Europa ha pasado de los anuncios a los hechos en la carrera por el hidrógeno verde. Doce megaproyectos industriales, que suman cerca de 3 gigavatios (GW) de capacidad de electrólisis y una inversión de 13.000 millones de euros, ya están en construcción en países como Suecia, España, Alemania, Países Bajos, Francia, Austria y Portugal. Estas plantas no son promesas sobre el papel: marcan el salto del hidrógeno renovable desde la planificación a la ejecución real, con el objetivo de descarbonizar sectores como la siderurgia, el refino, la química y la producción de combustibles sintéticos.
Mientras tanto, la aviación también avanza hacia el hidrógeno, aunque con un plazo más lejano. Airbus, que inicialmente esperaba tener un avión de hidrógeno listo hacia 2035, ha reconocido que la tecnología y el sistema no madurarán a tiempo y ha retrasado el debut comercial a la década de 2040. Para ello, el fabricante europeo ha firmado un acuerdo no vinculante con MTU Aero Engines para crear una empresa conjunta que desarrolle un sistema de propulsión eléctrica basado en pilas de combustible de hidrógeno, una tecnología que no quema el combustible sino que lo convierte en electricidad mediante una reacción electroquímica.
Doce gigantes industriales toman forma…

El proyecto más ambicioso es Stegra, en la ciudad sueca de Boden, con 700 MW de capacidad y una inversión de 7.000 millones de euros. Esta planta producirá acero de bajas emisiones sustituyendo el carbón por hidrógeno verde, un proceso que puede reducir drásticamente las emisiones de CO₂ de la siderurgia, responsable de alrededor del 7% de las emisiones mundiales. Le siguen de cerca dos iniciativas alemanas: Emden Clean Hydrogen Coastline (320 MW) y GET H2 Nukleus (300 MW), que además de producir hidrógeno desarrollarán redes de tuberías y almacenamiento subterráneo en cavernas salinas.
En los Países Bajos, el puerto de Róterdam acoge Holland Hydrogen I (200 MW) de Shell y ELYgator (200 MW) de Air Liquide, ambos conectados a la red de hidrogenoductos y a refinerías. Francia aporta Normand’Hy (200 MW) para abastecer la refinería de TotalEnergies, mientras que Austria construye una planta de 140 MW en Bruck an der Leitha y Portugal otra de 100 MW en Sines. Todas estas instalaciones compartirán un mismo desafío: abaratar el coste del hidrógeno verde, que hoy cuesta entre cinco y diez veces más que el hidrógeno gris obtenido del gas natural, según el informe de IDTechEx.
España, un actor clave en el mapa europeo…

España ocupa la segunda posición por capacidad instalada entre los doce proyectos, gracias a dos iniciativas estratégicas. La primera es Moeve Onuba, en Huelva, donde la antigua Cepsa desarrolla un electrolizador de 300 MW (ampliable a 400 MW) con una inversión superior a 1.000 millones de euros. La planta suministrará hidrógeno renovable al refino, la industria química y la producción de combustibles bajos en carbono, y forma parte del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, que aspira a alcanzar 2 GW. El segundo proyecto es el Green Hydrogen Hub de Petronor, en Bilbao, con 100 MW y una inversión de 300 millones, que abastecerá al tejido industrial del País Vasco.
A estos se suma la planta de Cartagena, promovida por Repsol, que ha recibido una Declaración de Impacto Ambiental favorable. Con 100 MW de potencia y una inversión de más de 300 millones, producirá 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable para sustituir el hidrógeno gris en la refinería. El proyecto incluye condiciones ambientales estrictas sobre consumo de agua, suelos y seguridad, y no recibió alegaciones durante el periodo de información pública. Además, Zaragoza ha lanzado el proyecto «Zaragoza Zero Residuos», que convertirá 150.000 toneladas anuales de residuos no reciclables en hidrógeno verde y metanol mediante reciclaje químico, con una inversión de 200 millones.
Almacenamiento subterráneo y mayor seguridad en uso…

Uno de los grandes retos del hidrógeno verde es su almacenamiento. El consorcio Guardiane-Q, coordinado por Trinity Energy Storage, ha puesto en marcha un proyecto de 7 millones de euros para diseñar un sistema de seguridad avanzado para el almacenamiento subterráneo de hidrógeno renovable. La iniciativa combinará inteligencia distribuida, comunicaciones satelitales y criptografía post-cuántica para proteger infraestructuras críticas, y se enmarca en el Proyecto Aljarafe, que prevé transformar yacimientos agotados de gas natural en el primer almacén subterráneo de hidrógeno verde de España. El proyecto cuenta con el apoyo del CDTI y de entidades como el Ciemat y del Centro Nacional del Hidrógeno.
Paralelamente, el mercado global del hidrógeno verde sigue creciendo. Según IDTechEx, alcanzará un valor de 166.000 millones de dólares en 2037, con una tasa de crecimiento anual del 48%. La clave para que ese crecimiento se materialice está en reducir los costes de producción, mejorar la eficiencia de los electrolizadores y aumentar las horas de operación de las plantas. Mientras tanto, Europa ya ha dado el primer paso con estas doce megainstalaciones, que demuestran que el hidrógeno renovable es el motor para la descarbonización, no una promesa lejana, sino una realidad industrial en marcha.