se enmarca en una estrategia más amplia que incluye también radares de remolque para actuar en tramos especialmente delicados, como zonas de obras o corredores con alta siniestralidad.

Un plan de 122 nuevos puntos de control de velocidad

El proyecto de la DGT contempla la incorporación de 122 nuevos radares en la red viaria estatal. De ese total, 106 ya están operativos tras la última remesa de 33 equipos, y el organismo prevé completar la instalación de los restantes a lo largo de los próximos meses. El objetivo declarado es reducir los siniestros mortales y los heridos graves asociados a la velocidad excesiva o inadecuada.

Según los datos difundidos por el propio organismo, la velocidad inadecuada está presente en torno al 24 % de los accidentes mortales en carretera. Se recuerda, además, que un exceso importante puede tener consecuencias especialmente severas: las sanciones por superar los límites van desde 100 hasta 600 euros, con pérdida de hasta seis puntos del permiso de conducir; y cuando se excede en más de 80 km/h la velocidad máxima permitida en una vía, la conducta puede derivar en un delito castigado con cárcel y retirada del carné durante varios años.

Cuántos y qué tipo de radares se han instalado

En esta última fase, la DGT ha puesto en marcha 33 nuevos cinemómetros repartidos por once comunidades autónomas. De ellos, 20 son radares fijos, que controlan la velocidad en un punto concreto de la carretera, mientras que 13 son radares de tramo, que calculan la velocidad media entre dos puntos kilométricos.

Los radares de tramo se han elegido para carreteras con tráfico intenso o siniestralidad elevada, donde la velocidad sostenida es un factor de riesgo claro. Estos equipos miden el tiempo que tarda un vehículo en recorrer un tramo determinado y, a partir de ahí, calculan la velocidad media. Si supera el límite establecido para la vía, se genera la denuncia de forma automática, lo que impide la típica maniobra de frenar solo al pasar frente a un radar fijo y volver a acelerar inmediatamente después.

Ubicación de los nuevos radares por comunidades y carreteras

Los nuevos dispositivos se reparten por Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Galicia y Murcia, además de otras provincias donde ya existían controles pero se han reforzado determinados tramos.

En el caso de los radares de tramo, la DGT ha detallado su presencia en diversas carreteras estratégicas. Entre ellas destacan tres tramos en Alicante, ubicados en la A-31 y la A-7, donde el flujo de tráfico es muy alto; varios controles en la AV-562 y la N-403 en la provincia de Ávila; un tramo vigilado en la GC-23 de Las Palmas; dos segmentos controlados en la M-501, la conocida “carretera de los pantanos” en Madrid; la A-355 en Málaga, y un control de tramo en la CV-30 de Valencia.

Evitar sanción radares dgt

Por su parte, los radares fijos de esta remesa se distribuyen también por buena parte del territorio. Se han instalado dos equipos en Asturias, en las carreteras AS-116 y AS-377; varios en Cantabria y A Coruña (N-611, CA-142, CA-141 y N-550); dispositivos en la GC-20 de Gran Canaria y en la CL-623 de León; nuevos cinemómetros en Murcia (RM-620), Pontevedra (VG-20), Segovia (SG-205), Sevilla (A-8077), Tenerife (TF-1), Toledo (CM-4008), Valencia (CV-400), Valladolid (VA-30) y Zaragoza (N-232), entre otros.

En todos los casos, Tráfico subraya que los nuevos puntos de control de velocidad están debidamente señalizados, aparecen publicados en la web oficial de la DGT y se han puesto a disposición de los operadores de navegación para que los incorporen a sus mapas y avisos.

El despliegue específico en la Comunidad de Madrid

Uno de los territorios donde el refuerzo de vigilancia es más visible es la Comunidad de Madrid, donde se han activado cuatro nuevos radares: dos fijos y dos de tramo. Todos ellos se integran en el mismo plan nacional, pero tienen especial impacto por tratarse de vías muy utilizadas tanto para desplazamientos diarios como para viajes de ocio.

Los dos radares fijos madrileños se ubican en la M-601 y en la M-100. El primero está situado en el kilómetro 0,930 de la M-601, en sentido creciente, dentro del término municipal de Collado Villalba, una conexión habitual con la sierra madrileña y con un notable volumen de tráfico de fin de semana y épocas vacacionales. El segundo se encuentra en la M-100, en el punto kilométrico 22,940, en sentido decreciente, en una zona muy próxima al municipio de San Sebastián de los Reyes y al entorno del río Jarama, por donde circulan a diario muchos conductores del norte de la región.

En cuanto a los radares de tramo, se han instalado dos dispositivos en la M-501, que controlan la velocidad media entre los kilómetros 46,224 y 42,375. Cada uno vigila un sentido de la marcha, de forma que el segmento queda cubierto en ambas direcciones. Este tramo, popularmente conocido como parte de la “carretera de los pantanos”, concentra un tráfico muy elevado de madrileños que se desplazan hacia zonas de ocio como Pelayos de la Presa, el pantano de San Juan o Navas del Rey.

Radar fijo, de tramo y de remolque: qué cambia para el conductor

En la red española conviven varios tipos de radares. Los más conocidos son los fijos, situados en un punto bien definido de la vía, y los de tramo, que calculan la velocidad media. A estos se suman desde hace un tiempo los radares de remolque, una tecnología que gana presencia en España y que introduce cambios relevantes a la hora de controlar el tráfico.

Radares dgt multa sanción

Los radares fijos capturan la velocidad instantánea del vehículo al pasar por delante del cinemómetro. Su ubicación debe estar anunciada mediante señales, ya sea verticales o en paneles de mensaje variable, precisamente para que el conductor tenga margen para ajustar su marcha a los límites legales. En cambio, los cámaras al inicio y al final de un segmento funcionan mediante cámaras situadas al inicio y al final de un segmento. Estas cámaras registran la matrícula, un software calcula el tiempo invertido y, con la distancia conocida, determina la velocidad media. Si la media supera el límite, se tramita la sanción.

Los radares de remolque, por su parte, son una solución más reciente que se sitúa a medio camino entre los fijos y los móviles. Se montan sobre plataformas con ruedas que pueden ser remolcadas por vehículos de las autoridades, de forma que es posible cambiar su ubicación en cuestión de minutos, incluso dentro de una misma carretera. Al estar catalogados como radares móviles, en España no existe la misma obligación de señalizar previamente su presencia que sí afecta a los fijos y de tramo, según han confirmado distintas resoluciones judiciales.

Esta capacidad de desplazamiento permite que los remolques se utilicen, por ejemplo, en tramos de obras de dos o tres kilómetros con límites reducidos (habitualmente a 60 km/h), en los que se busca proteger a los operarios de mantenimiento y reducir la velocidad de paso. En Cataluña, el Servei Català de Trànsit ya ha desplegado alrededor de diez unidades, especialmente en la AP-7, mientras que la DGT ha empezado a probarlos en corredores como la AP-6 en Madrid y la A-1. Los primeros balances hablan de una capacidad potencial de hasta 20 denuncias por minuto cuando se sitúan en puntos de alta infracción.

Un mes de avisos antes de empezar a multar

Una de las particularidades de la puesta en marcha de estos 33 nuevos radares es que la DGT ha previsto un periodo inicial de adaptación de 30 días. Durante ese primer mes de funcionamiento, los conductores que superen el límite de velocidad en los puntos controlados no recibirán todavía una sanción económica.

En lugar de la multa, quien sea captado por alguno de estos dispositivos a una velocidad superior a la permitida recibirá una carta informativa. En esa comunicación se le indicará que ha sido detectado por un radar, el exceso registrado y la advertencia de que, una vez superado ese mes de gracia, el mismo comportamiento pasará a ser denunciado y conllevará la correspondiente sanción económica y, en su caso, la pérdida de puntos.

Transcurrido el periodo de aviso, los radares seguirán operando de la misma manera, pero las infracciones ya darán lugar a expedientes sancionadores. La DGT subraya que este sistema de aviso previo sirve para que los conductores tomen conciencia de la presencia de los nuevos controles, ajusten sus hábitos de conducción y eviten alegaciones basadas en un supuesto desconocimiento de los límites o de la existencia de los cinemómetros.

La apuesta de Tráfico por los radares de tramo

Los radares de tramo se han convertido en una pieza central de la política de control de velocidad. En España se comenzaron a utilizar en 2010, con el primero instalado en el túnel de Guadarrama, en la A-6, y más tarde se extendieron a otros puntos como los túneles de Barrios (León) o Torrox (Málaga). Desde entonces, el número ha crecido progresivamente hasta superar el centenar de equipos distribuidos por una treintena de provincias.

Radar de tramo señal carretera

Las últimas incorporaciones, incluidas en este paquete de 13 radares de tramo, se han colocado en carreteras donde se combinan intensidades de tráfico altas, perfiles de riesgo específicos o siniestralidad significativa. Es el caso de los tramos de la A-31 y la A-7 en Alicante, las zonas vigiladas en la AV-562 y la N-403 de Ávila, la M-501 en Madrid, la A-355 en Málaga, el corredor urbano e interurbano de la GC-23 en Gran Canaria o la CV-30 en Valencia. En todos estos casos, la DGT sostiene que mantener una velocidad media moderada reduce de forma apreciable el riesgo de accidentes graves.

Desde el punto de vista normativo, además, la implantación de estos sistemas se ha visto reforzada por los cambios introducidos en 2022, cuando se eliminó la posibilidad de rebasar el límite de velocidad en adelantamientos en carreteras convencionales. Esta modificación cierra la puerta a una de las justificaciones más habituales entre quienes eran detectados con una velocidad media superior a la permitida en tramos de doble sentido.

Por qué se insiste tanto en controlar la velocidad

Las autoridades de tráfico insisten en que los radares no son únicamente una herramienta sancionadora, sino un instrumento de seguridad vial. La DGT recuerda que, desde que se empezó a desplegar el primer gran plan de radares fijos a mediados de la década de los 2000, el número de fallecidos en carretera se ha reducido alrededor de un 75 %, en combinación con otras medidas como el carné por puntos, las campañas de concienciación y las mejoras en la red viaria.

Aun así, la velocidad inadecuada continúa apareciendo como factor concurrente en casi una cuarta parte de los siniestros mortales. Solo en el último ejercicio con datos consolidados se registraron más de 300 accidentes de tráfico mortales en los que la velocidad tuvo un papel determinante. A mayor velocidad, más difícil resulta reaccionar a tiempo ante un imprevisto y mayor es la energía que se libera en el impacto, lo que se traduce en lesiones mucho más graves para ocupantes y peatones.

En este contexto, Tráfico defiende que incrementar los puntos de control, especialmente en carreteras secundarias y tramos donde la velocidad sostenida es habitual, contribuye no solo a disminuir el número de siniestros, sino también a reducir la gravedad de sus consecuencias. La presencia de radares, señalan, tiene un efecto disuasorio que se mantiene en el tiempo, más allá del punto concreto donde está ubicado el dispositivo.

Cómo evitar sanciones con los nuevos radares

Más allá de la tecnología empleada, el elemento decisivo sigue siendo el comportamiento al volante. Para esquivar sanciones innecesarias y, sobre todo, reducir el riesgo de accidente, la recomendación de los expertos es sencilla: respetar los límites de velocidad indicados en cada vía y prestar atención a la señalización previa que anuncia la presencia de controles.

Conviene tener presente que todos los nuevos puntos de control están señalizados en carretera cuando se trata de radares fijos o de tramo y que sus coordenadas están publicadas en la página web de la DGT, además de figurar en la mayoría de navegadores y aplicaciones de tráfico legales. Aprovechar el primer mes de avisos que acompaña a la puesta en marcha de estos 33 radares para ajustar hábitos de conducción puede evitar futuros sobresaltos en forma de multa.

En un escenario en el que, además, se extienden soluciones como los radares de remolque y se intensifica la vigilancia en tramos de especial peligrosidad, circular de manera más calmada y adaptar la velocidad a las condiciones reales de la vía se perfila como la mejor forma de no engrosar las estadísticas de siniestralidad ni el listado de sanciones.

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