El Infierno Verde ha vuelto a ser testigo de cómo la ingeniería fina puede más que la fuerza bruta en el asfalto. El BMW M2 ha dejado a más de uno con la boca abierta al marcar un tiempo oficial de 7:25.068 minutos en el trazado de Nürburgring Nordschleife, situándose por delante de bestias que, sobre el papel, deberían haberle pasado por encima sin despeinarse. Lo más curioso de esta hazaña es que el vehículo no ha necesitado ni un solo caballo adicional bajo el capó para superar el registro del exclusivo BMW M2 CS por medio segundo, una diferencia que en el mundo de la competición es un abismo. Este récord en Nürburgring refuerza el potencial del coupé deportivo de BMW.
Este logro ha sido posible gracias al desembarco del nuevo BMW M Performance Track Kit, un paquete de componentes diseñado para transformar al BMW M2 en una herramienta de precisión para los track days. Aunque el asfalto no presentaba sus mejores galas debido a las altas temperaturas ambientales y a la presencia de algunos restos de aceite en zonas críticas, la marca bávara ha logrado demostrar que la puesta a punto del chasis deportivo y la eficiencia aerodinámica son los verdaderos secretos para devorar curvas con una eficacia casi quirúrgica sin comprometer su uso diario ni las prestaciones del vehículo.
Ingeniería de túnel de viento y chasis de carreras…

Exclusividad y precio de un paquete de alto nivel…

Está claro que mejorar un coche de este calibre tiene un coste importante y, en este caso, la inversión necesaria se sitúa en el entorno de los 28.000 euros en mercados europeos como el alemán. A esto hay que sumarle que la disponibilidad va a ser bastante reducida, puesto que se estima una fabricación de menos de diez BMW M Performance Track Kit por semana, lo que garantiza que cruzarse con una unidad así por nuestras carreteras sea algo realmente excepcional. Además, para los que miran el peso al gramo, se ha incluido un sistema de escape deportivo que ahorra unos ocho kilos respecto al montaje convencional, mejorando las prestaciones del BMW M2.
Al final, la firma alemana nos enseña que no hace falta inflar el motor a base de electrónica si se dispone de un conjunto equilibrado que sepa digerir cada bache y cada piano. Este paquete especial confirma que el BMW M2 sigue siendo el ojito derecho de los entusiastas que buscan conducción deportiva, sensaciones puras y un rendimiento que nada tiene que envidiar a superdeportivos legendarios que marcaron época hace unos años. Es la prueba definitiva de que, a veces, la optimización técnica, el chasis deportivo y la aerodinámica son el camino más corto para alcanzar la gloria en la pista sin renunciar a volver a casa conduciendo por la autopista.
Fuente – BMW
Imágenes | BMW