Aston Martin V12 Speedster: sin techo a más de 300 kilómetros por hora

El último balance económico presentado por Aston Martin ha sido desolador. Por más que lo intentan con nuevos modelos, no consiguen alejarse de los números rojos. Aún así no se rinden y para prueba, la última novedad que acaban de presentar. El Aston Martin V12 Speedster es uno de los productos más exclusivos que ha ofrecido a lo largo de su historia, aunque eso sí, no será el que mayor volumen de ventas acumule.

Esta barchetta nace al calor de la buena acogida que tuvo el concept CC100 que presentaron en el año 2013. A ello, hay que sumar la moda por este tipo de vehículos inaugurada por los Ferrari SP1 y SP2 o el más nuevo McLaren Elva. Con todo, quiere encandilar a un público que busca lo más selecto y está dispuesto a pagar más de 950 mil euros por una unidad. A ello, hay que sumar que sólo se fabricarán 88 unidades. ¿Te gusta? Pues sigue leyendo.

El Aston Martin V12 Speedster prescinde del techo y parabrisas

Como os hemos anunciado, el Aston Martin V12 Speester es una barqueta. Siendo así, prescinde de dos elementos vitales: el parabrisas y el techo. Aún así, esto no es problema, pues cuenta con una estudiada aerodinámica que permite al conductor y pasajero circular sin necesidad de emplear casco. Para alcanzar este objetivo, ha sido necesaria la intervención de la división de proyectos especiales de la marca.

Se denomina “Q” y para su creación han empleado elementos de los DBS Superleggera y Vantage. Así, no es extraño que mantenga el lenguaje estético visto en los últimos lanzamientos de la firma inglesa. Además de en el techo y parabrisas, recibe una serie de cambios que lo convierten en un modelo único. Por ejemplo, las entradas de aire situadas en el paragolpes o sobre las aletas delanteras.

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Amén, de la ubicada bajo el capó, que es la que permite que el aire no moleste a los pasajeros. La vista lateral destaca por las jorobas situadas tras los cabezales de los asientos. Ya en la zona baja encontramos unas llantas de aleación forjadas con 21 pulgadas. Tras ellas, se avista un equipo de frenos de carbono y cerámica con discos de 410 mm delante y 360 mm detrás.

Por último repasamos la zaga. En ella convergen varios elementos de diseño y estilo. En primer lugar las jorobas, que están fabricadas en cristal. Tras ellas aparece un alerón integrado que canaliza el aire que pasa del frontal a éste por la zona central. En él, han integrado los grupos ópticos con tecnología LED. Por último, está el paragolpes, que luce líneas marcadas y un splitter completamente funcional.

Interior para dos aunque separados por una columna vertebral

El interior del Aston Martin V12 Speedster es sublime. En él, podemos encontrar materiales nobles como el cuero con cromo, aluminio o goma impresa gracias a la tecnología 3D. Al igual que en el exterior, el material que predomina es la fibra de carbono, extendiéndose por asientos, túnel central o puertas. En el habitáculo, destaca la inclusión de un elemento que separa a conductor de pasajero.

La firma lo describe como una “columna vertebral” similar a la que emplea el Ferrari Monza SP2. Uno de los elementos que más destaca es la inclusión de una guantera en forma de bolsa. Es de cuero y puede ser extraída para llevarla a donde queramos. Por último, hay dos receptáculos de pequeño tamaño integrados tras las jorobas de los asientos para dejar objetos de valor.

Mecánica única que supera los 700 CV de potencia

Como demuestra su denominación, el Aston Martin V12 Speester recurre a un bloque con 12 cilindros configurados en “V”. En concreto, recurre al bloque 5.2 litros y dos turbocompresores. La potencia final no ha sido anunciada, pero la marca asegura que será superior a los 700 CV con un par máximo de 753 Nm. Para su gestión, recurren a una transmisión automática por convertidor de par y 8 relaciones firmada por ZF.

La potencia del conjunto llega al suelo a través de las ruedas traseras. Para evitar pérdidas de tracción, cuenta con un diferencial de deslizamiento limitado. De esta forma, ofrece unas prestaciones de infarto, con un paso de 0 a 100 kilómetros por hora de sólo 3,5 segundos. La velocidad máxima está limitada electrónicamente a 300 kilómetros por hora. En resumen, una oda a los sentidos y a la deportividad.

Fuente – Aston Martin


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