Audi Hybrid (III): Prueba dinámica del Audi Q5 Hybrid Quattro

Ya hemos vuelto de probar los tres modelos que componen la gama Hybrid de Audi, que son los A6, A8 y Q5. Hemos podido comprobar de primera mano como funciona este sistema híbrido en estos tres vehículos, y venimos a detalloroslo, así como a hablar un poco del resto del coche (equipamiento, acabados).

La prueba de estos vehículos duró dos días, y a pesar de ello no pude conducir el A8 Hybrid, aunque si hice un trayecto como copiloto entre el aeropuerto y el hotel. La idea era probarlo al día siguiente, pero me colé dos veces y tocó comerse 50 kilómetros extra y un pequeño atasco, por lo que al llegar al punto de intercambio de los vehículos las dos únicas unidades de A8 ya estaban pilladas. El primer día conduje el Q5 y el segundo el A6.

Sin más dilaciones, pasemos a ver como se comporta el sistema híbrido de Audi y que ventajas e inconevnientes le vemos. Recordemos que todos montan el mismo sistema de motor 2.0 TFSI + eléctrico que entrega 245CV combinados. Hoy lo veremos sobre el Q5.

 

Audi Q5 Hybrid Quattro

Nos montamos, pisamos el pedal de freno e introducimos la llave para arrancar. No cambia nada salvo que la aguja del potenciómetro que sustituye al cuentavueltas marca la posición Ready. Eso quiere decir que estamos listos para arrancar, en modo eléctrico por supuesto. El silencio es absoluto.

Movemos la palanca selectora del cambio Tiptronic (de excelente tacto y accionamiento) de 8 relaciones a la posición D y empezamos la marcha con un silencio absoluto. Así seguiremos mientras que aceleremos con suma suavidad y hasta que la batería se agote. Los primeros metros son por ciudad y el motor de combustión solo hace acto de presencia, de una forma muy suave y silenciosa además, cuando requerimos algo más de respuesta a la hora de incorporarnos tras un stop o un ceda (mientras haya carga en las baterías)

Cuando frenamos conviene hacerlo con delicadeza, para hacer uso de la frenada regenerativa que ayuda a recarga a las baterías. El tacto del freno es bueno y casi totalmente normal, para alguien como yo que nunca antes había conducido un hibrido. Cuando hacemos uso de la frenada regenerativa o de la desaceleración la aguja del potenciómetro está en la sección de charge. Si pisamos con fuerza suficiente para que entre en funcionamiento el sistema hidráulico convencional la aguja saldrá de la zona charge hacia la parte más baja. Conviene anticiparse a todo para tener mayor autonomía eléctrica gracias a las recargas por deceleración y frenado moderado. En cuanto a la suspensión, puede resultar un tanto dura.

De momento todo bien. Llegamos a una rotonda con una visibilidad muy mala para incoporarse, no sabes si vienen coches por una de las incoporaciones hasta que no están practicamente dentro de la rotonda. Tengo algunos titubeos a la hora de salir (salgo no salgo, salgo no salgo). En un momento que no venia nadie, aparemente, decidí salir con todo, así que aceleré muy fuerte (si bien no llegué al kick-down) En ese instante apareció una furgoneta por esa maldita incoporación y pisé el freno, porque me hubiese comido. El coche no llegó a moverse practicamente. El lag fue importante, y es algo a lo que cuesta acostumbrarse, porque con ese retardo hay que anticiparse mucho a la patada del coche para no ser bruscos e ineficientes en cualquier situación y no meternos en situaciones de riesgo como hubiese sido el caso. Si no lo tienes en cuenta puede ser peligroso. Cualquier motor, ya sea turbo o atmosférico en esa situación, aun con pocos bajos hubiese respondido de manera más inmediata.

Después de darnos cuenta de esto salimos a carretera. Se trata de un puerto de curvas rápidas donde vamos a un ritmo ligero con total seguridad y comodidad gracias a la dirección precisa y a una suspensión firme acompañada de un buen agarre de los neumáticos. El comportamiento del coche me pareció excepcional sin llevarlo al límite, que tampoco es un oche para ello. Si que es cierto que el cambio Tiptronic no es tan rápido como un DSG, pero esto no implica que sea lento. Se nota un breve tirón entre marcha y marcha ascendente. En la parte de subida del recorrido vamos funcionando con gasolina, la batería se ha consumido en los primeros acelerones fuernes con el modo boost (que dura como máximo 10 segundos). En la bajada, ayudado de deceleraciones y uso comedido del freno las baterías se van recargando.

Poco después, por seguir a un compañero que iba en un A6, acabé circulando por unas calles del pueblo de Benimantell en las que sobraban escasos centímetros a cada lado del coche. Fue divertido después de salir, porque sentirte encerrado en un pueblo de callejuelas en el que de haber ido en A8 no hubiesemos cabido no mola. En este breve recorrido por el pueblo a baja velocidad y manejando el acelerador con tacto, el Q5 hybrid Quattro funcionó en modo eléctrico. El recorrido de vuelta lo hice en el asiento del copiloto y la media de consumo acabó siendo de unos 7,5-8 litros, que no es un consumo excesivamente alto. Aunque hablar de consumos en tomas de contacto a mi no me gusta por la inexactitus de los ordenadores y la forma de conducir, que no es la “habitual”.

Hasta aquí llegamos con la parte dinámica del SUV intermedio de Audi en su versión híbrida, mañana conoceremos como se conduce un A6 Hybrid y como se viaja en un A8, también híbrido.

 

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