España se planta ante Bruselas para mantener el veto al coche de combustión

  • Pedro SĆ”nchez exige a la Comisión Europea mantener Ć­ntegro el veto a la venta de coches nuevos de combustión a partir de 2035.
  • Bruselas estudia flexibilizar la norma: permitir un 10% de ventas con emisiones en 2035 y retrasar el veto total hasta 2040.
  • EspaƱa y, en parte, Francia chocan con Alemania, Italia y otros paĆ­ses que piden suavizar objetivos y salvar a los hĆ­bridos enchufables.
  • El Gobierno alerta de riesgos para la competitividad y el empleo si se cambia ahora el marco regulatorio y reclama mĆ”s apoyo a los elĆ©ctricos y a la producción europea.

El pulso político dentro de la Unión Europea por el futuro del coche de combustión a partir de 2035 ha entrado en una fase decisiva, y España ha decidido situarse en el centro del debate. En plena revisión de la normativa climÔtica para el sector del automóvil, el Gobierno de Pedro SÔnchez ha movido ficha para tratar de blindar el veto a los motores térmicos, mientras Bruselas sopesa aflojar la cuerda para aliviar la presión sobre la industria.

Con una carta remitida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el presidente del Gobierno ha dejado claro que España no quiere abrir la puerta a una prórroga. SÔnchez reclama que se mantenga sin cambios la prohibición de matricular coches nuevos de gasolina, diésel e incluso híbridos a partir de 2035, en un momento en el que varios países, grandes fabricantes y el Partido Popular Europeo presionan para retrasar plazos y suavizar objetivos.

La carta de SĆ”nchez: lĆ­neas rojas frente a la flexibilización…

En la misiva el presidente del Gobierno advierte de que EspaƱa ā€œrechaza que los vehĆ­culos con motor de combustión u otras tecnologĆ­as sin viabilidad probada puedan seguir comercializĆ”ndose mĆ”s allĆ” de 2035ā€. No solo se opone a extender la vida de los motores tĆ©rmicos clĆ”sicos, sino tambiĆ©n a dar barra libre a soluciones intermedias que no hayan demostrado ser realmente neutras en carbono.

El Ejecutivo espaƱol subraya que la Comisión ya incorporó flexibilidad el aƱo pasado al modificar el reglamento de CO2 para el periodo 2025-2027, permitiendo a los fabricantes promediar sus emisiones durante tres aƱos. SegĆŗn SĆ”nchez, cualquier relajación adicional supondrĆ­a un riesgo serio de ā€œretraso significativoā€ en las inversiones de modernización y en la descarbonización de la industria automovilĆ­stica europea.

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El mensaje del Gobierno se apoya en un argumento económico de fondo: cambiar ahora las reglas del juego podrĆ­a desincentivar la demanda de vehĆ­culos elĆ©ctricos, restar atractivo a las inversiones ya realizadas y ā€œaumentar la probabilidad de cierres de plantas y pĆ©rdidas de empleo en toda la UEā€. En un paĆ­s como EspaƱa, segundo fabricante de automóviles de Europa y con un sector que supone alrededor del 10% del PIB y cerca del 9% del empleo, el Ejecutivo recalca que el riesgo no es solo climĆ”tico, sino tambiĆ©n industrial.

Bruselas se plantea mover la fecha y abrir excepciones…

coches elƩctricos chinos, aranceles UE

Mientras tanto, en la Comisión Europea se trabaja a contrarreloj en una revisión de la normativa que prohíbe la venta de vehículos de combustión en 2035. Los borradores que circulan por Bruselas apuntan a un giro relevante: se estudia permitir que en 2035 hasta un 10% de las ventas de coches nuevos sigan siendo de modelos que emitan CO2, desplazando el veto total a 2040.

AdemĆ”s, el Ejecutivo comunitario sopesa ampliar la definición prĆ”ctica de ā€œcero emisionesā€ en determinados segmentos, sobre todo en las flotas corporativas. En la prĆ”ctica, esto abrirĆ­a la puerta a que los hĆ­bridos enchufables (PHEV) y los elĆ©ctricos de autonomĆ­a extendida —vehĆ­culos elĆ©ctricos que incorporan un pequeƱo motor de combustión como generador— puedan seguir matriculĆ”ndose despuĆ©s de 2035 sin contabilizarse como contaminantes en ciertos cómputos.

Esta posible relajación llega en un contexto complejo para el sector. La industria europea del motor atraviesa dificultades por la competencia de los eléctricos chinos de menor precio, las tensiones comerciales con Estados Unidos y unas ventas de vehículos de baterías por debajo de lo que preveían los escenarios mÔs optimistas. Para Bruselas, el reto es encontrar un equilibrio entre mantener el rumbo climÔtico y evitar una pérdida acelerada de tejido industrial.

EspaƱa frente al bloque que quiere mĆ”s margen…

En ese tablero, España se ha alineado con los países que defienden mantener la fecha de 2035 como punto de no retorno para los motores de combustión. Durante buena parte del proceso, Francia ha compartido esta postura, aunque en las últimas semanas París ha empezado a mostrar apertura a ciertas flexibilidades si sirven para garantizar que el valor añadido de los coches que sigan vendiéndose se quede dentro de la UE.

En el lado opuesto se sitĆŗa el grupo de Estados que reclama abiertamente un cambio de rumbo. Alemania, Italia, Polonia, HungrĆ­a, Bulgaria, RepĆŗblica Checa y Eslovaquia han encabezado la ofensiva para ā€œsuavizarā€ la prohibición y dar mĆ”s tiempo a la industria tradicional de motores tĆ©rmicos. Algunos de estos paĆ­ses han enviado cartas conjuntas a la Comisión solicitando que la UE ā€œabandone el dogmatismo ideológicoā€ y adopte un enfoque mĆ”s ā€œpragmĆ”tico y tecnológicamente neutralā€.

El Partido Popular Europeo (PPE), primera fuerza en el Parlamento Europeo y familia polĆ­tica de Von der Leyen, tambiĆ©n ha intensificado la presión. Su presidente, Manfred Weber, ha llegado a seƱalar que la ā€œprohibición de los motores de combustión interna es ya historiaā€ y que la propuesta que prepara la Comisión apuntarĆ” a una reducción del 90% de las emisiones a partir de 2035, en lugar del 100% inicialmente previsto. Ese margen permitirĆ­a, de facto, seguir produciendo y vendiendo motores tĆ©rmicos siempre que cumplan con las nuevas exigencias.

HĆ­bridos como tecnologĆ­a de paso, pero con lĆ­mites…

Mitsubishi Outlander PHEV MY23 31

Uno de los puntos donde EspaƱa ha querido marcar terreno es el de los vehĆ­culos hĆ­bridos e hĆ­bridos enchufables (PHEV). El Gobierno admite que los hĆ­bridos convencionales pueden cumplir una ā€œfunción transitoriaā€ hasta 2035, pero considera que su papel debe ir reduciĆ©ndose progresivamente para no ralentizar la expansión de los elĆ©ctricos puros.

Con respecto a los híbridos enchufables (PHEV), la postura es todavía mÔs estricta. SÔnchez defiende que, mÔs que proteger su continuidad tras 2035, habría que sujetarlos a límites de producción incluso antes de esa fecha. La lógica es que, si se ofrece un horizonte muy amplio a estas tecnologías, una parte significativa de la demanda podría quedarse en este punto intermedio, dificultando la consolidación de un mercado masivo de coches 100% eléctricos de batería.

En la prÔctica, esto coloca a España en una posición de choque con las pretensiones de parte de la industria automovilística europea y de varios gobiernos que consideran a los híbridos enchufables una vía de escape para adaptar la transición a un ritmo mÔs asumible para los consumidores y los fabricantes.

Apoyo del sector de la electromovilidad y preocupación industrial…

La ofensiva de Moncloa no se produce en solitario. Asociaciones espaƱolas vinculadas a la movilidad elĆ©ctrica, como Aedive y AORU, han respaldado abiertamente la carta de SĆ”nchez y piden a la Comisión que mantenga intactos los objetivos de CO2 para 2035. SegĆŗn estas entidades, la industria y los inversores necesitan ā€œseƱales claras, estables y coherentesā€ si se quiere acelerar el despliegue de infraestructuras de recarga y consolidar una cadena de valor europea competitiva en el vehĆ­culo elĆ©ctrico.

Al mismo tiempo, el propio sector del motor advierte de que una relajación excesiva de las normas puede tener un efecto boomerang. Organizaciones como Transporte y Medioambiente sostienen que rebajar el objetivo de reducción de emisiones al 90% permitiría a los fabricantes cumplir con la ley recurriendo en gran medida a los híbridos enchufables, sin necesidad de apostar de forma decidida por el eléctrico puro. Eso, alertan, haría que Europa volviera a perder una carrera tecnológica clave, como ya ocurrió en otros Ômbitos industriales.

galp farolas inteligentes
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En España, el debate se sigue con especial atención por el peso del automóvil en la economía nacional. El país cuenta con 17 plantas de producción y alrededor de 2,4 millones de vehículos fabricados al año, de los que una parte muy relevante se destina a la exportación. Aunque la producción de eléctricos ha crecido, todavía representa solo una fracción del total, lo que genera inquietud sobre cómo se gestionarÔ la transición sin dejar a nadie por el camino.

MĆ”s exigencia a las flotas de empresa y apuesta por el Ā«coche pequeƱo asequible»…

Prueba Fiat Grande Panda elƩctrico

Otra de las banderas que levanta el Gobierno español es la de la electrificación de las flotas corporativas, que suponen aproximadamente el 60% de las matriculaciones de coches nuevos en Europa. SÔnchez defiende que establecer cuotas mínimas de vehículos de cero emisiones en estas flotas puede ser una herramienta muy potente para dinamizar el mercado, tanto de primera mano como de segunda mano.

La lógica es sencilla: si las empresas renuevan sus flotas con coches eléctricos a mayor ritmo, en pocos años habrÔ mÔs oferta de vehículos usados a precios asequibles, facilitando el acceso a la movilidad eléctrica para hogares con menor capacidad adquisitiva. Esta medida, sin embargo, despierta recelos en el bloque liderado por Berlín y Roma, que teme una carga adicional para las compañías en un contexto económico delicado.

EspaƱa ha puesto tambiĆ©n sobre la mesa la creación de una nueva categorĆ­a de Ā«coche pequeƱo y asequibleĀ» dentro de la normativa europea de homologación. La idea es establecer una subcategorĆ­a especĆ­fica para vehĆ­culos urbanos de bajo coste —inspirada en parte en los Ā«kei carsĀ» japoneses, pero adaptada al entorno europeo— que facilite el desarrollo y comercialización de pequeƱos elĆ©ctricos baratos. Bruselas estudia, incluso, conceder ventajas adicionales a estos modelos, como prioridad en aparcamientos o acceso preferente a puntos de recarga, algo que ha despertado el interĆ©s de fabricantes como Stellantis y Renault.

Un equilibrio delicado entre clima, empleo y competitividad…

Zonas de bajas emisiones RTVE

En el trasfondo de este enfrentamiento late una pregunta complicada: hasta qué punto puede la UE mantener su ambición climÔtica sin poner en riesgo su tejido industrial. España defiende que no hay contradicción si se actúa con anticipación y coherencia regulatoria, y avisa de que ceder ahora a las presiones para retrasar el calendario puede acabar siendo mÔs caro a medio plazo.

Emisiones gases Start/stop coche
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La Comisión, por su parte, debe lidiar con presiones cruzadas de gobiernos, eurodiputados, fabricantes y organizaciones ecologistas, cada uno con prioridades distintas. Lo que se decida sobre el veto a los coches de combustión en 2035 marcarÔ, en buena medida, el rumbo de la política industrial y climÔtica europea de las próximas décadas y condicionarÔ el futuro de millones de empleos ligados al motor, también en España. En este panorama, la posición firme del Gobierno español se ha convertido en uno de los principales contrapesos a la tentación de rebajar la ambición del pacto verde europeo.


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