Durante las dos últimas décadas, el mercado europeo ha vivido un giro radical: aquellos monovolúmenes familiares espaciosos que inundaban los concesionarios han pasado a ser casi una rareza. Este tipo de coche, pensado para llevar a toda la familia con gran comodidad, dominaba el segmento de los vehículos prácticos y amplios, con configuraciones de 5 o 7 plazas y maleteros enormes que parecían no tener fin.
Ese espacio se lo ha ido quedando, poco a poco, un nuevo protagonista. Hoy en día, los SUV concentran más del 60% de las matriculaciones en España, arrasando con casi todo lo que encuentran a su paso. El resto del pastel se reparte entre utilitarios, compactos y una serie de nichos residuales, donde los monovolúmenes apenas resisten con una cuota en torno al 0,6% del mercado (6.840 unidades en todo 2025), sumando todos los tamaños y variantes.
Del monovolumen de moda al rincón del concesionario…

En su momento, el monovolumen fue sinónimo de coche familiar moderno y funcional. Sin embargo, la irrupción del SUV de nueva generación cambió por completo la percepción del público. Lo que antes se veía como un vehículo práctico y lógico empezó a asociarse con algo anticuado, aburrido y poco atractivo, hasta el punto de que muchas marcas dieron la vuelta a su estrategia.
Algo similar ocurrió en el grupo Stellantis con algunos de sus modelos. Peugeot rediseñó el 3008 y el 5008, que en sus orígenes se acercaban al concepto de monovolumen, para transformarlos en SUV de pleno derecho. La etiqueta MPV (Multi-Purpose Vehicle), el nombre con el que se conocen los monovolúmenes en los mercados anglosajones, dejó de resultar atractiva de cara al cliente medio, mientras que las siglas SUV se convirtieron en un reclamo casi infalible.
Citroën y su pasado monovolumen: del Xsara Picasso al C4

Dentro de este contexto, Citroën tuvo un papel protagonista en el auge de los monovolúmenes en España. Durante años, una de las siluetas más habituales en nuestras carreteras fue la del Citroën Xsara Picasso, modelo que se ganó un hueco en muchas familias por su espacio interior y su enfoque práctico. Posteriormente, la marca evolucionó esta idea con los C4 Picasso y Grand C4 Picasso (más tarde C4 SpaceTourer y Grand C4 SpaceTourer), añadiendo más refinamiento y tecnología, y ofreciendo distintas capacidades según el tamaño.
Ese apellido «Picasso» se convirtió en todo un símbolo dentro de la gama familiar de Citroën, hasta que fue desapareciendo del mercado a medida que el fabricante francés apostaba por otros formatos. El hueco que dejó aquella saga de monovolúmenes quedó, en la práctica, ocupado por SUV como el C3 Aircross y el C5 Aircross, modelos que encajan mejor con las preferencias actuales de los compradores europeos y, especialmente, del público español.
El Citroën ELO y la idea de un monovolumen que vuelve a llamar la atención

Pese a este declive, en Citroën no dan por perdida la idea de que el monovolumen pueda volver a ser un coche deseado. Quien lidera esta visión es Pierre Leclercq, jefe de diseño de la marca, que ve paralelismos entre la moda en el vestir y las tendencias del automóvil: lo que hoy parece pasado de moda puede regresar con fuerza unos años después si se reinterpreta bien.
Leclercq es el responsable del diseño del Citroën ELO, un prototipo presentado a finales de 2025 que, a primera vista, recupera claramente la filosofía del monovolumen. Este concept car, que se inscribe dentro del paraguas de Stellantis, apunta hacia un posible futuro monovolumen de la firma francesa, con una estética y un planteamiento muy alejados de los diseños tradicionales de este tipo de coche.
El diseñador belga considera que, si se trabaja de forma diferente, todavía hay margen para que este formato conecte con el público actual. Según sus propias palabras, una vez que los monovolúmenes fueron sustituidos por los SUV, se generó la sensación de que eran vehículos del pasado, poco estimulantes de conducir. Sin embargo, sostiene que existe una vía para que el monovolumen sea atractivo, «sexy» y deseable, recuperando incluso el espíritu de aquel «Picasso que mola» que tanta presencia tuvo en nuestro país.
Los concept cars como termómetro del futuro de Citroën…

En esta estrategia, los prototipos juegan un papel clave. Leclercq insiste en que los concept cars son una especie de banco de pruebas para comprobar cómo reacciona el público y para medir la aceptación de ideas arriesgadas dentro del propio grupo Stellantis. Si la respuesta a un modelo como el Citroën ELO es positiva, la marca gana argumentos para presionar de cara a producir un vehículo similar en serie.
El diseñador explica que, cuando un concept genera mucha actividad y opiniones favorables, el equipo de diseño y producto puede utilizar ese respaldo para defender la viabilidad del proyecto. De este modo, un prototipo llamativo no se queda solo en un ejercicio de estilo, sino que se convierte en una herramienta para orientar la estrategia de futuro de Citroën e incluso de otras marcas del grupo.
Esta forma de trabajar encaja con la tradición de la firma francesa, que históricamente ha apostado por propuestas diferentes, tanto en diseño como en soluciones técnicas. La idea de hacer cosas distintas está muy ligada al ADN de Citroën, y se ha materializado en hitos como sus peculiares carrocerías o las conocidas suspensiones hidroneumáticas, que también marcaron a la actual marca premium DS. En los últimos años, algunos aficionados perciben que esa vena innovadora se ha moderado, por lo que un proyecto como el ELO podría servir para recuperar parte de aquella imagen rupturista.
Posible renacimiento del Picasso… pero no a corto plazo…

La posible llegada de un nuevo monovolumen Citroën al mercado europeo sigue siendo una incógnita. Por ahora no existe confirmación oficial sobre un modelo de producción, ni sobre la recuperación del nombre Picasso, y desde la marca se insiste en que, si el proyecto avanza, será a medio o largo plazo. La idea está sobre la mesa, pero no forma parte de los planes inmediatos, lo que deja el concepto en una fase todavía exploratoria.
En el corto plazo, el foco del grupo Stellantis en Europa está puesto en otros segmentos con mayor volumen. El desarrollo de coches eléctricos, urbanos y compactos resulta prioritario, como demuestra el trabajo reciente de Peugeot con prototipos que adelantan futuros modelos de gran difusión. La electrificación, el diseño atractivo y la eficiencia concentran buena parte de la inversión, relegando a un segundo plano propuestas más arriesgadas como los monovolúmenes.
Aun así, dentro de la estrategia global no se descarta que Citroën apueste de nuevo por un monovolumen moderno como elemento diferenciador. En un mercado saturado de SUV, una reinterpretación del concepto, más emocional, personalizable y práctica, podría recuperar protagonismo. Aunque los monovolúmenes tradicionales han perdido peso en ventas, existe margen para una propuesta con diseño rompedor, soluciones actuales y una clara vocación de versatilidad, capaz de atraer a un público que prioriza espacio y comodidad sin renunciar a la personalidad.